“Vos pensarás que estoy loco, pero… ¿me podrás conseguir el póster gigante de mi portada, que la acabo de ver en un chupete parado sobre la Avenida Del Libertador? Porque es la primera que tengo en GENTE?”, le preguntó aquella tarde preprimaveral del 7 de septiembre de 1995 a quien había consumado la entrevista que hoy, tres décadas y meses después es recordada como su debut en nuestra tapa, cuando él sumaba 27 años y la revista 30.
Pero no sólo se trataba de una edición -la 1572- que presagiaba los destinos de aquel neoyorquino apellidado Kirzner Schwartz que en suelo argentino empezábamos a llamar Adrián Suar, sino que además difundía el impacto inicial de alguien que comenzaba a cambiar la historia de la nuestra televisión a fuerza de iniciativas de avanzada, frenética impronta y un un accionar imparable.

Por supuesto que el póster gigante se consiguió y llegó a sus manos. De la misma manera que ahora llegará a sus ojos celestes aquella cobertura tan especial, cargadas de fotos imperecederas y frases que seguramente le inspirarán más de una sonrisa y acá replicamos. El título de tapa era era: “Se jugó y ganó”. Y el copete, bastante descriptivo: “Después de fracasar el año pasado, apostó dinero a su propia creatividad: hoy es el dueño de Poliladron, uno de los sucesos de la temporada. Cómo hizo. Una historia de esfuerzo y empuje”.
"CREO MÁS EN LA INTUICIÓN QUE EN LOS RESULTADOS"

"Ésta es la otra cara de un joven de veintisiete años que reniega del éxito y la fama, pero que también, y en la misma proporción, lidia contra el fracaso y el anonimato -comenzaba relatando la semblanza de aquella nota de portada-. Es la otra cara de alguien que cree en aquello de que 'la gloria es un veneno que hay que tomar en pequeñas dosis', porque comprende que 'siempre es más valioso el respeto que la admiración de la gente'. Es la otra cara -en buen romance- de un neoyorquino aporteñado cuya cédula de identidad nacional responde al nombre de Adrián Kirzner, que vive en pareja con Araceli González (27, una de las mujeres más queridas y deseadas del país), y que en estos tiempos de competencia encarnizada se ha convertido -tras un fallido proyecto personal (Tal para cual) que terminó por hacer fracasar su primer protagónico televisivo- en el inversor y actor central del programa revelación de la temporada: Poliladron. Un policial con valor agregado, punta de lanza de una productora propia (Pol-ka) que se dispone a lanzar nuevos ciclos al mercado...
Ésta, en fin, es la otra cara de Adrián Suar, un suceso consumado desde la desazón y el empeño, desde las raíces, desde bien abajo:
-Suar, ¿se atreve a mostrarnos su otra cara? ¿Se anima a sacarse la máscara?
-Si tuviera, pero, ¿a qué otra cara te referís?
-A esa que duda, que teme, que se equivoca, que se inquieta, que quiere revancha, que siente... A esa cara que está detrás de su barba, su pelo colorado, detrás de sus ojos celestes... A la otra cara del éxito, Suar.
-No hay otra cara. O sí, la verdadera cara: Poliladron. Adrián Suar no es un éxito. El éxito es la historia, y el famoso, el Nene Carrizo. Yo solamente lo personifico. Si lo hiciera otro actor, seria igual. La gente nos idealiza demasiado. Hacé una prueba: sacame de la pantalla seis meses y vas a ver cómo nadie me conoce. Para la gente ahora soy el Nene Carrizo.
-Lo suyo parece un ataque de modestia.
-En lo más mínimo, Los actores tenemos mejores y peores personajes, mejores y peores historias, y en base a eso nos puede ir mejor o peor, pero no somos imprescindibles ni irreemplazables.

-Entonces, ¿cuál es su mérito en todo esto?
-Tal vez haber dado con la historia y el personaje adecuados...
-¿Y cómo llegó a ambos? Porque, discúlpeme, pero hasta que estrenó el policial usted para la opinión pública era poco más que el novio de Araceli.
-Uno siempre tiene ideas. El programa Tal para cual, que hice el año pasado con Alberto Martín, también era una idea. Duró seis meses, no funciono pero nació a partir de mí. Yo llevo más de media vida en la tele. Arranque cuando tenía doce años, en Canal 9. Algo recorrí. Ese pudo ser el punto de partida.
-¿Sólo experiencia?
-La experiencia tiene que ver en todo esto, pero con ella no te sostenés. Si no, de última, la acumulás, esperás que pase algo y listo. Y no es así.
-¿Qué más aporta usted?
-Estoy seguro de que no hago mal las cosas. Además, trabajo y trabajo, transpiro la camiseta y la mente. Y me dejo llevar...
-¿Se deja llevar?
-Sí, me dejo llevar por la intuición. Me pasó con Tal para cual, con Poliladron, con de Verdad consecuencia, que pronto va a salir. Supongo que también me sucederá cuando empiece a dirigir. Creo en ella, más allá de los resultados. Por eso no me desairé ni me bajaron las defensas cuando se levantó Tal... Tampoco hubiese pasado si perdía parte de mis ahorros con Poliladron. Confiaba en la receta de la intuición, y después de aquel traspié comprobé que no estaba tan equivocado.
"SOY UN TIPO HIPERQUINÉTICO. YO SIEMPRE SOÑÉ CON SER ACTOR. NO FUTBOLISTA, COMO LA MAYORÍA DE LOS CHICOS. LO MÍO ERA VER A FRED ASTAIRE, GENE KELLY"

-Resume su éxito en la intuición y el sudor, sostiene que cualquier actor podría hacer sin problemas de Nene Carrizo... ¿Cuál es su talento en pantalla, entonces? ¿ Tiene alguno, Suar?
-Tal vez uno tenga algo de ángel, cierto carisma -continuaba respondiendo Adrián a GENTE treinta años atrás-. No sé si presencia: fisicamente, no me veo un chico feo pero tampoco un galán. Normal, algo chueco. Un estándar total. Pero, más allá de todo, no creo que sea yo el que deba hablar bien de mí mismo.
-¿Dice que cuando actúa se transforma?
-Trato de mostrarme lo más sincero, natural, lo más fiel posible al personaje. Y quizá la gente lo percibe.
-Volvemos al camino recorrido. ¿Eso se consigue con años?
-Y con ganas... Ahora estoy algo más loquito. Hay otras responsabilidades. Eso no significa que dejé de ir a la cancha a ver a Boca, no, pero para producir y actuar hay que hacerse cargo. A mí me gusta, y mi cuerpo aguanta. Más que mi cuerpo, mi personalidad. Soy un tipo hiperquinético. Yo siempre soñé con ser actor. No futbolista, como la mayoría de los chicos. Lo mío era ver a Fred Astaire, Gene Kelly. Estudié tap cuando estaba en segundo grado. Este mundo siempre me atrajo. En los actos escolares hacia de San Martín, de Belgrano... Viene de lejos. Es una suma de cosas.
-A la distancia, ¿hay maestros, ejemplos, frases que lo impactaron?
-(Piensa) No me vienen a la mente...
-¿Suar autodidacta?
-Ni ahl... En Pelito había un actor que se llamaba Alberto Bones. Ahora recuerdo cómo lo miraba. La gente del medio lo conoce. Tenia un sentido del humor particular. Era tranquilo. De él quizás aprendí a jugar callado, a ser humilde, a trabajar en silencio.

-Con todo respeto por Bones, pensé que me iba a nombrar a los Rodolfo, Bebán o Ranni, a Al Pacino o Jack Lemmon, sus actores preferidos...
-Es que hay que tomar los ejemplos más cercanos, los que uno mamó. Y Alberto me quedó marcado. Si veo a Al Pacino me van temblar las piernas, pero con Alberto siento una identificación especial.
-¿Y con qué más se identifica?
-Y, yo me crié bastante en la calle, solo. De los tres a los 14, y al lado de Alejandro (Olschansky), un amigazo. Los dos nacimos el mismo 25 de marzo de 1968 e íbamos al colegio juntos. Vagueábamos mucho por Villa Crespo. Soy un auténtico pibe de barrio. No te das cuenta, pero en la calle aprendés un código especial. El mismo que yo ahora empleo para relacionarme con la gente. Dejé la secundaria en cuarto año porque no me interesaban más que Historia y Castellano, estaba encaminado en la tele y me hinchaba las b... No podía concentrarme en todo, Entonces dije '¡Chau..., largo!'.
-¿Detrás de esta respuesta hay algún reproche hacia sus padres, Suar?
-Reproche, no. La relación con mis vicios fue normal. Ni excelente ni mala, normal. No se dio de otra manera. Mamá (Lilian Keller) fue mejor esposa que madre. Acompañaba a mi papá (Leibale Schwartz, tenor de música judía) en sus giras por el mundo. Ahora mantengo un buen contacto con ella. Hablamos. No demasiado, pero hablamos. Y mi padre.... bueno, falleció hace tres anos, y sigue siendo mi modelo de persona.
-¿Le quedó alguna asignatura pendiente con él?
-A lo mejor haber tenido más diálogo. Papă guardaba mis reportajes y notas. Le hubiese gustado ver cómo me están yendo las cosas hoy.
-¿Y los hermanos?
-También buena relación. Somos cuatro, una mujer y tres varones, Vivimos todos en Buenos Aires. La chica se llama Sabrina (26), el mayor, Jeofrey (33) y después viene Paul (29), que está trabajando conmigo en la productora.
"YO TENGO PENSADO HACER UN PAR DE FRACASOS MÁS, PERO TAMBIÉN UN PAR DE ÉXITOS MÁS"

En el set de Infelices –que rodó con Valeria Bertucelli en 2015-, rememoró el éxito de Poliladron, donde se lucía como El Nene Carrizo.
-A propósito, ¿qué hay del Adrián Suar jefe? Es difícil hacer respetar la juventud? -promediaba el reportaje de 1995.
-No me pongo en jelf, pero si me embronco con alguien se lo demuestro a los diez segundos. Tampoco hago un personaje. Cuando me enojo soy malo, y cuando está todo bien, está todo bien. Le doy libertad a la gente.
-¿No es algo tirano?
-Para nada. Me manejo con tranquilidad. Simplemente que cuando tengo que decir que '¡no!', es '¡no!'. No es 'ni'. Soy consecuente con lo que pienso. Exijo. Me gustan las cosas bien hechas. Eso es todo.
-¿Qué pasa cuando explota?
-Si la cosa es fuerte, una traición, me dura para siempre. No hay retorno. Soy tan duro cuando exploto como manso y simpático, en general. Me saca de quicio la tontería, la gente que habla al cohete... Yo mismo, cuando hago cosas que no tengo que hacer. Explicar demasiado... A veces me aburro de mí mismo.
-¿Y dónde flaquea ese hombre detallista, ubicado, exigente?
-En un costado y cuando no se lo ve. Me agarran ataques de inseguridad. No consulto demasiado a los demás pero sí a mí mismo. No pregunto, pienso y resuelvo. Digo poco. Soy un tipo sensible, aun cosa va por dentro. La última vez que lloré fue el año pasado, cuando murió mi abuela María, pero no demuestro demasiado.
-Hay temas para el psicólogo, Suar.
-Sí. Tengo que volver. Es bueno. Aún no di con la persona justa, pero ya va a llegar.
-¿Qué otras respuestas irá a buscar? ¿Muchas dudas lo carcomen?
-Miles. Todos tenemos. El diván es un lugar copado donde uno puede hablar con libertad. A veces nos hacemos los superados y decimos que no vale la pena, pero yo no tengo dudas: siempre hay cosas para resolver, para charlar.
-¿Por ejemplo sobre su timidez? Para las fotos prefirió lugares tranquilos..
-No sé. Yo soy algo tímido cuando no trabajo. Actuando o dirigiendo superás la timidez. Tiene que ver con el oficio, con esta bendita profesión.
-Suar, su presente resulta sinceramente alentador. Es pareja de una diva como Araceli González, supera cada miércoles a las nueve de la noche los veinte puntos de rating, está por lanzar un programa (Verdad consecuencia) que promete un nuevo desafío, lleva Poliladron a Mar del Plata, para la temporada de teatro. ¿Qué le parece si habla un poco de fracasos?
-No podría hablar de alguno en especial... Me cuesta hablar de 'fracaso' cuando algo te está aportando experiencia... Fracaso quizá fue sentir que me pateara aquella chica que me gustaba a los 14 años. Pero no sé.. tampoco, porque me han dicho que 'no' miles de veces. Las cosas no son siempre como uno querría, y no por eso hay que hablar de fracasos.
-¿Está preparado para otra caída?
-Nadie está preparado. No quiero parecer un flaco humilde que está hablando de... Sé que va a llegar el fracaso. Acá te va bien y te va mal. Es matemático. Yo tengo pensado hacer un par de fracasos más, pero también tengo pensado hacer un par de éxitos más.
-¿Por qué jamás frases altisonantes? ¿Siempre medido, Suar, usted, un hombre de acción?
-Soy de perfil bajo, así como de estatura, pero por naturaleza. Nunca me gustó hablar mal de nadie; si lo hago, lo hago en privado. Me desagradan los bocones y los que hablan al p... Yo, aunque ahora me vaya bien, no camino con el mentón levantado Es mi conducta, Nunca se sabe. Es feo pasar de comer comida rica a comer comida chatarra. El paladar lo siente, Pero tenés que saber que nada es eterno. Aunque a mí no me importe: porque yo siempre tengo hambre
-Hambre?
-Hambre. Mi vida es vértigo. Por momentos me gusta y por momentos no, pero no puedo evitarlo" -cerraba Adrián la nota de su primera tapa en GENTE.
1992 A 1999: ENTRE EL AMOR LA EXPLOSIÓN PROFESIONAL













2000 A 2010: GRANDE ENTRE GRANDES















LA ÚLTIMA DÉCADA Y MEDIA: PROTAGONISTA DE SU PROPIO DESTINO






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