La confirmación llegó y marcó un nuevo hito en su carrera: Tiziano Gravier fue oficialmente anunciado como uno de los siete atletas que integrarán la delegación argentina en los Juegos Olímpicos de Invierno Milano–Cortina 2026. Un logro que corona años de esfuerzo, constancia y una vida atravesada por la nieve, la velocidad extrema y entrenamientos que no dan tregua.
Bajo ese marco, semanas atrás, en una charla exclusiva con GENTE, el joven deportista, señalado como una de las grandes promesas del esquí argentino, ya había anticipado cómo es el día a día detrás de ese sueño olímpico.
Así es la exigente rutina de Tiziano Gravier como deportista de élite
Lejos del glamour que suele rodear su apellido, el hijo de Valeria Mazza y Alejandro Gravier da detalles de su exigente rutina: marcada por madrugadas heladas, preparación física constante y una disciplina que no admite pausas.
“Los días arrancan muy temprano para mí, porque el esquí es un deporte que se practica la mayor parte del tiempo a la mañana, cuando la nieve está bien dura, casi como hielo”, explicó en diálogo con GENTE.

Ese detalle técnico, fundamental para el alto rendimiento, también implica enfrentar temperaturas extremas: “A veces se sufre un poquito el frío, pero con los años me fui acostumbrando y cada vez lo sufro menos”.
El entrenamiento no se limita a la pista. Cuando no está compitiendo en el hemisferio norte o sur, Tiziano sigue preparándose en Buenos Aires. “Es entrenamiento constante cuando estoy acá y cuando estoy afuera también”, remarcó, dejando en claro que el descanso es breve y estratégico.
De hecho, el calendario del esquí de élite lo mantiene ocho meses al año fuera de casa, una exigencia física y mental que forma parte del precio a pagar por competir entre los mejores del mundo.
Caídas, dislocaciones y velocidades de 135 kilómetros por hora: Tiziano Gravier reflexiona sobre los riesgos del esquí

No todo es resistencia y técnica. El riesgo es un factor permanente en su disciplina. A medida que su nivel creció, también lo hizo la velocidad y la exposición al peligro. “A veces llegamos a ir a 135 kilómetros por hora”, contó sin dramatizar, aunque consciente del impacto que esa cifra genera puertas afuera.
Asimismo, reconoció que las caídas son parte del recorrido: “Me disloqué el hombro derecho en una caída de esquí y me tuve que operar. Fue la lesión más fuerte que tuve deportivamente”. Aun así, lo asumió con naturalidad: “Entiendo que es parte del deporte, como en todos. Uno se protege lo más que puede, pero son cosas que pueden pasar”.
Hubo un momento en el que mi mamá prefería no ver las competencias. Se ponía muy nerviosa".
Ese combo de entrenamiento extremo y riesgo constante también atraviesa a su entorno más íntimo. “Hubo un momento en el que mi mamá prefería no ver las competencias y solo mirar los resultados, porque se ponía muy nerviosa”, recordó sobre Valeria Mazza.
Esque el crecimiento deportivo trajo consigo pistas más complejas y velocidades más altas, algo que como familia tuvieron que aprender a procesar. “Es algo que hablamos. Ella me pregunta cómo me siento yo y yo le cuento, así puede entender que las cosas están bastante en control”, explicó.

Hoy, con su lugar asegurado en Milano–Cortina 2026, Tiziano transita uno de los mejores momentos de su carrera. Campeón nacional y sudamericano, con experiencia en el circuito de la Copa del Mundo y una madurez que se refleja en su discurso, el joven esquiador representa el futuro del esquí argentino. “Este año fue muy importante. Me siento con más experiencia y más control de las situaciones”, había asegurado en la entrevista.
Sobre esa línea, y con la mira puesta en la Copa del Mundo y los Juegos Olímpicos de Invierno, Tiziano Gravier analizó: "Siento que estoy más preparado y mejor. Eso me pone contento porque me siento con más experiencia. A pesar de que soy joven, siento que tengo más control de las situaciones al competir con los mejores del mundo y más confianza".


