Wanda Nara viajó este fin de semana a la provincia de San Luis junto a sus hijas Francesca e Isabella Icardi. La escapada coincidió con el cumpleaños de Magnolia, la hija de la China Suárez y Benjamín Vicuña, festejo al que las niñas de la conductora de MasterChef Celebrity (Telefe) habrían sido invitadas por pedido expreso de su padre, Mauro Icardi, actual pareja de la actriz, pero no asistieron en medio de un supuesto nuevo conflicto familiar que trascendió públicamente.
Según trascendió, el viaje de fin de semana de Wanda con sus hijas ocurrió en medio de versiones cruzadas y un clima familiar tenso. En redes, la China incluso salió al cruce de Juariu, luego de que la panelista publicara en Instagram: “Icardi le mandó carta documento a Wanda para que vayan las hijas al cumple. El juez decidió escuchar a las menores y ellas no querían ya que él no estaba en el cumple”.
Lo cierto es que las chicas no fueron a festejo de cumpleaños de la hija de la pareja de su padre, quien por compromisos laborales debió quedarse en Turquía, pero viajaron con su mamá por el interior del país. Y fue la propia Wanda quien se encargó de mostrar cada detalle del plan elegido.

A juzgar por las imágenes que compartió en sus historias de Instagram, el viaje tuvo todos los condimentos del confort premium. El traslado fue en avión privado y, una vez en destino, se alojaron en un exclusivo hotel sobre el agua, con vistas abiertas a un lago calmo y rodeado de sierras verdes.

Las postales mostraron a Wanda recostada frente al paisaje, al sol, con look sporty y actitud relajada, mientras el agua reflejaba el cielo limpio. También hubo tomas amplias del complejo: pasarelas de madera, cabañas flotantes, muelles prolijos y una armonía que contrastó fuerte con el ruido mediático del fin de semana.

Dentro del hotel, el clima fue igual de cuidado. Mesas largas perfectamente armadas, vajilla elegante, copas alineadas y escenas de room service nocturno, con platos servidos sobre la cama y tragos verdes en mano. En una de las imágenes más comentadas, Wanda dejó ver un momento íntimo de “noche de chicas”, con comida y relax.

Al volver el domingo por la noche, las chicas simularon un spa casero: mascarillas faciales, batas y descanso compartido en el avión privado que las trajo de regreso a casa.

Las nenas parecieron haberla pasado de 10 en escenas familiares y descontracturadas, abrazadas a su mamá en varios momentos, como en esa foto tomada frente a los ventanales del cuarto, con el lago de fondo. Sin posar, sin gestos forzados, lejos de cualquier celebración multitudinaria.
El mensaje fue claro, aunque nunca explícito. Mientras en Buenos Aires se hablaba de ausencias, reclamos y cruces públicos, Wanda eligió mostrar otra cosa: tiempo con sus hijas, calma, viaje y cuidado. Un fin de semana distinto, en el momento más sensible.
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