Con vista al Río de la Plata y una panorámica del Puerto de Buenos Aires, Fer Dente amanece desde fines del año pasado en el que es su nuevo hogar. Y no se trata de cualquiera, sino el propio. Fueron largos meses en los que le dio forma y se ocupó se seguir atentamente cada detalle para que los ambientes fueran tal cual los imaginó.
"Se trató de una reforma larga de un año y dos meses. La compré en mayo de 2024 y me mudé hace pocos meses, el día del cumpleaños de mi mamá. Mi prima se encargó de la dirección de obra. Siento que la gente que trabajó lo hizo con mucho amor. Estar ahí hoy es como cuando tenés un cachorrito: quiero llegar a mi casa. El día de la mudanza encontré una caja con mis guiones musicales y sentí que todo ese trabajo se convirtió en esto", revela a Revista GENTE.


-¿Hubo algo puntual que le pediste a los arquitectos?
-¡Dinamita! Lo que quería era luz sí o sí y una vista abierta. Alquilo desde los 18 años y nunca fue una prioridad, siempre tenía un placard que era un quilombo. Así que acá pedí un cuarto con vestidor para estar ordenado. Integramos la cocina y cambiamos medidas de cosas.


-¿Tenés vista abierta a Uruguay, no?
-Da al río y se ve Carmelo. Yo pensé que era Montevideo, pero se ve Carmelo (risas).

Cómo está su vínculo con Pablo Turturiello y la verdad del proyecto de ser padres
-Leí notas sobre el deseo de ser padres con Pablo. ¿Es un proyecto serio?
-El titular fue fuerte, pero sí es un deseo que tenemos como proyecto de pareja y familia. Ya sucederá. Me llama la atención que resalte tanto porque forma parte de nuestro cotidiano: deseamos que en algún momento suceda.
-¿Viviste esta relación de una forma distinta?
-Pablo es mi gran amor, mi compañero y mi mejor amigo. Nunca me había pasado que mi mejor amigo sea la persona de la que estoy enamorado. Me río mucho con él; nos vemos prácticamente los fines de semana y siempre hay una carcajada que no me sale hasta que estoy con él.

-¿Cómo es la desconexión cuando ambos se dedican a lo mismo?
-No es algo que nos quite el sueño. A veces somos adictos al trabajo, pero también solemos pedir algo rico y vemos Las Kardashian y TikToks. Sabemos poner el cerebro en nada y no estar todo el tiempo hablando de trabajo.
-¿Pensás en desligarte de compromisos laborales para hacer espacio a un hijo?
-Cuando eso suceda, la prioridad va a ser la bendición.

