Tras casi dos años de matrimonio, Gonzalo Valenzuela y Kika Silva pusieron punto final a su relación con un comunicado en conjunto.
La ruptura, lejos de escándalos o conflictos públicos, se dio en buenos términos y fue el resultado de un proceso largo, conversado y acompañado por el entorno más cercano de la comunicadora.
Todos los detalles sobre la causa de separación entre Gonzalo Valenzuela y Kika Silva
Según trascendió en las últimas horas, la separación no fue abrupta. Desde hace aproximadamente seis meses comenzaron a aparecer diferencias profundas que, con el tiempo, terminaron por volver incompatible el proyecto de vida en común.

Sobre esa línea, se supo que, hoy, cada uno transita esta nueva etapa desde lugares distintos: Kika Silva se instaló en un departamento en Las Condes, el mismo en el que habían imaginado su futuro juntos, mientras que Valenzuela regresó a su casa de Maitencillo, la vivienda que diseñó a su medida y donde pasa tiempo con sus hijos.
El matrimonio había sorprendido desde el inicio. Se casaron en Las Vegas en 2023, a solo siete meses de comenzar su relación, y un año después formalizaron la unión en Chile, con una ceremonia íntima en la casa del actor.
Un sueño que no estaba en discusión y la ruptura asistida de la pareja
Sin embargo, con el correr de los meses, tal y como señalan algunos periodistas chilenos, las diferencias de objetivos y miradas comenzaron a pesar más que el entusiasmo inicial.
Uno de los puntos centrales fue el deseo de maternidad. Kika Silva, de 33 años, expresó en reiteradas oportunidades su vocación de ser madre y, en octubre pasado, incluso anunció públicamente la congelación de óvulos. Para Valenzuela, de 48, ese proyecto no aparecía como una prioridad en el corto plazo. Esa distancia en las expectativas terminó siendo determinante.

Lejos de reproches, ambos eligieron atravesar el distanciamiento de manera asistida, con diálogo constante, apoyo familiar y la firme decisión de no lastimarse. No hubo terceros involucrados ni grandes discusiones: el desgaste fue silencioso y emocional. Aún cuando el final ya estaba definido, siguieron mostrándose juntos en algunas apariciones públicas, sosteniendo el respeto y el afecto mutuo.
Prueba de ese vínculo cuidado fueron las palabras de Silva sobre los hijos de Valenzuela —Silvestre, Alí y Anka— a quienes siempre destacó con cariño, y su defensa pública del actor cuando circularon rumores de infidelidad, que ella misma desmintió con firmeza.


