La investigación por la muerte de Alexis Oscar “Pipa” Rogers avanzó con un dato clave: la maniobra que habría provocado su fallecimiento. Según confirmaron fuentes judiciales, la víctima murió por una asfixia mecánica por compresión, producto de una técnica conocida como “mataleón”.
El término, habitual en el mundo de las artes marciales y los deportes de contacto, describe una forma de inmovilización que consiste en ejercer presión sobre el cuello, específicamente sobre las arterias carótidas. Cuando se aplica con fuerza, puede reducir a una persona en pocos segundos al disminuir el flujo de sangre hacia el cerebro.

En este caso, esa maniobra quedó en el centro de la escena judicial. Tras analizar las imágenes de las cámaras de seguridad del bar Sutton de Bella Vista y los resultados preliminares de la autopsia, la fiscal Lorena Carpovich, titular de la UFI N° 21 de Malvinas Argentinas, solicitó que los cuatro imputados continúen detenidos, acusados de homicidio.
Las filmaciones resultaron determinantes. En una de ellas, a la que accedió el portal Primer Plano Online, se observó cómo el personal de seguridad tomó del cuello a Rogers y le aplicó esta técnica mientras intentaban reducirlo en la vereda del local.
De acuerdo con la reconstrucción judicial, la presión ejercida sobre el cuello fue lo suficientemente intensa como para provocar la muerte. “La víctima murió a raíz de una asfixia mecánica por compresión”, sostuvieron las fuentes del caso en base al informe forense preliminar.

Una técnica efectiva, pero peligrosa
El “mataleón” es considerado uno de los recursos más eficaces dentro de disciplinas como el jiu-jitsu o el MMA. Su objetivo es controlar al oponente sin necesidad de golpes, mediante la compresión de las arterias carótidas.
Sin embargo, fuera de un contexto deportivo y sin supervisión, su aplicación puede resultar extremadamente riesgosa. La presión sostenida puede derivar en pérdida de conocimiento y, en situaciones extremas, en la muerte, especialmente si no se libera a tiempo.
Ese es precisamente uno de los puntos que ahora analiza la Justicia: si la maniobra por sí sola fue la causa directa del fallecimiento o si existieron factores adicionales, como posibles patologías previas o la presencia de sustancias en el organismo de la víctima.
Mientras se esperan estudios complementarios, la calificación legal ya es contundente. Para la fiscalía, se trató de un homicidio, y por eso pidió que los cuatro acusados —Horacio Ariel García (49), Kevin Iván Hostar (22), Roberto Muñoz (36) y Pablo Francisco Urquiza (50)— permanezcan privados de su libertad.
El caso generó conmoción en San Miguel no solo por la violencia del episodio, sino también por la forma en que se produjo la muerte. Una maniobra pensada para reducir terminó, según la investigación, en un desenlace fatal que ahora deberá ser esclarecido en detalle por la Justicia.
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