Oriana Sabatini atraviesa uno de los momentos más transformadores de su vida. A pocos meses de convertirse en madre por primera vez junto a Paulo Dybala, la artista compartió en sus redes sociales imágenes de su entrenamiento actual, una rutina de pilates especialmente adaptada para su sexto mes de embarazo.
Lejos de los entrenamientos de alta intensidad o la búsqueda de un rendimiento extremo, esta propuesta transmite calma, autocuidado y conexión con su cuerpo. En el video que compartió en su perfil de Instagram, se la ve con ropa deportiva cómoda, sin maquillaje y en un entorno íntimo, mostrando una versión natural de sí misma en plena etapa de gestación.
El entrenamiento que realiza Oriana, se centra en ejercicios que trabajan la fuerza, la estabilidad y el control corporal. Movimientos lentos y precisos, enfocados en brazos, piernas y zona media, siempre con especial atención a la postura.

En uno de los momentos de la clase se la observa recostada sobre una pelota de pilates apoyada en el reformer, con piernas flexionadas, pies en la barra y un brazo elevado. Es una postura diseñada para abrir el pecho, movilizar la zona lumbar y mejorar la elongación y la estabilidad.
Este tipo de entrenamiento, suave y consciente, resulta especialmente beneficioso durante el embarazo, ya que ayuda a aliviar tensiones en la espalda, mejora la respiración, refuerza la musculatura que sostiene la postura y aporta bienestar físico y emocional.
Oriana acompañó el video con la frase “mientras esperas” y un pequeño moño rosa, un detalle que refleja la ternura y la ilusión con la que transita esta etapa. Su look sencillo y su actitud relajada confirman que está viviendo una maternidad especial desde la autenticidad.
El difícil desafío de Oriana Sabatini en su embarazo
Semanas atrás, la artista decidió abrir su corazón en una charla en Olga, en el ciclo Sería Increíble, y habló sobre los desafíos emocionales que enfrenta en esta etapa.
La cantante comenzó relatando cómo los cambios físicos propios del embarazo la hicieron revivir viejas sensaciones vinculadas a los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) que padeció durante años: “Hubo un momento de estos meses donde mi cuerpo se veía igual a cuando yo tenía mis peores atracones. Para mí fue re difícil aceptar que no era que estaba teniendo atracones, yo estaba comiendo normal… y era porque estaba embarazada”.

Oriana explicó que, para quienes atravesaron un TCA, la pérdida de control es uno de los aspectos más difíciles: “Lo más difícil para las personas que tuvimos o tenemos TCA es la pérdida de control total. Porque uno con el TCA lo que busca siempre es controlar qué como, cuándo como, cuánto como. Ahora vos no podés decidir”.
La artista contó que, pese a sus temores, nunca pensó en poner en riesgo su salud ni la del bebé: “Tenés hambre y tenés que comer, no podés decir ‘ay, hoy no como’. Yo igual ya venía haciendo tratamiento, entonces estaba bastante bien en todo lo que era el rubro comida. Es como instinto. Sabés que si tenés hambre, tenés que cuidar a la personita que está dentro tuyo”.
Sin embargo, reconoció que la presión social y las expectativas sobre el embarazo “perfecto” le generan sentimientos encontrados: “Es medio frustrante esta sensación de culpa de ‘no me siento bien, esto no es el momento más feliz de mi vida’. No estoy tan contenta todos los días como veo que todas…”.
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