Zulemita Menem eligió sus redes para poner en palabras una escena privada de fe. “Hijo, siento un profundo orgullo por vos… Hoy, al completar tu primer ayuno de Ramadán, marcás un momento significativo en tu camino espiritual. Que Dios te bendiga y te guíe con sabiduría. Eid Mubarak”, escribió, arrobando a Luca Berdoldi Menem. La respuesta fue tan sencilla como contundente: “Te amo mucho”, dejó él, a modo de eco amoroso, debajo del posteo.

El gesto llegó en días en que la comunidad musulmana cerró el mes de ayuno y dio paso al Eid al‑Fitr, la fiesta que marca el final del Ramadán: un tiempo de introspección, oración y abstinencia desde el alba hasta la puesta de sol, cuya fecha de cierre en 2026 cayó en torno al 20 de marzo según el calendario lunar.
A poco de iniciar el año, Luca Bertoldi Menem volvió a aparecer en la agenda veraniega del Este: fue retratado en José Ignacio junto a su mamá y a su abuela, Zulema Yoma, durante almuerzos familiares en La Huella y paseos playeros que confirmaron su bajo perfil fuera de redes. Estudiante de Administración de Empresas -cursa su tercer año-, apasionado por los autos y la música, hoy trabaja “en el negocio de los autos” junto a su madre. También reparte su tiempo entre Buenos Aires e Italia, donde reside su padre.
Ese presente convive con un recorrido reciente que lo vinculó a compañías de origen asiático: a mediados de 2024, y ante rumores sobre un supuesto empleo estatal, Zulemita había salido a aclarar que su hijo no trabajaba en el Congreso sino en “una compañía japonesa”, además de remarcar su formación bilingüe y su paso por un colegio americano. La defensa se replicó en distintos medios y ayudó a perfilar un dato de su vida laboral antes de su actual etapa “fierrera”.
En el plano personal, Luca cultiva pasiones nítidas: River Plate (suele ir a la cancha con su familia) y el deporte como estilo de vida; practica rugby, entrena de manera sostenida y heredó el gusto por el automovilismo, una marca fuerte del clan Menem. También hay lugar para la música: toca saxofón desde la adolescencia y, en este último tiempo, sumó clases de piano.
Su vínculo con la memoria familiar es otro rasgo visible. En aniversarios y fechas especiales, el joven suele recordar a su abuelo con posteos afectivos y anécdotas; a comienzos de 2025, por caso, compartió en Instagram un carrusel de imágenes históricas para homenajear a Carlos Saúl Menem a cuatro años de su fallecimiento.
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Que Zulemita haya elegido subrayar el primer Ramadán completo de su hijo no es un gesto aislado: en los últimos meses se mostró activa cuando la conversación pública tocó fibras religiosas. A fines de 2025, por ejemplo, cruzó en X (ex Twitter) al influencer “Gordo Dan” por expresiones contra el islam, insistiendo en que “la fe no divide” y recordando la convivencia plural en la Argentina. La carta abierta escaló a noticia nacional y, de paso, volvió a poner en primer plano las raíces musulmanas de parte de la familia.
Ese marco ayuda a leer el post a Luca: no solo como una postal familiar, sino como un hito íntimo y público a la vez, compartido para reforzar que el tránsito espiritual también es parte de la identidad del nieto mayor del expresidente.
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