Cuando la justicia liberó miles de documentos y fotografías incautados en las últimas semanas, el archivo de Jeffrey Epstein (1953-2019) pasó de ser un secreto parcial a una mina de datos explosivos. Los fiscales federales encontraron unas 3.500 imágenes que muestran figuras desnudas o con poca ropa y 40.000 no desnudas en la propiedad del magnate en New York.
Si bien El Departamento de Justicia de Estados Unidos publicó el viernes 19 de diciembre una primera tanda de documentos –aunque la ley le exigía difundirlos “todos”–, el hallazgo de un millón de nuevos papeles relacionados con los presuntos abusos cometidos por el fallecido agresor sexual continúa sumando evidencia en un caso que mantiene en vilo a la sociedad norteamericana.

Mientras un nuevo lote de archivos desclasificados tiene en vilo a políticos y famosos, se suman nuevos escándalos: la polémica por las imágenes censuradas e, incluso, la eliminación de 13 fotos del sitio web del Departamento de Justicia (incluida una de Donald Trump, que luego volvió a aparecer) "debido a las preocupaciones expresadas por las víctimas", según informó el subsecretario de Justicia, Todd Blanche.

Hay que aclarar que si bien el presidente norteamericano aparece en los documentos y habría evidencia que prueba que compartió más de un vuelo privado con Epstein, eso no significa que se sea culpable de ningún delito. Lo mismo ocurre con los famosos mencionados y fotografiados en su residencia.
La macabra mansión que sirvió de escondite y fue escenario para tráfico de menores
Muchas de las imágenes que se revelaron pertenecen a la residencia de Epstein en el Upper East Side, que fue valuada por los fiscales en 77 millones de dólares al momento de su muerte.

Entre las escenas capturadas hay instantáneas que descienden a lo macabro, al menos así lo evaluó The New York Times. Por ejemplo, un tigre disecado sobre alfombra de piel convive con obras eróticas en una sala de la mansión. Pero eso no es todo.

Dentro de sus siete niveles y más de 50 habitaciones, los agentes del FBI hallaron paredes decoradas con ojos protésicos enmarcados que bordeaban el vestíbulo, una decoración que parece sacada de un gabinete gótico. La casa era una de las cinco propiedades que Epstein tenía en todo el mundo y allí recibía a famosos, intelectuales, científicos y financieros de renombre.
En una escalera central colgaba la escultura de una mujer con vestido de novia suspendida de una cuerda, un motivo que los expertos en símbolos describieron como inquietante y potencialmente sugerente de control psicológico.

Los famosos que aparecen fotografiados junto a Epstein y enmarcados en la mansión
Entre las imágenes que se revelaron figuran portarretratos con figuras globales junto a Epstein: desde el papa Juan Pablo II hasta Elon Musk y Mick Jagger, fotografías que no implican culpabilidad pero sí ilustran el extraño ecosistema social del financista y su gran acceso al poder.

Una de las imágenes más comentadas muestra al expresidente colombiano Andrés Pastrana junto a Epstein y Fidel Castro, una instantánea que el propio Pastrana ha tenido que aclarar públicamente, negando vínculos profundos con Maxwell o Epstein.

Aunque las fotos no prueban actividades delictivas de terceros, sí corroboran que Epstein buscaba rodearse de un amplio abanico de poderosos sin descartar a líderes políticos de distintos espectros.
También se encontraron cartas personales enviadas por figuras como Woody Allen y Ehud Barak, algunas describiendo reuniones sociales y otras con tintes siniestros, incluida una comparación de las cenas en la mansión con escenas de Drácula, “donde Lugosi tiene tres jóvenes vampiresas que atienden el lugar”.

Entre los muebles y objetos personales, la mansión albergaba una primera edición del libro Lolita, la novela de Vladimir Nabokov que explora la relación ilícita entre un hombre mayor y una menor de edad. La imagen desclasificada muestra el pie de una mujer con una frase del mencionado texto escrita a mano alzada.

Mientras se intenta separar espectáculo de evidencia jurídica, también se destacó un salón con lubricantes cuidadosamente expuestos, estantes con libros de arte provocativos y espacios de masaje.

Además, capturas de mensajes en las que se ofrece una chica rusa de 18 años a partir de sus medidas y otros en los se explicita cosas como: “Tengo una amiga exploradora que me ha enviado unas chicas hoy” y “Pide 1.000 dólares por chica”. Entre las imágenes, el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes de EE. UU. reveló que hay fotografías de pasaportes y otros documentos identificativos de mujeres de la República Checa, Sudáfrica y Lituania, así como de tres mujeres de Ucrania.

Varias de las imágenes registran a Epstein junto a mujeres jóvenes no identificadas, cuyos rostros fueron deliberadamente ocultados. En una de las fotografías más llamativas, se lo ve sentado mientras una mujer le rodea los hombros con los brazos y otras dos permanecen a su lado, en una escena que los investigadores analizan por su contexto y significado.

Las cámaras con las que estaba equipada la casa, a las que hicieron referencia varia de las víctimas de Epstein, quedaron en evidencia entre los documentos publicados.

Qué impacto judicial pueden tener las imágenes de los archivos Epstein desclasificados
La desclasificación de fotografías y documentos del archivo Epstein, autorizada políticamente pero ejecutada por fiscales y jueces federales apunta a responder a la exigencia de mayor acceso público a materiales relacionados con supuestos vínculos del magnate.
En el sistema judicial estadounidense, el valor está en su capacidad probatoria, es decir, en si puede demostrar un delito concreto, una fecha, una víctima identificable y un responsable imputable.
Mientras Epstein murió en prisión en 2019 y Ghislaine Maxwell, su ex novia y "madama" que supuestamente lo asistía convenciendo a menores continúa en prisión, cualquier avance judicial hoy apunta exclusivamente a terceros vivos, ya sea por complicidad, encubrimiento o delitos autónomos como tráfico sexual o abuso.
El estándar probatorio es especialmente alto cuando se trata de figuras públicas. La jurisprudencia estadounidense exige algo más que cercanía social o imágenes compartidas: debe probarse intención, participación o beneficio directo, algo que las fotos solo pueden sugerir, no establecer de manera automática.

Quién era el "depredador sexual" Jeffrey Epstein
Jeffrey Epstein era un financiero, conocido como “depredador sexual” que fue condenado por tráfico de menores en el mundo de elite y se suicidó el 10 de agosto de 2019, ahorcándose en el Centro Correccional Metropolitano de New York.
Se lo encontró culpable de abusar sexualmente de menores de edad en sus lujosas residencias de New York, Manhattan y Palm Beach y de manejar una red de tráfico llamada “Lolita Express”.
En 2020, Anonymous filtró los nombres involucrados en la red de prostitución infantil por la que cayó el empresario billonario. Los presuntos participantes de las fiestas clandestinas que fueron mencionados en su momento van desde Donald Trump a Mick Jagger, y de Naomi Campbell a Courtney Love. Todos negaron su vinculación con los hechos. No sólo eso: en 2019, cuando se presentaron cargos de tráfico sexual contra Epstein, aunque había evidencia y circulaban fotos juntos, el presidente norteamericano afirmó no haber hablado con él en quince años.
La fortuna de Epstein, que se estima, sobrepasaba las nueve cifras, la generó gracias a la creación de una firma de gestión financiera en la que sólo eran admitidos como clientes otros multimillonarios..., aunque nadie entendía realmente a qué se dedicaba.

Su caída comenzó cuando en 2005 la policía de Palm Beach inició una investigación que le cambiaría la vida. Una mujer había denunciado que su hijastra de 14 años había sido llevada a la mansión de Epstein por otra chica y había recibido una oferta de 300 dólares para desnudarse y darle masajes al magnate.
"Quería rostros nuevos y jóvenes cada día", señalaban las acusaciones presentadas en 2019, antes de que se lo condenara. Por aquel entonces las investigaciones indicaban que el empresario reclutaba a víctimas para que le dieran masajes desnudas o semidesnudas por los que cobraban –siempre según las denuncias– entre 200 y 300 dólares.
"Habitualmente se masturbaba y pedía a las víctimas que lo tocaran mientras lo hacía", publicaban los medios por aquel entonces. Según se consigna en la causa, el magnate pagó a jóvenes para que reclutaran a más menores y así asegurar "un suministro constante de nuevas víctimas a las que explotar". En uno de sus registros en su mansión de Manhattan encontraron entre las evidencias cientos de fotografías de desnudos de niñas menores. Archivos que hoy ya son públicos teniendo en cuenta un protocolo de protección a las víctimas.

