Cuando Fiat lanzó el Fiat 500 en 1936, no solo presentó un auto pequeño. Ofreció movilidad accesible en un país que comenzaba a modernizarse. Compacto, económico y funcional, el rebautizado Topolino se convirtió en uno de los símbolos de la motorización italiana de posguerra.

Ese peso histórico explica por qué el nombre no fue elegido al azar cuando Fiat decidió regresar al segmento urbano con un modelo eléctrico ultracompacto. El actual Fiat Topolino retoma esa lógica de movilidad simple y accesible, pero adaptada a las restricciones y necesidades de las ciudades europeas contemporáneas.
El nuevo Topolino no es un automóvil tradicional, sino un cuadriciclo ligero 100% eléctrico. Mide 2,53 metros de largo, alcanza una velocidad máxima de 45 km/h y equipa una batería de 5,4 kWh que ofrece hasta 75 kilómetros de autonomía.
Estas cifras lo posicionan como una solución específica para trayectos urbanos cortos. Su tamaño facilita el estacionamiento y la circulación en centros históricos, mientras que la posibilidad de recargarlo en un enchufe doméstico simplifica su uso diario.
El resultado fue inmediato en términos comerciales: en 2025, el Topolino alcanzó una cuota cercana al 20 % del mercado europeo de cuadriciclos, consolidándose como líder del segmento.

Fiat decidió no dejar que el modelo quede estático. Desde su relanzamiento, el Topolino recibe actualizaciones periódicas para mantener su atractivo.
La última novedad es la incorporación del color Corallo, que se suma al ya conocido Verde Vita. Con esta ampliación, la gama mantiene una oferta simple -un modelo, ahora dos colores- pero refuerza su identidad visual.
La otra actualización relevante es el nuevo cuadro de instrumentos digital. La pantalla crece de 3,5 a 5,7 pulgadas, alcanzando una superficie total de 8,3 pulgadas. Los gráficos fueron rediseñados para mejorar la legibilidad y simplificar la información disponible para el conductor.
El interior mantiene un enfoque práctico. Los asientos escalonados y las superficies acristaladas amplias contribuyen a generar mayor sensación de espacio y luminosidad, pese a sus dimensiones reducidas.

El Topolino no busca competir en tecnología avanzada ni en prestaciones. Su propuesta es concreta: movilidad urbana eléctrica, sencilla y de bajo costo operativo.
El Topolino original fue clave en la democratización del automóvil en Italia. El modelo actual no aspira a repetir ese fenómeno a gran escala, pero sí cumple una función similar en el contexto urbano contemporáneo: ofrecer una alternativa ligera, eléctrica y accesible.
Fiat apuesta a mantener el nombre activo mediante actualizaciones regulares y una identidad clara. En un mercado donde los productos de nicho pueden desaparecer rápidamente, esa estrategia resulta central para sostener su presencia en el tiempo.
El Topolino ya no es el pequeño 500 de los años treinta. Pero conserva el mismo principio: hacer que moverse por la ciudad sea simple.


