Citroën Bijou: el fracaso británico que terminó siendo una joya de colección – GENTE Online
 

Citroën Bijou: el fracaso británico que terminó siendo una joya de colección

Citroën Bijou
Diseñado en Inglaterra para seducir al público británico fue un fracaso con apenas 210 unidades producidas.
Autos y Motos
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En la segunda mitad de los años ’50, Citroën era una marca con aura de modernidad. Tenía al 2CV, ese auto popular que había conquistado Europa, y al DS, una nave espacial sobre ruedas que marcaba la vanguardia. Pero en el Reino Unido la historia era distinta. El 2CV no encajaba: demasiado rústico para un público que valoraba diseño y distinción. Entonces, en 1959, la filial de Slough pensó que tenía la solución perfecta: un pequeño coupé con aires sofisticados, carrocería de fibra de vidrio y nombre francés con glamour. Lo bautizaron Bijou, “joya” en francés.

Citroën Bijou
Solo se fabricaron 210 unidades entre 1959 y 1964 en la planta de Slough. Foto: Wikipedia/TKOIII).

La idea parecía infalible. El diseño fue confiado a Peter Kirwan-Taylor, el mismo hombre detrás del elegante Lotus Elite, y a primera vista el coche cumplía con su misión: líneas suaves, proporciones refinadas, un aire mucho más chic que el simpático pero rústico 2CV. Incluso heredaba detalles del lujoso DS, como el volante de un solo radio. En un mercado acostumbrado a los Mini, los Ford Popular o los Austin, parecía tener todo para seducir a una clase media que quería diferenciarse.

El problema llegó al girar la llave. Debajo de la carrocería estilizada latía el mismo corazón diminuto del 2CV: un bicilíndrico de 425 cc y apenas 12 caballos de fuerza. Para colmo, la fibra de vidrio, lejos de aligerarlo, lo hizo 70 kilos más pesado que el 2CV original. ¿El resultado? Una aceleración de 0 a 60 km/h en más de 40 segundos, una eternidad en las autopistas británicas de la época.

Como si esto fuera poco, el precio fue un golpe final. Mientras un Ford Popular costaba 494 libras y un Austin Mini apenas un poco más, el Bijou salía 674 libras. Más caro, más lento y menos práctico: la combinación perfecta para el fracaso.

Citroën Bijou
El Bijou fue diseñado por Peter Kirwan-Taylor, creador del Lotus Elite. (Foto: Wikipedia/Orizan).

El Bijou estuvo en producción hasta 1964, pero su suerte estaba echada mucho antes. En total, apenas 210 unidades lograron salir de fábrica. En los concesionarios quedó como un coche raro, difícil de vender y fácil de olvidar. Fue un intento ambicioso de Citroën por “britanizar” al 2CV, pero terminó siendo un modelo que ni franceses ni ingleses quisieron reclamar como propio.

Lo curioso es que, con los años, lo que fue un lastre comercial se transformó en un símbolo de exclusividad. Hoy quedan menos de 40 ejemplares en circulación y cuando aparecen en subastas despiertan pasiones. En 2022, una unidad fue vendida por 44.000 euros en la casa Bonhams. Nada mal para un coche que en su momento nadie quería.

Citroën Bijou
Su motor de 12 caballos lo condenó: tardaba más de 40 segundos en llegar a 60 km/h. Foto: Wikipedia/BarnCas).

El Citroën Bijou es la prueba de que en la industria automotriz no todo se mide por cifras de ventas. Fue un proyecto fallido, sí, pero también una muestra de valentía: la de una marca que se animó a experimentar con materiales nuevos, a confiar en un diseñador estrella y a pensar un auto distinto para un público difícil.

Hoy, visto a la distancia, el Bijou es parte de esa lista entrañable de fracasos que terminaron siendo éxitos en el recuerdo. Un coche que nunca logró brillar en las calles, pero que ahora reluce en los garajes de coleccionistas como la “joya” que siempre prometió ser.



 
 

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