El caso de Tania Suárez conmocionó a Córdoba y sumó, con el paso de los días, detalles cada vez más escalofriantes. La mujer había desaparecido luego de encontrarse con un hombre a quien conoció a través de una aplicación de citas y, tras casi 48 horas de desesperación, fue encontrada con vida, aunque en condiciones que los investigadores calificaron como inhumanas.
Mientras Tania atraviesa un proceso de recuperación física y emocional, y la Justicia avanza en la búsqueda de los responsables, se conocieron nuevos datos sobre el secuestro y el feroz ataque que sufrió. La aparición de la mujer se produjo gracias al aviso de un vecino, que se presentó en el cuartel de Bomberos de La Cumbre y alertó que había visto “un bulto que se movía” en un terreno baldío lindero a un arroyo. Eran las 17.48 del martes.

Los bomberos se dirigieron de inmediato al lugar y encontraron una escena estremecedora: Tania estaba envuelta en dos bolsas de consorcio, golpeada, con las manos y los pies atados con cinta adhesiva. Apenas pudo hablar, pero alcanzó a identificarse. “Soy Tania Suárez, estaba en el Parque Sarmiento”, les dijo, con el poco conocimiento que tenía. También comentó que le habían dado “algo de tomar” y que, después de eso, se desvaneció.
Ese dato coincidió con los chats que luego se filtraron y que Tania había intercambiado con su hija antes de desaparecer. En esos mensajes, la mujer relataba que le habían dado “agua con gusto a mierda”, una frase que hoy cobra un sentido aún más inquietante.

Tania había sido vista por última vez tras encontrarse con un hombre que conoció por Facebook Parejas. Luego de casi dos días sin noticias, su aparición con vida se produjo en un baldío de La Cumbre, un espacio que colinda con un arroyo y presenta una vegetación espesa, lo que dificulta el acceso y la visibilidad desde la calle.
Según se investiga, el ingreso al predio se habría realizado por un sector de la calle Tucumán, donde el alambrado estaba caído.
El hombre que alertó a los bomberos sobre el bulto en movimiento desapareció tras dar aviso, un dato que sumó aún más misterio al caso y también era analizado por los investigadores.

De acuerdo a la información difundida, Tania estaba envuelta en dos bolsas de consorcio: una cubría su cuerpo y la otra su cabeza. La habían dejado maniatada, con el rostro hacia la tierra, sin posibilidad de gritar ni de moverse. A pocos metros de donde fue hallada, se encontraba su cartera, y dentro de ella habían guardado el rollo de cinta adhesiva que utilizaron para inmovilizarla.
La mujer, madre de cuatro hijos y trabajadora del CPC de Argüello, contó a quienes la rescataron que había sido golpeada con un palo en distintas partes del cuerpo.
En un intento desesperado por sobrevivir, relató que decidió hacerse “la muerta”. También aseguró que sus captores destrozaron su celular, arrojaron el chip y mencionó un auto Audi gris, aunque por el momento no se pudo confirmar si ese fue el vehículo utilizado para trasladarla.
La investigación quedó en manos de la fiscal Andrea Martín, por el secuestro ocurrido en Córdoba capital, y de la fiscal Paula Kelm, de Cosquín, por el hallazgo en La Cumbre. Hasta el momento no se registraron detenidos, mientras los investigadores intentan reconstruir cada paso del calvario que atravesó Tania.
El caso abrió nuevamente el debate sobre los riesgos de los encuentros pactados a través de aplicaciones de citas y dejó al descubierto una trama de violencia extrema que, por milagro, no terminó en tragedia.
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