La escena, tensa y cargada de simbolismo, ocurrió en la vereda del Hospital‑Residencia Sant Camil minutos antes de las 18:00, la hora fijada para la prestación de la eutanasia solicitada por Noelia Castillo. La organización Abogados Cristianos había convocado a los medios para ese momento y lugar, explicitando que su portavoz José María Fernández hablaría “a la puerta del hospital”. En el sitio, cámaras y micrófonos registraron sus declaraciones mientras el operativo sanitario avanzaba de puertas adentro.
“Ha fallado el sistema legal. La ley de eutanasia se está aplicando como una ley de suicidio asistido. Ha fallado el sistema procesal. Nosotros solicitamos en su momento primero casación ante el Tribunal Supremo y después amparo ante el Tribunal Constitucional. Ninguno de los dos nos ha abierto las puertas", comenzó diciendo Fernández ante la rueda de prensa.
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En ese sentido remarcaron que "ninguno de los dos nos ha dado una sentencia de fondo y finalmente, y ante todo, y en primer lugar, ha habido un fracaso del sistema sanitario de este país, que una muchacha que evidentemente tiene muchos problemas, que ha tenido una vida muy dura que todos lamentamos" y lanzó una de las frases que más resonaron: "Lo único que se le ha podido finalmente por parte de los sistemas sanitarios dar ha sido la muerte".
"Creemos que hace mucho tiempo ella tenía que haber recibido tratamiento para sus enfermedades mentales, asistencia, una dependencia mayor que le hubiera podido permitir tener una pensión que le hubiera tenido una vida digna. Sin embargo, no tuvo acceso a nada de eso y ha tenido acceso a la eutanasia. Lo sentimos mucho profundamente y esperamos que este caso al menos sirva para que no se va a producir en el futuro y que no haya más Noelias”, dijo reflexivo a modo de cierre, buscando plantear un plan de acción posterior a la eutanasia.
Las palabras del abogado fueron registradas por agencias y medios locales que cubrían in situ la concentración frente al centro sanitario, y se sumaron a otras manifestaciones previas de la organización, que durante dos años lideró la estrategia legal del padre de Noelia.
En su intervención, el portavoz hilvanó tres tesis: “falló” el sistema legal, el procesal y el sanitario. En el plano judicial, el relato de Abogados Cristianos mencionó los hitos de su ofensiva: tras la autorización de la Comisión de Garantía y Evaluación en 2024, litigaron en la vía contencioso‑administrativa, recurrieron al Tribunal Superior de Justicia de Cataluña y, cuando el caso escaló, presentaron casación ante el Supremo y amparo ante el Constitucional. Los dos últimos fueron inadmitidos, confirmaron los medios que siguieron el expediente día a día.
La última barrera —señaló el letrado— fue Europa. Efectivamente, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) rechazó el 10 de marzo el pedido de medidas cautelares para paralizar la eutanasia, con lo que el proceso sanitario quedó habilitado a continuar mientras la demanda quedaba “en trámite”.
Horas antes del procedimiento, Abogados Cristianos había intentado un movimiento in extremis en Barcelona: pidió cautelarísimas ante el Juzgado de Instrucción n.º 20 para suspender la prestación y exigir un tratamiento psiquiátrico previo. La jueza lo rechazó, remarcando que carecía de potestad para contradecir decisiones ya firmes y que cualquier suspensión podría causar indefensión a Noelia, quien ni siquiera era parte de ese proceso penal (abierto por una querella contra miembros de la comisión).
Ante la prensa, Fernández insistió en que el sistema sanitario “falló” por no garantizar tratamiento de salud mental, apoyos y pensiones antes que la eutanasia. Desde el otro lado del expediente, los antecedentes oficiales y las coberturas de referencia recuerdan que la Comisión catalana y los tribunales ratificaron la capacidad de Noelia para decidir y que su padecimiento grave, crónico e imposibilitante encuadraba en la Ley Orgánica 3/2021.
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