Se conocieron en el colegio, decidieron correr juntos y ganaron el Dakar: la increíble historia de Nicolás Cavigliasso y Valentina Pertegarini, un amor sobre ruedas – GENTE Online
 

Se conocieron en el colegio, decidieron correr juntos y ganaron el Dakar: la increíble historia de Nicolás Cavigliasso y Valentina Pertegarini, un amor sobre ruedas

Este año el festejo fue doble: también triunfaron en el Mundial de Rally-Raid. En diálogo con GENTE, cuenta su presente: así viven los dos cordobeses que crecieron juntos, se casaron y convirtieron su relación en una máquina imbatible.
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La historia podría empezar con un beso en el podio o con el rugido de un motor en medio del desierto. Pero en realidad comienza en un aula de Córdoba, hace más de veinte años, cuando un chico inquieto y una chica risueña compartían carpeta y acaso el mismo sueño de libertad. Nadie imaginaba que algún día serían campeones del mundo. Mucho menos, que lo lograrían juntos.

En 2025, Nicolás Cavigliasso y Valentina Pertegarini se convirtieron en el primer matrimonio en ganar el Dakar y el Campeonato Mundial de Rally-Raid (W2RC) en un mismo año. Un hito sin precedentes incluso en el universo salvaje del automovilismo. Pero más que una hazaña deportiva, lo suyo es una historia de amor, resiliencia y trabajo compartido.

De la escuela al desierto: Nicolás Cavigliasso y Valentina Pertegarini, un amor sobre ruedas

La pareja cordobesa hizo historia: primeros en ganar Dakar y Mundial el mismo año.

Nicolás y Valentina se conocieron en la primaria en General Cabrera, una localidad ubicada en la zona centro-sur de la provincia de Córdoba. Se enamoraron en la adolescencia y nunca más se separaron. Desde afuera, lo suyo parece escrito con marcador indeleble: una pareja unida por los afectos y, con el tiempo, también por la pasión fierrera.

Curiosamente, Nico descubrió el deporte casi por accidente. “En mi familia nadie era fierrero, pero me compraron un cuatri para ir a la escuela y lo rompí haciendo saltos”, recuerda entre risas sobre sus inicios informales en el mundo motor. Aquella travesura marcó el comienzo de una carrera meteórica: en 2019 ganó el Dakar en la categoría cuatriciclos (Quads), en la última edición que se corrió en Sudamérica, y protagonizó una de las escenas más románticas que se recuerden en el podio de la competencia: le propuso casamiento a Valentina frente a todos.

Valentina y Nicolás durante la producción con GENTE.

Después de ese triunfo personal y deportivo, sin embargo, la pareja sintió que era hora de nuevos desafíos. La mítica carrera se mudó a Arabia Saudita en 2020 y la categoría de cuatriciclos perdió competitividad por la falta de rivales.

Nico, con un Dakar ya en el bolsillo, buscaba una motivación nueva. La encontró mirando al asiento de al lado: “Y si corremos juntos?” Y sí... Decidieron dar el salto a los vehículos UTV (Side by Side), prototipos livianos tipo buggy, donde podrían competir como piloto y navegante. Para Valentina implicaba pasar de acompañarlo fuera de la pista (siempre había estado presente como asistente en los campamentos) a sentarse a su derecha en plena carrera. Era reinventarse o quedarse con la duda, y ellos no saben de dudas.

Nicolás Cavigliasso y Valentina Pertegarini: reinventarse para correr en equipo

La transición no fue fácil. Cambiaron de vehículo, de equipo, de estrategia… y de roles. “Pensaban que salíamos a pasear; que Nico me llevaba de copiloto como quien lleva a la novia de paseo”, admite Valentina sobre los prejuicios que enfrentaron.

“No sabían que somos las dos personas más competitivas que existen”, agrega con una mezcla de orgullo y desafío. En efecto, la pareja estaba decidida a demostrar que su proyecto era serio. Nico necesitaba a alguien que no solo aguantara su ritmo frenético, sino que además aportara orden y precisión. “Sabía que no íbamos de paseo de noviecitos; íbamos realmente a enfocarnos en ganar el Dakar”, confiesa Nicolás sobre aquella decisión de competir juntos.

Sin embargo, la senda del éxito raramente es lineal. Debutaron en el Dakar 2023 a bordo de un UTV y la experiencia fue pésima. En la primera etapa tuvieron una falla eléctrica que los dejó tirados en medio de la nada, sin poder terminar el tramo. “Quedamos varados sin batería; hicimos lo que pudimos para seguir, pero no se pudo. Fue un golpe muy duro”, recuerda Nico. Lograron reengancharse más tarde y terminaron la competencia, pero lejos de sus expectativas. Aquella derrota temprana dolió, aunque traería una enseñanza. “Nos ayudó para saber cuál era el camino que realmente queríamos”, reflexiona Cavigliasso. El matrimonio decidió “pegar el volantazo” y replantear todo.

La primera experiencia juntos en un auto, en 2023, no fue buena. Pero luego todo cambió.

En uno de los campamentos de ese Dakar 2023 conocieron a Marcelo Carballar, un uruguayo veterano en rally raid, quien les señaló qué estaban haciendo mal y cómo corregirlo. Nico y Vale asintieron con la cabeza, tomaron nota y pusieron manos a la obra. Dicen que la tercera es la vencida, y para ellos así fue. En 2024 se subieron a un Taurus –un prototipo imponente, casi salido de un catálogo de armas de guerra– y empezaron a saborear las mieles del éxito parcial: ganaron sus primeras etapas en Arabia Saudita, demostrando destellos del potencial de la dupla. Esa edición no la ganaron, pero quedaron listos para la siguiente aventura extrema. Juntos habían afinado la hoja de ruta.

El Dakar 2025: la consagración mundial de Nicolás Cavigliasso y Valentina Pertegarini

Nicolás Cavigliasso y Valentina Pertegarini celebraron en lo más alto del podio del Dakar 2025 tras ganar la categoría Challenger con su prototipo Taurus T3. Con este triunfo, la Argentina sumó su 11ª victoria en la historia del rally y Nico consiguió su segundo Touareg. Pero, sobre todo, la pareja entró en la leyenda al ser la primera en conquistar el Dakar juntos.

La edición 2025, disputada otra vez en los áridos paisajes de Arabia, fue la consagración definitiva de esta dupla. Cavigliasso y Pertegarini lideraron su categoría de punta a punta, ganando tres de las primeras cuatro etapas y administrando la ventaja el resto de la carrera. Supieron resistir golpes, navegar la incertidumbre y mantener la calma cuando otros se desmoronaban a su alrededor.

“El segundo día te duele el cuello; al día quince no te lo aguantás más. Pero tenés que seguir. En el Dakar, cuando todos están cansados, ahí se gana”, resume Nico sobre la dureza de la prueba. Y ellos la ganaron: tras 12 etapas extenuantes, subieron al podio en Qiddiya como campeones de la categoría. Se besaron entre lágrimas, envueltos en una bandera celeste y blanca, cumpliendo un sueño que parecía escrito en las estrellas (o quizá en la arena). Fue la primera vez que un matrimonio levantó juntos el touareg de campeón.

Nico y Valen, con los dos trofeos que ganaron en este año.

Pero el triunfo dakariano fue apenas el comienzo de un año inolvidable. Decididos a conquistar también el campeonato mundial FIA de Rally-Raid, Nico y Valentina emprendieron una travesía global, llevando su bandera por cuatro continentes. Tras Arabia, compitieron en el Abu Dhabi Desert Challenge, en el implacable desierto emiratí; luego en el Safari de Sudáfrica, entre sabanas y dunas; más tarde en las rutas de Portugal y, finalmente el Rally de Marruecos, sumando experiencia y puntos en cada destino.

No contaban con un presupuesto millonario ni con la infraestructura de los grandes equipos oficiales, así que cuidaron cada elemento de su vehículo para no gastar un euro de más. Fueron estrategas dentro y fuera de la pista. Y finalmente, en octubre de 2025, sellaron el título mundial en la última fecha disputada en suelo marroquí. Argentina celebró así un doble campeonato mundial histórico: Nico, campeón de pilotos, y Valentina, campeona de navegantes, en la cima de la categoría Challenger.

¿Cuál fue el secreto de su éxito? Más allá del talento y la preparación, ambos señalan la confianza y compenetración absoluta que tienen como equipo. “Arriba del auto hablamos un dialecto que sólo nosotros entendemos”, revela Valentina. No es metáfora: en medio del desierto, ese lenguaje secreto –hecho de miradas, códigos y silencios– es su principal ventaja táctica.

El entendimiento mutuo les permite tomar decisiones en fracciones de segundo bajo presión extrema. Es un pacto silencioso que nació en sus años de noviazgo y que hoy los une incluso cuando el mundo parece desmoronarse en medio de una tormenta de arena. “Terminamos con un campeonato que nos llena de felicidad. Ahora hay que defenderlo”, dice Nico sin estridencias, con la serenidad de quien sabe que la verdadera dificultad no es llegar, sino mantenerse en la cima.

Valentina Pertegarini, navegante y pionera

Valentina Pertegarini no sólo navega: dirige, ordena, decide. En un deporte dominado históricamente por hombres, su presencia marca una revolución silenciosa. Le tocó ser mujer y ser “la esposa de” al mismo tiempo, enfrentando un doble prejuicio. Muchos asumieron al principio que su rol era simbólico, casi turístico. Ya hemos visto cuán equivocados estaban. Hoy Valentina es la única mujer argentina bicampeona mundial en automovilismo con título FIA y, además, es la primera argentina en ganar el Dakar en el rol de navegante.

“No entiendo por qué la velocidad tendría género. En nuestra categoría corremos todos juntos, y ganan los más rápidos, punto”, sentencia, tajante. Su frase resuena más allá del desierto: es el eco de una generación que exige igualdad sin pedir permiso.

Pertegarini y Cavigliasso, sonrientes, posan para el fotógrafo de GENTE.

Aún a ella le sorprende hasta dónde llegaron. “Siempre se vio al navegante como el hombre más fuerte, el que levantaba el auto, el que sabía absolutamente todo. Se subestimaba el trabajo de una mujer navegante”, reflexiona Valentina. Y admite: “Eso me sorprendió hasta a mí misma, lo que pudimos lograr”. Con su desempeño demolió mitos y demostró que el camino de la competencia está abierto para quien tenga la pasión y la capacidad, sin importar el género.

Los resultados hablan: Dakar ganado, título mundial, y etapas épicas enfrentando de igual a igual a los mejores del mundo. A quienes pensaban que solo estaba ahí “porque es la esposa de Nico”, les deja un mensaje claro: cada uno está donde está por su valor y por lo que hace.

Nicolás no puede ocultar el orgullo cuando habla de su compañera. “Me enorgullece un montón lo que logramos y demostrar que todo se puede con las personas que querés”, dice sobre haber callado las bocas que dudaban de la dupla. Para él, su historia es prueba de que en el automovilismo no hay géneros, solo hay grandes pilotos, grandes navegantes y grandes sueños”. Y si algo quedó demostrado, es que los sueños –con trabajo y dedicación– se pueden alcanzar, incluso aquellos que parecían imposibles.

Complicidad a prueba de todo: la charla íntima entre Nicolás Cavigliasso y Valentina Pertegarini

Para entender mejor la química entre Nico y Valen, GENTE los invitó a algo inusual: entrevistarse mutuamente. En esa charla de pareja e íntima surgieron revelaciones y anécdotas que pintan de cuerpo entero su vínculo dentro y fuera de la pista. La confianza absoluta apareció como tema central desde el inicio.

Valentina quiso saber qué había aprendido Nico de ella como navegante, algo que él nunca imaginó antes. Nico se sinceró: “Al principio me costó, pero aprendí a confiar 100% en la otra persona —en este caso vos, de navegante— para que me avise dónde está el peligro y hacia dónde ir. Eso fue lo lindo: dejar que otro me lea la hoja de ruta y confiar”. Acostumbrado a correr solo en sus años de cuatriciclo, Nicolás descubrió una nueva forma de manejar: en pareja, literalmente. Y funcionó.

También hablaron de las lecciones que el Dakar les dejó como pareja. Sin dudarlo, Valentina destacó “100% la perseverancia. Enfrentarnos a cualquier problema y resolverlo juntos inmediatamente”. Esa capacidad de caerse y levantarse mil veces fue clave para superar los obstáculos que enfrentaron en cada carrera. De hecho, en los tres Dakar que llevan juntos les ocurrió de todo: desde quedarse varados en medio del desierto, hasta romper el auto cuando venían liderando una etapa.

Momentos duros en los que, si uno estuviera solo, tal vez bajarían los brazos; pero siendo dos, se dieron fuerzas mutuamente para seguir adelante. “Nos pasaba algo malo y a los dos días estábamos ganando etapas de nuevo. Caerse y levantarse inmediato para volver más fuerte –por trillado que suene– vale la pena”, resume ella, convencida de que esa filosofía los hizo invencibles.

No faltaron las bromas cómplices. Nicolás puso a su esposa en un aprieto hipotético: ¿Y si Nasser Al-Attiyah –el múltiple campeón qatarí del Dakar– te llamara para navegarlo, serías capaz de dejarme? Valentina se rió ante la ocurrencia pero respondió con sinceridad: primero, no asumiría semejante responsabilidad sin practicar y estar segura de poder hacerlo bien.

Cómplices en la vida, en el auto, y también ante las cámaras.

“Pero bueno… si ya lo hubiese hecho y me sintiera lista, lo haría –admite entre risas– y te diría: ‘Bueno gordo, búscate otro navegante’”. Ambos saben que es un escenario improbable, pero el ejercicio sirve para confirmar algo: la ambición deportiva de Valentina está a la altura de la de Nico, y la confianza entre ellos es tan grande que pueden bromear con esas cosas sin drama. Al fin y al cabo, son socios incondicionales: ninguno duda del compromiso del otro.

También conversaron sobre su vida cotidiana fuera del rally, una faceta que pocos conocen. ¿Qué es lo que más disfrutan cuando no están compitiendo? Valentina no duda: “Estar en casa, con los perros… vivir tranquilos en el campo. Me encanta la tranquilidad del hogar, y hacer viajecitos a las sierras de Córdoba con nuestros perros. Esa parte es muy linda”.

Antes de dar por terminada la entrevista cruzada, hubo una última reflexión sobre cómo toda esta travesía deportiva fortaleció su relación de pareja. Nico siente que la confianza mutua alcanzó un nuevo nivel: “Una cosa es pensarlo y soñarlo, y otra es después vivirlo… Siento que la relación hoy es mucho más fuerte”, admite. Valentina agrega una imagen simpática: “Te puedo decir que en la carpa, cuando te chasquean los dientes en la etapa maratón porque hace un frío terrible, ahí se hace más fuerte la relación”, dice riendo.

Al terminar el mano a mano, Nico se dio cuenta de algo: “Nunca charlamos así, ¿no? ¡Y está bueno!”, exclamó sorprendido. Acostumbrados a vivir acelerados, pocas veces se detenían a reflexionar en voz alta sobre ellos mismos.

Un futuro escrito a dos manos

Nicolás Cavigliasso y Valentina Pertegarini Dakar 2025 4
El auto en el que compitió la pareja. Foto: @Shakedownteam.

Con la copa del mundo de rally-raid en sus manos, uno podría pensar que ya cumplieron todos sus objetivos. Pero para Nico y Valentina esto es apenas el comienzo de un nuevo capítulo. “Terminamos un campeonato que nos llena de felicidad… ahora hay que defenderlo”, repite Nico como mantra. En enero de 2026 estarán de nuevo en Arabia Saudita listos para dar pelea. Saben que ahora todos los rivales querrán vencerlos, pero la presión no les pesa: la transforman en motivación.

Mirando un poco más allá, ya se animan a soñar en grande otra vez. ¿Cuál es el próximo sueño que quieren cumplir juntos? Nico lo tiene claro: “Uno de mis sueños era ganar el Dakar y salir campeón del mundo juntos. Hoy lo logramos. Ahora mi próximo sueño es correr en la máxima categoría, en una camioneta, juntos. Sé que tenemos un potencial muy grande y lo vamos a hacer muy bien. Creo que podemos lograr grandes cosas también ahí”. Sus palabras anticipan el posible salto a la categoría T1+ (autos), donde compiten los gigantes del Dakar. No sería extraño verlos en un futuro no muy lejano enfrentando ese desafío, fieles a su estilo de ir siempre por más.

¿Y qué hay del sueño familiar? Como mencionaron en su charla íntima, formar una familia está entre sus planes cuando las circunstancias lo permitan. Un “pequeño navegante” o navegante podría un día sumarse al equipo, y sin dudas sería la aventura más importante de sus vidas. Llegado ese momento, Valentina tal vez haga una pausa en la butaca derecha, pero Nico bromea que seguramente igual estará dirigiendo todo desde el campamento. Lo cierto es que, sea en las pistas o en casa, esta pareja seguirá siendo un equipo inseparable.

Nicolás Cavigliasso y Valentina Pertegarini son, en definitiva, los protagonistas de un cuento real que combina romance y alta competencia. Se conocieron en la escuela, se enamoraron entre motores y convirtieron el desierto en su hogar. No hubo milagro detrás de sus logros: solo amor, sudor y arena, amalgamados en una travesía que ya pertenece a la leyenda del deporte argentino. Y lo más inspirador es que la historia continúa: juntos, codo a codo, acelerando hacia nuevos horizontes, demostrando que cuando hay pasión compartida no existen límites en el camino.



 
 

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