El papa Francisco y los 60 años de Revista GENTE: "Mi primera tapa" – GENTE Online
 

El papa Francisco y los 60 años de Revista GENTE: "Mi primera tapa"

Al cumplirse trece años de su asunción como Santo Padre y casi uno de su fallecimiento, desandamos sus portadas y aquellos momentos clave: de las seis estaciones que en 257 minutos llevaron al argentino Jorge Bergoglio a la Silla de San Pedro, al 26 de abril de 2025, cuando Roma, su país natal y el mundo se detuvieron para despedirlo.
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"Buona sera", fue lo primero que dijo Francisco al aparecer en el balcón principal de la Basílica de San Pedro, después de que el cardenal protodiácono Jean-Louis Tauran, secundado por miembros de la Curia romana, anunciara que era el nuevo líder de la Santa Sede. Había pasado más de una hora desde que fuera elegido (77 votos entre 115 electores), surgiera la fumata blanca partiendo desde la chimenea de la Capilla Sixtina y se calzara la clásica sotana que visten los papas: Jorge Bergoglio (por entonces de 76) se acababa de consagrar papa de la Iglesia Católica... Y, claro, a las pocas horas aparecía en la tapa de GENTE.

La edición especial de GENTE Nº 11 del 15 de marzo de 2013.

Claro, el reflejo periodístico así lo exigía, y cobraría cuerpo en el lanzamiento de una edición especial de 100 páginas que no sólo se agotaría de los quioscos de revistas en horas, sino que recorría la historia de Jorge Mario Bergoglio desde su nacimiento en Flores, el 17 de diciembre de 1936, hasta los 257 minutos que, en media docenas de capítulos, lo terminaban de erigir -Cónclave y fumata blanca mediante- en el 266.º papa de la Iglesia católica, llegando "del fin del mundo" para presentarse ante el planeta entero. Un derrotero que hoy, al cumplirse trece años de esa fecha, así resumimos:

Papa Francisco. El camino al pontificado
I: ENTRE LA LLEGADA A ROMA Y EL INGRESO A LA CAPILLA SIXTINA. Tras aterrizar en Roma el 27 de febrero (cinco días antes de inicio de las congregaciones generales y junto al arzobispo keniano John Njue), hospedarse en el hotel de siempre (el Domus Internationalis Paulus VI, de Via della Scrofa 70), transitar el primer cónclave del martes 12 de marzo (que no terminaría dirimiendo el nombre del nuevo papa) e iniciar la segunda jornada asistiendo a una misa protocolar en la Capilla Paulina, el cardenal argentino avanzó, a las 3:56 PM de Italia y junto a los otros 114 candidatos, por la Sala Regia del Palacio Apostólico Romano. Pronto cruzó el umbral de la Capilla Sixtina, rumbo al segundo día de cónclave y a la quinta ronda de votaciones que determinaría –o pospondría, en caso de que nadie sume los dos tercios– quién sucedería a Benedicto XVI... Cierto dato prominente predecía un potencial favoritismo: en 2005, pese a haber obtenido 40 de los 77 votos necesarios para aspirar a la asunción, Bergoglio les había pedido a sus patrocinadores que se abstuvieran de escogerlo a él en la vuelta siguiente, lo que convertiría finalmente al alemán Joseph Ratzinger (durante la misma sumó 84 entre 115) en Pastor Supremo.
II: BAJO LOS SANTOS EVANGELIOS, BAJO LLAVE Y BAJO LA MIRADA DEL MUNDO. Una vez dejado atrás el pórtico de madera de la Sixtina (después de que el obispo italiano Guido Marini volviera a sellar sus puertas en búsqueda privada del sucesor de Benedicto XVI), y luego de varias ceremonias protocolares (entre ellas la lectura de un tramo de las Sagradas Escrituras), los postulantes se sentaron en escritorios individualizados con sus nombres. A continuación recibieron una papeleta rectangular con la frase, en italiano: “Elijo como Sumo Pontífice”. Bergoglio la completó y la dobló en dos, se acercó al altar y la colocó en una urna cubierta. Dentro de la imponente construcción de 40,9 metros por 13,4, bajo El juicio final y los legendarios frescos que hace medio millar de años empezara a pintar el renacentista Miguel Ángel Buonarotti, nuestro representante observó atento a los tres cardenales escrutadores elegidos al azar, que contabilizan el resultado.
Papa Francisco. El camino al pontificado
III: LA FUMATA BLANCA QUE ANTICIPA LA ELECCIÓN DEL NOMBRE Y EL ESTRUENDO POPULAR. “¿Aceptas tu elección canónica como Sumo Pontífice?”, le preguntó entonces el decano local Giovanni Battista Re a Jorge Bergoglio. “Sí, acepto”, contestó a las 19:06. “¿Con qué nombre deseas ser conocido?”. “Me llamaré Francisco”. Una columna de humo claro, entrado el anochecer, surgió de la chimenea reinstalada en la capilla, inspirando el estruendo popular en la Plaza San Pedro. La fumata blanca –consecuencia de la combustión de clorato de potasio, lactosa y colofonia– anunció una elección exitosa, cuya cifra (a la fecha todavía sin trascender, al menos en forma pública) ascendería a más 90 votos, entre los 115 emitidos, para el ganador.
Papa Francisco. El camino al pontificado
IV: DE SU INGRESO COMO CARDENAL, A LA PARTIDA CON ATUENDO DE SANTO PADRE. Dentro de la sellada Sixtina, bajo la bóveda pintada por Miguel Ángel entre 1508 y 1512, Bergoglio caminó solo hacia el altar, giró a la izquierda e ingresó a la Sala de las Lágrimas (sencilla, nunca abierta a los turistas). Fue al baño. A continuación meditó, tomó del perchero una sotana mediana –entre los tres talles provistos por la casa romana Gammarelli–, el ajuar (camisa, medias...), la estola y la esclavina roja. Dejó de lado los tres pares de zapatos rojos y optó por conservar los propios, los negros, los de siempre. De regreso a la capilla, ya vestido de Santo Padre, lo sorprendió el largo aplauso de los purpurados, que se acercaron a felicitarlo. “Queridos hermanos, que Dios los perdone por elegirme”. Francisco agradeció y cerró el Cónclave papal con su estilo irónico.
Papa Francisco. El camino al pontificado
V: ENTRE EL SANTÍSIMO SACARMENTO Y LAS CAMPANADAS AL CIELO. Luego de firmar el acta aceptando su condición de Santidad y abandonar el escritorio que lo secundó durante dos jornadas (en la imagen, el mismo tal como hoy se lo conserva en el Vaticano) avanzó desandando, de manera oblicua, la Sala Regia, de nuevo hacia la Cappella Paolina que, construida en 1540 por el arquitecto florentino Antonio Cordiani, actualmente cumple funciones de parroquia. A continuación rezó el Santísimo Sacramento en el centro de los últimos dos cuadros pintados por Miguel Ángel (La conversión de San Pablo y la Crucifixión de San Pedro –donde el artista de Arezzo aparece autorretratado–). Acto seguido, el incesante repiquetear de campanas de la basílica le entregó su música a la gran noticia, anticipando el arribo de Francisco, de Su Santidad número 266, del primer jesuita y latinoamericano, de un argentino que acaba de adquirir plena potestad sobre la Iglesia Católica.
Papa Francisco. El camino al pontificado
VI: "¡HABEMUS PAPAM!", OVACIÓN GENERAL, "RECEN POR MÍ". Se dirigió a la contigua Sala de las Bendiciones. Lo secundaban su compatriota, monseñor Guillermo Karcher (oficial de Protocolo y Ceremonial de la Secretaría de Estado del Vaticano), y el cardenal francés Jean-Louis Tauran, quien desde el balcón –también denominado De las Bendiciones– entregó la inolvidable frase: “¡Habemus papam!”. A las 20:23 surgió Francisco. Acompañó a la ovación local –y sorpresa del planeta–, su primer mensaje: “Parece que han ido a buscar al obispo de Roma casi al fin del mundo –inició aquel inolvidable párrafo–. Ahora comenzamos un camino de fraternidad y amor. Recen por mí. Muchas gracias por vuestra acogida. Nos veremos pronto”.
Su saludo a los cien mil feligreses que aguardaban en la Plaza de San Pedro aquel 13 de marzo de 2013. Su nombre (Francisco, por San Francisco de Asís y por San Francisco Javier, de la Compañía de Jesús) y su rostro se dieron a conocer a las 20:13 hora local, 15:13 de Argentina. Muy pocos imaginaban un santo padre latinoamericano y argentino cuando Benedicto XVI renunció a su cargo el 11 de febrero previo.
Nº 2487 (19 de marzo de 2013).
Nº 2506 (30 de julio de 2013).
Nº 2527 (23 de diciembre de 2013).
Nº 2538 (11 de marzo de 2014).
El póster que acompañó la edición que celebraba el primer aniversario de su asunción como Santo Padre.
Las recorrida entre la gente, una costumbre que repetiría hasta que tuvo fuerza para hacerlo.
Nº 2579 (23 de diciembre de 2014)
La última aparición pública de Francisco.
Su última aparición pública, el domingo 20 de abril de 2025, cuando encabezó la bendición Urbi et orbi, tras la misa de Pascua desde la Basílica de San Pedro. Sus últimas palabras fueron un mensaje de agradecimiento a su enfermero, Massimiliano Strappetti, por permitirle aparecer en la plaza. Esa tarde Francisco descansó y cenó. El lunes 21 a las 07:35 horas falleció en su residencia de la Casa de Santa Marta, en la Ciudad del Vaticano, como consecuencia de un derrame cerebral que le provocó un coma y un posterior colapso cardiovascular irreversible. Sumaba 88 años. Su muerte inició un período de luto y abrió el proceso de elección de un nuevo pontífice.
El traslado del cuerpo se consumó el 23 de abril las 9 horas mediante una procesión encabezada por el camarlengo Kevin Farrell.​
Los restos del Sumo Pontífice dejando la capilla de Santa Marta para dirigirse a la Basílica de San Pedro. La procesión contó con la presencia de más de 20 mil personas.
Antes de su partida, Bergoglio había solicitado que su cuerpo fuera directamente pasado a un ataúd sencillo de ciprés (suprimiendo los de plomo y roble) y se simplificara drásticamente tel ceremonial funerario, basándose en el que se le suele brindar a los obispos. La acostumbrada exposición en el Palacio Apostólico fue suprimida, en favor de la capilla ardiente en la basílica.
Su cuerpo se detuvo ante el altar de la confesión, donde permaneció a la vista del público -unas 250 mil personas- hasta el 25 de abril. Ese día a las 20 horas y presidido por Farrell, tuvo lugar el rito del cierre del ataúd. Adentro se depositaron un rogito (firma de la escritura en el notario) redactado por el maestro de celebraciones litúrgicas Diego Giovanni Ravelli y una bolsa con monedas de oro, plata y bronce acuñadas durante el pontificado de nuestro compatriota.
El 26 de abril más de 350 mil personas acompañaron el funeral desde afuera de la Basílica de San Pedro.
Presidida por el decano del Colegio Cardenalicio Giovanni Battista Re, la ceremonia de despedida contó con el apoyo total del gobierno italiano, que para brindar seguridad ordenó desplegar a más de 2.500 policías y .1500 soldado. También sumó un buque de guerra frente a la costa de Roma y escuadrones de cazas en alerta, imponiendo una zona de exclusión aérea sobre la Ciudad eterna.
El féretro del papa argentino due trasladado frente al Coliseo camino a Santa María la Mayor, donde sería enterrado el sábado 26 de abril de 2025. El papamóvil que trasladó su cuerpo para el funeral resultó una donación de México al Vaticano: dicha camioneta Dodge Ram fue la que había utilizado Francisco durante su viaje a tierra azteca en 2016.
El santo padre fue sepultado cinco días después de su fallecimiento y de acuerdo a sus últimas voluntades: en un espacio de Santa María mayor inspirado en su profunda devoción de Jorge Bergoglio a la advocación mariana de la Madonna Salus Populi Romani.
En el nicho de la nave lateral entre la Capilla Paulina y la Capilla Sforza de la basílica quen actualmente ocupa. Francisco fue primer papa en ser enterrado fuera del Vaticano desde el papa León XIII en 1903.
La edición de Revista GENTE de abril de 2025 que en tiempo real lo despidió. Desde aquel 27 de febrero de 2013 en que había llegado a la capital italiana, el porteño no volvió a desandar los 11.142 kilómetros que lo separaban de nuestro país: aun que varias veces lo soñó, jamás regresar a su país.

Fotos: Diego García, Fabián Uset y
Archivo Grupo Atlántida ([email protected])
Arte de portada: Roshi Solano
Jefa de Archivo: María Luján Novella (113903-8464)
Agradecemos a monseñor Guillermo Karcher




 
 

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