Enero empieza a despedirse y, para Buenos Aires y el Gran Buenos Aires, dejará una postal bastante clara: mucho calor, elevada humedad y un déficit de lluvias muy marcado. Es que a lo largo del mes, las precipitaciones estuvieron muy por debajo de lo habitual: hasta ahora se acumularon menos de 20 milímetros, cuando el promedio histórico para enero supera los 130 mm.
En este contexto, el cierre del mes traerá un fin de semana con temperaturas más moderadas y algo de inestabilidad, una pausa breve dentro de un verano que promete volver a intensificarse en los primeros días de febrero.
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Pronóstico día por día en Buenos Aires
El viernes comenzó con mínimas típicas de enero, entre 22 y 23 °C en la Ciudad de Buenos Aires y 20 a 22 °C en el conurbano. El viento del este continúa siendo protagonista, especialmente en zonas ribereñas, donde ayuda a moderar el calor.
Sin embargo, durante la tarde se espera un aumento progresivo de la nubosidad y condiciones levemente inestables, con una baja probabilidad de chaparrones aislados. De darse, serían eventos muy puntuales, con escasos milímetros y sin riesgos asociados. Mientras que las máximas se moverán entre 28 y 31 °C, con valores más contenidos cerca del Río de la Plata, donde la brisa podría superar los 40 km/h.

El escenario será similar para el sábado, con un remanente de inestabilidad que podría generar nubarrones entre la mañana y la tarde. La chance de precipitaciones seguirá siendo muy baja. El viento del este, moderado a regular, mantendrá las temperaturas relativamente estables, con máximas que difícilmente superen los 30 °C en la región.
En tanto, domingo será el día más estable del fin de semana. Se espera menor intensidad del viento, mejores condiciones de tiempo y un nuevo ascenso térmico, con máximas que durante la tarde podrían ubicarse entre 32 y 33 °C, marcando el inicio de un cambio de tendencia.
Cuándo inicia una nueva ola de calor en febrero
El alivio será breve. Los pronósticos anticipan que, a partir del lunes 2 de febrero, las temperaturas volverán a subir de manera más marcada, impulsadas por una circulación de viento del noreste y norte. Este patrón podría favorecer la consolidación de un nuevo período de calor intenso, con valores elevados y, más adelante, una mayor frecuencia de precipitaciones.
Así, los informes meteorológicos marcan, por ahora, que el fin de semana ofrece una tregua relativa antes de que el verano vuelva a mostrar su cara más exigente en Buenos Aires.

