A tal vez solo días de conocer a su tercer hijo, Juana Repetto volvió a abrir el juego con sus seguidoras y, en un ida y vuelta honesto, respondió la pregunta que más se repetía: por qué tendrá cesárea. “No lo decidí yo. Esta pregunta se está repitiendo entre las nuevas seguidoras. No lo decidí, de hecho, repito esto que la gran mayoría lo sabe, pero otras seguidoras no. Me da mucho miedo la cesárea. Yo tuve dos partos vaginales divinos, soñados… Pero reitero, no lo decidí yo, es por una situación médica”, remarcó, fiel a su estilo directo.

Luego fue al punto clave y lo puso “en criollo”: “Tengo la placenta tapando el cuello del útero, el bebé no tiene por donde salir básicamente y eso además implica un riesgo importante que es una hemorragia o desprendimiento de placenta, entonces hay que programar una cesárea ANTES de que esto ocurra (o es lo que se intenta y a lo que se apunta, sin sacarlo tampoco antes de que se termine de desarrollar). Lo explico como paciente y con mis palabras. Consulten sus dudas con sus médicos”. Su descripción coincide con el diagnóstico de placenta previa, una condición que en la recta final del embarazo suele derivar en cesárea para disminuir riesgos para la madre y el bebé.
Repetto también detalló el contexto de estos meses, atravesados por controles y descanso: “Ustedes me han visto que estoy con reposo hace un montón… Era para prevenir un parto prematuro, porque yo tengo el cuello del útero más corto y se me fue acortando cada vez más con las semanas por una cirugía que tengo por este problema del útero. Entonces eso lo controlamos con el reposo y hormonas”. En paralelo, recordó que “la placenta quedó abajo y nunca subió… se quedó en la peor posición de todas, tapando el agujero por donde sale el bebé”, lo que vuelve “muy peligroso” el inicio espontáneo del trabajo de parto por el riesgo de sangrado. Meses atrás, ella misma había contado que ese acortamiento cervical estaba relacionado con una cirugía por una lesión por HPV, motivo por el que su equipo indicaba ecografías frecuentes y reposo para prevenir un parto prematuro.

En esta recta final, Juana celebra cada semana ganada “adentro”, un mantra que comparte desde diciembre y enero: “cada semana adentro es una bendición”, escribió al alcanzar objetivos médicos de control. Su entorno cuenta que ese alivio convivió con la noticia de que la cesárea era el camino más seguro, pese a su deseo inicial de repetir un parto vaginal como en sus experiencias con Toribio y Belisario.
De cara al nacimiento, la actriz confirmó el nombre del bebé: Timoteo, revelado con un tierno video junto a sus hijos mayores. El papá es Sebastián Graviotto; aunque la pareja está separada, él mismo expresó que seguirán “haciendo equipo” en esta nueva etapa familiar.
En paralelo, Juana transparentó otro límite: no hará pública la fecha exacta de la cesárea. Dijo que ya la definió con su obstetra, pero que prefiere resguardarse de “energías” ajenas y contarlo más adelante: “Yo siempre les voy a terminar contando todo, pero quizás me lleva más tiempo”. Ese anuncio, hecho también en historias, llegó después de hablar sin filtros sobre los miedos que le genera la cirugía —de la anestesia a la sensación de “perder el control”—, un tema que trabaja en terapia y que no oculta ante su comunidad.
Mientras tanto, la consigna es una: seguir sumando semanas y llegar al quirófano en el momento indicado. “Lo logramos”, celebró sobre el reposo que evitó un parto antes de tiempo. Ahora, con Timoteo cada vez más cerca, Juana convierte la incertidumbre en un plan claro: priorizar la seguridad, con su voz —y sus miedos— en primer plano.
Mirá También


