El caso de Alejandro Ruffo, que estremeció a Lomas de Zamora y a todo el país en agosto de 2025, sumó un capítulo final en las últimas horas. Detenido por el asesinato de su hijo Enzo, de ocho años, el hombre de 52 años fue encontrado muerto dentro de la cárcel de Melchor Romero, donde cumplía prisión preventiva acusado de homicidio triplemente agravado. Según informaron fuentes penitenciarias, Ruffo se habría quitado la vida en su celda del Pabellón 4, durante una recorrida de rutina del personal.
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De acuerdo con el informe preliminar, fue hallado colgado con una sábana atada a la ventana de la celda 85. Otros internos escucharon ruidos y pidieron ayuda; incluso cortaron la tela e intentaron reanimarlo, pero el esfuerzo fue inútil. Los médicos penitenciarios constataron la muerte en el lugar. La UFI N°3 del Departamento Judicial La Plata abrió actuaciones por “suicidio” y dispuso el traslado del cuerpo a la Morgue Judicial para la autopsia.
La reconstrucción del crimen que conmovió a Lomas de Zamora
Ruffo estaba detenido desde principios de agosto del año pasado, cuando la policía lo encontró gravemente herido en su casa de la calle Díaz Vélez al 100, en la zona de Lomas de Zamora. En la habitación principal de la vivienda, yacía sin vida el pequeño Enzo, con signos evidentes de haber sido atacado. El menor presentaba una herida cortante y signos de asfixia.
El día del crimen, la madre del niño había llamado al 911 porque no lograba comunicarse con él. Habían discutido esa misma mañana, en un contexto de separación inminente. Según la investigación, Ruffo quería “mandarle un mensaje” a la mujer tras el pedido de divorcio y había decidido atacar al chico como forma de infligirle sufrimiento. Tras asesinar al niño, intentó quitarse la vida con heridas de arma blanca en el abdomen, muñecas y cuello. Fue trasladado de urgencia al Hospital Gandulfo, donde lo operaron y lograron salvarlo. Más tarde, confesó el crimen.
La fiscalía había caratulado la causa como homicidio triplemente agravado —por el vínculo, por alevosía y por el fin de causar sufrimiento a su cónyuge—, una de las figuras más graves del Código Penal. Desde entonces, Ruffo permanecía detenido a la espera de pericias psiquiátricas y del avance del proceso judicial.
El perfil de Ruffo y las señales previas
Alejandro Ruffo era un vecino conocido en la zona de Lomas de Zamora y Banfield. Trabajaba como administrativo en un colegio privado y bilingüe de la zona y anteriormente había tenido otros empleos en la Municipalidad de Lomas de Zamora y en una empresa siderúrgica. Quienes lo conocían lo describían como reservado, obsesivo con el orden y con antecedentes de discusiones familiares. También se supo que atravesaba problemas de salud mental, algo que su ex pareja había mencionado a las autoridades el día del crimen.
Minutos antes del asesinato, Ruffo habría enviado un mensaje intimidante a la madre del niño, en el que advertía que ella se iría “sin nada”. La mujer, angustiada por no obtener respuesta a sus llamados, pidió ayuda a una vecina y luego intervino la policía, que encontró la trágica escena. El ataque dejó marcadas a ambas familias, particularmente a la madre de Enzo, quien en redes sociales expresó su dolor y enojo, acusando a Ruffo de haberle “sacado la vida” a su hijo.
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