Entre las películas españolas que lograron trascender fronteras y consolidarse como fenómenos comerciales, hay una que sigue sumando visualizaciones en Netflix incluso años después de su estreno. Se trata de Perfectos desconocidos, la comedia dramática dirigida por Álex de la Iglesia que en 2017 arrasó en los cines y recaudó más de 20 millones de euros.
Con una duración de 96 minutos, la historia parte de una premisa simple pero explosiva: ¿qué pasaría si, durante una cena entre amigos, todos decidieran dejar sus teléfonos sobre la mesa y compartir en voz alta cada mensaje, llamada o notificación que reciban? Lo que comienza como un juego inocente pronto se convierte en una prueba de fuego para la confianza, la amistad y las relaciones de pareja.

La trama se desarrolla casi en tiempo real y en un único espacio, lo que potencia la tensión. Alfonso y Eva son los anfitriones de la velada. A su casa llegan dos matrimonios con conflictos latentes y un amigo soltero que asegura que su novia no pudo asistir por estar enferma. En paralelo, un eclipse lunar envuelve la ciudad y funciona como metáfora de lo que está por suceder: la oscuridad que emerge cuando la intimidad queda expuesta.
A medida que avanzan los minutos, los secretos empiezan a salir a la luz. Chats comprometedores, llamadas inesperadas y verdades a medias sacuden la mesa. La película explora cómo la tecnología puede convertirse en un arma capaz de desarmar vínculos en cuestión de segundos. El humor ácido convive con momentos de tensión y drama, manteniendo al espectador atrapado hasta el final.

El elenco está integrado por figuras reconocidas del cine español como Belén Rueda, Eduard Fernández, Ernesto Alterio, Juana Acosta, Eduardo Noriega, Dafne Fernández y Pepón Nieto, quienes sostienen el ritmo con actuaciones intensas y matizadas.
La película es, además, una adaptación de Perfetti sconosciuti, el film italiano de Paolo Genovese que inspiró múltiples versiones internacionales. Sin embargo, la versión española logró identidad propia bajo la mirada de De la Iglesia, combinando ironía, crítica social y un retrato filoso de las relaciones contemporáneas.
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