La situación de Agostina Páez, la abogada argentina que se encuentra retenida en Río de Janeiro desde mediados de enero, tomó un giro dramático tras la difusión de una serie de agresiones que recibe de forma constante.
A través de sus perfiles digitales, la mujer compartió una seguidilla de amenazas de muerte e insultos violentos mientras aguarda que avance la causa judicial iniciada por un presunto episodio de racismo contra un mozo.
Páez utilizó su cuenta de Instagram para visibilizar el nivel de odio al que es sometida, compartiendo capturas de pantalla con intimidaciones de extrema gravedad provenientes de usuarios tanto brasileños como argentinos.
Entre los mensajes más estremecedores que la abogada decidió hacer públicos, se encuentran frases como: “Cuidado en caminar sola”, “racista no vas a tener paz”, “espero te mates, pu... racista” y “vas a morir”. El acoso incluye también contenido xenófobo y de índole sexual.

Uno de los comentarios más duros que recibió expresaba: “Llevá cuidado cuando estés en la calle. La paliza que te vamos a dar...”.
La escalada de violencia no se detuvo ahí. Otros usuarios lanzaron advertencias que aluden directamente a la justicia por mano propia.

En uno de los relatos más fuertes, un hostigador le envió un video con la leyenda: “Nunca subestimes a una banda de monos”, acompañado de una frase degradante: “Ten miedo. Si te quedas en la cárcel de Brasil...”.
En medio de este escenario, Páez también desmintió acusaciones de acoso escolar en el pasado y apuntó contra la exmodelo Anamá Ferreira por sus declaraciones públicas sobre el caso. “Yo le mandé un mensajito con todo el respeto y me bloqueó”, sostuvo la abogada respecto a la mediática.
Mientras tanto, su defensa —encabezada por su padre, Mariano Páez— presentó un hábeas corpus de 50 páginas cuestionando la falta de incorporación de cámaras de seguridad clave y el uso ilegal de su imagen en campañas públicas antes de existir una condena firme.
El Colegio de Abogados ya solicitó la intervención de Cancillería para garantizar la asistencia consular necesaria mientras la investigación sigue su curso.
Vale decir que el hecho del que se la acusa ocurrió en un bar de Ipanema, donde Páez se encontraba con dos amigas. Tras una discusión por el monto de la cuenta, habría insultado de manera ofensiva a un empleado con expresiones vinculadas a su color de piel.
“Según la denuncia penal, la imputada llamó ‘negro’ a un empleado con la intención de discriminarlo y menospreciarlo”, señalaron desde el Ministerio Público de Río de Janeiro.
El organismo agregó que, pese a haber sido advertida, la acusada luego se dirigió a la cajera del bar, a quien habría llamado “mono” y contra quien realizó gestos que simulaban a ese animal.
Por esos hechos, la Fiscalía avanzó con la imputación por “injuria racial”, una figura penal que en Brasil contempla penas de prisión.
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