En el universo del automóvil artesanal hay proyectos que no buscan ser modernos, ni rápidos en el sentido contemporáneo del término. Buscan algo más difícil: ser coherentes con la historia. El nuevo ErreErre Fuoriserie ForGiotto pertenece a esa categoría rara y exquisita. Es la última creación de la serie RetroVision, una línea que combina pasado reinterpretado y futuros imaginados que, por alguna razón, nunca llegaron a existir.

El nombre no es casual. ForGiotto es un homenaje directo a Giotto Bizzarrini, uno de los ingenieros y diseñadores más influyentes del siglo XX, padre intelectual de autos míticos como el Ferrari 250 GTO y el Lamborghini Miura. Un nombre que, para los puristas, es sinónimo de genialidad, carácter y decisiones sin concesiones.
El ForGiotto se presenta como un breadvan, una tipología tan particular como fascinante: deportivos con una zaga alargada y truncada pensada originalmente para ganar eficiencia aerodinámica en circuitos de alta velocidad. Una silueta que remite inevitablemente a una historia concreta.
En 1962, el propio Bizzarrini diseñó el legendario Ferrari 250 GT Breadvan para la Scuderia Serenissima del conde Giovanni Volpi di Misurata, con el objetivo de competir en las 24 Horas de Le Mans. Aquel auto, construido junto a Piero Drogo, rompía con los cánones estéticos de la época, pero respondía a una lógica puramente funcional. El ForGiotto retoma ese espíritu: belleza nacida de la necesidad.

La carrocería del ForGiotto está realizada íntegramente a mano en aluminio, siguiendo los métodos tradicionales de la “carrozzeria italiana”. No hay moldes industriales ni procesos automatizados. Cada panel se forma, se ajusta y se termina como se hacía en los años dorados del automovilismo artesanal.
Bajo esa piel elegante late un corazón igualmente clásico: un Chevrolet V8 de 5,3 litros, con potencias que varían entre los 300 y más de 400 caballos, alimentado por carburador de cuatro cuerpos y asociado a una caja Borg-Warner de cuatro velocidades. No hay pantallas, no hay asistencias modernas: hay mecánica pura.
Con un peso cercano a los 1.200 kilos y una aerodinámica tan particular como efectiva, el ForGiotto supera los 250 km/h, cifras que importan menos que la experiencia que promete: directa, analógica y sin filtros.

Las dimensiones refuerzan su carácter clásico: llantas de 15 pulgadas, una longitud de 4,36 metros, apenas 1,11 metros de altura y una silueta baja, larga y filosa. Es un auto que parece salido de una grilla de largada de los años 60, pero construido con la precisión y el cuidado de hoy.
Todos los ejemplares se entregan en el característico Azzurro Nuvola, un tono metalizado refinado que se ha convertido en la firma visual de ErreErre Fuoriserie. Elegancia sin estridencias, fiel al espíritu italiano.
El ForGiotto no es un ejercicio nostálgico ni una réplica. Es una reinterpretación culta, pensada para clientes que valoran la historia tanto como la exclusividad. El precio parte desde 690.000 euros. La primera entrega está prevista para después de agosto de 2026.
En una era dominada por la electrificación, las pantallas y la producción en masa, el ErreErre Fuoriserie ForGiotto propone una alternativa casi subversiva: memoria, mecánica y artesanía.


