“Por favor no me busquen”: la misteriosa carta de la adolescente que desapareció con su novio en Berazategui – GENTE Online
 

“Por favor no me busquen”: la misteriosa carta de la adolescente que desapareció con su novio en Berazategui

Brunella Recalde y Tomás Ruíz, ambos de 15 años, son buscados intensamente tras desaparecer el lunes a la noche. Ella dejó una misiva que conmovió a su familia y se convirtió en una pieza clave del caso.

La desaparición de Brunella Recalde y Tomás Ruíz, dos adolescentes de 15 años oriundos de Berazategui, mantiene en vilo a sus familias y activó un operativo de búsqueda que se extendió más allá del conurbano bonaerense. En el centro de la preocupación estuvo una carta: un mensaje escrito de puño y letra por Brunella antes de irse, que dejó pistas, angustia y muchas preguntas.

Según la denuncia, Brunella fue vista por última vez el lunes 19 de enero cerca de las 21 horas. Se fue de su casa con un bolso con ropa, sin celular y sin documentos. Cuando su familia advirtió que no estaba, comenzó a buscarla de inmediato. De acuerdo a lo que contó Paulo Kablan este miércoles en A la Barbarossa (Telefe), el primer lugar al que fueron fue a la casa de Tomás, su novio. Allí, la inquietud se transformó en alarma: él tampoco estaba.

La confirmación de que ambos habían desaparecido activó el protocolo de búsqueda. La familia de Brunella difundió un cartel con las descripciones y un pedido desesperado de ayuda. “Se buscan Brunella y Tomás. Están vestidos: Brunella con pantalón negro, remera blanca y campera azul. Tomás con camisa blanca, chaleco negro, pantalón negro. La denuncia está radicada en la comisaría primera de Berazategui. Si los ven llamar al 4216-4412 Compartir por favor”, decía el mensaje que comenzó a circular por redes sociales y grupos de WhatsApp.

Brunella Recalde y Tomás Ruíz tienen apenas 15 años, son novios y están desparecidos.

Pero lo que terminó de conmover a todos fue la carta que Brunella dejó antes de irse. Un texto extenso, íntimo, en el que la adolescente se dirigió directamente a su familia y dejó en claro que su partida había sido pensada. El mensaje decía: “Hola, familia. Ya se habrán dado cuenta que me fui y creo que también se deben imaginar la razón, la verdad no tengo mucho que explicarles. Sepan que estoy bien, pero por favor no me busquen. Ya no voy a volver y no quiero volver”.

En esas líneas, Brunella buscó transmitir calma, aunque el efecto fue el contrario. “Igualmente no se preocupen porque cuando ya sea mayor de edad voy a volver... a mi gato, a Mimí y a todos así que por favor cuídenlos bien. Cuiden bien a Ismael”, escribió, en referencia a sus afectos más cercanos. Y continuó con un tono que mezcló determinación y fe: “Yo voy a estar bien. Dios siempre nos está cuidando. Yo tengo a dónde ir. Tengo un trabajo. Así que no tienen de qué preocuparse”.

La carta cerró con una declaración que resonó con fuerza entre quienes la leyeron. “Voy a hacer mi vida como la persona independiente que soy. Por favor, ustedes solo sigan su vida en el camino de Dios. Que Dios los bendiga, familia”, concluyó la adolescente, dejando en evidencia una decisión que, pese a sus palabras, no dejaba de generar temor por su edad y por las circunstancias.

La carta que dejó Brunella antes de escaparse con su novio.

Mientras la misiva circula y es analizada por los investigadores, surgieron algunos datos que ampliaron el mapa de búsqueda. Siempre según lo relatado por Kablan en el programa de Telefe, Brunella y Tomás habrían sido vistos deambulando por la zona de Constitución, en la ciudad de Buenos Aires. Ese posible avistamiento abrió nuevas líneas de trabajo y trasladó parte de la preocupación al ámbito urbano, lejos de su barrio de origen.

Los familiares de Brunella Recalde y Tomás Ruíz los buscan con desesperación.

El caso vuelve a poner en primer plano el drama de las desapariciones de adolescentes y el rol que juegan las redes sociales y los mensajes escritos en estos episodios. Para la familia de Brunella, la carta fue al mismo tiempo una señal de vida y una fuente de angustia, que confirma que su hija estaba consciente de lo que hacía al momento de dejar su hogar.

Con el correr de las horas, la difusión del mensaje y de las imágenes de ambos se transformaron en una herramienta clave. El pedido es claro y urgente: compartir la información y dar aviso ante cualquier dato que pudiera ayudar a encontrarlos. Mientras tanto, la carta de Brunella seguía siendo leída y releída, como un intento de entender qué la llevó a irse y qué estaba pasando por su cabeza al momento de escribir esa despedida.



 
 

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