La causa por presunto abuso sexual agravado y corrupción de menores que rodea al empresario Marcelo Porcel (51) sigue sumando capas de horror. Mientras la Justicia avanza sobre las declaraciones de las víctimas, el entorno de los estudiantes del Colegio Palermo Chico comienza a romper el silencio.
En las últimas horas, el testimonio de Juana, hermana de un ex alumno de la institución, puso de manifiesto el clima de vulnerabilidad y temor que atraviesan los adolescentes.
La joven antes mencionada, hermana de un chico que asistió al mismo colegio que los hijos del empresario, brindó declaraciones que reflejan el estado de shock de la comunidad educativa. Según confirmó la Agencia Noticias Argentinas, Juana expuso la angustia que vive su hermano tras conocerse la magnitud de las denuncias.

“Me enteré por mi hermano y las noticias. Él fue a este colegio y la verdad es que se asustó, tiene miedo”, reveló Juana, dejando en claro que la sombra de Porcel se extiende más allá de su círculo íntimo.
Para la joven, la situación ha escalado a un nivel "alarmante". Su testimonio no solo aporta una mirada sobre el impacto psicológico en los alumnos, sino que se suma al reclamo colectivo de las familias: “Esperamos que se haga justicia”.
Las frases del horror en Cámara Gesell
Mientras el entorno escolar procesa el miedo, la causa judicial —que ya cuenta con al menos 11 víctimas— se nutre de pruebas contundentes. Hasta el momento, 10 menores ya declararon bajo el sistema de Cámara Gesell, y sus relatos coinciden en un patrón de manipulación y sometimiento.
Según trascendió, el empresario utilizaba frases para asegurar el silencio de los chicos. Al menos dos de las víctimas recordaron una expresión recurrente que hiela la sangre: “A mí me gustan los pibes que tienen códigos, los que saben cuándo callarse”.

El "modus operandi": masajes y apuestas
Los relatos de los adolescentes describen una mecánica de acercamiento basada en la supuesta confianza: tocamientos bajo engaño.
De hecho, los jóvenes relataron que Porcel ofrecía realizarles "masajes" con "aceites especiales" para aliviar dolores físicos, situaciones que derivaban en manoseos en los genitales.
La causa investiga también el uso de dinero para apuestas online, el cual habría sido facilitado por el acusado como una forma de generar dependencia o "lealtad".
La Justicia analiza mensajes de texto donde el empresario escribía frases como “Me tenés abandonado”, evidenciando un vínculo de hostigamiento y manipulación emocional.
Actualmente, la Justicia aguarda los informes psicológicos derivados de las Cámaras Gesell. Estos documentos serán la pieza final para que el juzgado defina el llamado a indagatoria de Marcelo Porcel. Por el momento, la comunidad del Colegio Palermo Chico permanece en alerta, mientras familiares como Juana exigen que el proceso judicial no se detenga ante el poder económico del investigado.

