Guido Icardi cuenta su dura historia de vida, un pasado nunca hablado por su hermano: "Llegamos a vivir los cinco en la piecita del depósito de un club" – GENTE Online
 

Guido Icardi cuenta su dura historia de vida, un pasado nunca hablado por su hermano: "Llegamos a vivir los cinco en la piecita del depósito de un club"

El joven tatuador, parte de la familia de Mauro Icardi, regresó a la Argentina. Sincero y ante las cámaras, se abre en diálogo con GENTE.

Guido Icardi volvió a la Argentina con una valija cargada de recuerdos y cuentas pendientes emocionales. Apenas aterrizó, cumplió con el ritual sagrado: “Lo primero que hice fue comerme una milanesa y tomarme un fernet. Eso y estar con mi familia. Es lo primordial”, cuenta.

Después de seis años sin pisar el país, el joven de 29 años regresó y no esquiva ningún tema en su entrevista con GENTE: además de contar su historia como nunca, habla de la relación distante con su hermano Mauro, los escándalos mediáticos que salpicaron al apellido familiar, el reencuentro con sus sobrinas y su deseo de tener su propio lugar en los medios.

“Siempre es una alegría volver a la Argentina, volver a ver a mi padre, volver a ver a mi familia, estar con amigos... la verdad que ya extrañaba bastante. Argentina es un país súper generoso y súper familiar", remarca.

-¿Y qué era lo que más extrañabas?

-Eso. El entorno, el estar en familia, porque antes me había ido también a trabajar afuera, entonces ya extrañaba un poco ese sentimiento de poder estar con mi padre, con mis sobrinos, con mi gente.

Guido Icardi posa para las cámaras de GENTE.

-Recientemente dijiste que no eran una familia muy unida, ¿eso cambió con la distancia?

-Ahora con la tecnología, obviamente hacemos videollamadas, hablamos de forma frecuente. Es verdad que no somos una familia muy unida, pero porque también vivimos cada uno en una parte del mundo. Yo estoy en Rosario, mi hermana en Madrid, mi hermano en Turquía, mi madre en Canarias. Entonces estamos muy dispersos por el mundo, así que tratamos de mantener el vínculo, con el teléfono, WhatsApp y llamadas.

Guido Icardi: una infancia atravesada por la crisis, la separación de sus padres y la migración

Guido nació en Rosario y creció en la zona norte, en tiempos que define como “difíciles”. “Era una ciudad complicada en los 2000. Tengo recuerdos de terror, de 2001, de gente desesperada, de intentos de robo donde vivíamos”, relata.

Aunque aclara que no pasaron carencias económicas, sí fueron una familia humilde. “Antes de irnos a España llegamos a vivir los cinco en la piecita de un club de fútbol”, relata. La separación de sus padres, cuando él tenía 11 años, marcó un quiebre en su vida. “Es traumático para cualquier chico", y en esa línea se sincera sobre su adolescencia rebelde.

Aunque Icardi dice que no vivió en la pobreza, remarca el origine humilde de su familia.

-¿Cómo fueron tus primeros años en Rosario? ¿Qué recuerdos tenés de ese Guido niño?

-La verdad es que Rosario estaba complicado en los principios de 2000. Era una ciudad bastante complicada. Nosotros vivíamos en un barrio que no es el centro, vivíamos en las afueras, zona norte. Tengo muchos buenos recuerdos, pero no era fácil la vida. No era bonita como puede ser ahora, como puede estar Rosario súper cambiado. Fueron tiempos difíciles, la verdad, la infancia. Tengo muchos recuerdos de ladrones queriendo asaltar donde vivíamos nosotros. Era el tema también del 2001 con la gente desesperada acá en Argentina. Tengo recuerdos de terror, digamos.

-Hablás de una crisis. Pero, en el caso de tu familia en particular, ¿tuvieron carencias a nivel económico?

-No teníamos carencias, pero sí éramos una familia bastante humilde, éramos cinco personas. Antes de irnos a España, por ejemplo, llegamos a vivir todos en un club de fútbol que era la piecita del depósito. Estuvimos los cinco durmiendo todos juntos ahí. Éramos humildes y nos adaptábamos. Antes de viajar hicimos el sacrificio de estar así para buscar una vida mejor. Éramos tres hijos y aparte tres seguidos. Con mi hermana me llevo 3 años, con mi hermano me llevo uno. Fuimos los tres muy seguiditos, así que imaginate el quilombo que se arma en tu casa con tres niños así.

-Y en el medio atravesaste también la separación de tus padres, Juan Carlos Icardi y Analía Rivero, ¿cómo fue para vos siendo tan chico?

-Sí. Yo tenía 11 años cuando se separaron. Fue como para todo niño cuando se separan sus padres, es un momento traumático. Uno tiene idealizada su familia, su casa, sus historias y bueno, al final, ya de grande uno entiende al tener pareja que, al final las cosas quizás no funcionan.

Hoy Icardi vive feliz. A diferencia de su hermano, que juega al fútbol, su profesión es la de tatuador.

-¿Y vos, te fuiste a vivir con tu mamá?

-Yo anduve entre mi mamá y mi papá. Tuve una adolescencia también un poco rebelde. Era mucho de irme de fiesta, de salir, de volver tarde a casa, de hacer lo que quería. En mi casa las cosas estaban un poco caldeadas. Entonces por ahí prefería estar afuera, compartir con mis amigos, que volver a casa y vivir en ese entorno que no me hacía bien.

-¿Era una forma de escapar de esa realidad?

-Claro, era una forma de escape, se podría decir. Después nos fuimos todos juntos a España. Se separa mi familia y después vuelvo a Argentina con mi padre en 2013.

-¿Y después cuándo decidís ya de adulto volver a emigrar?

-Después de haber pasado 6 años acá, en el 2019 mi hermana estaba en Italia, en Sicilia, y me dijo: "Si querés, podés venirte". Tenía muchas ganas de abrazar a mi madre, muchas ganas de estar allá. Me fue bien en el sentido laboral, me puse las pilas a trabajar, a hacer lo que yo quería, que era empezar con el tema de los tatuajes y la verdad que me fue bastante bien afuera.

Guido ahora volvió a la Argentina, de donde se había ido en 2019.

Cómo es la relación con su hermano Mauro: un vínculo de orgullo y distancia

El ascenso futbolístico de Mauro siempre fue motivo de orgullo. “La rompió desde chico. Siempre fue el goleador. Era una alegría para todos”, reconoce. Pero la exposición mediática también tuvo su costo, según cuenta Guido a corazón abierto: “Que el apellido se convierta en un término para hablar de traición no está bueno. Pero no me lo tomo personal. Me lo tomo con soda”, dice con calma.

Hoy, el vínculo entre ellos es distante, pero eso no le es indiferente. “Mauro es con el que menos relación tengo. Cuando éramos chicos éramos más unidos”, recuerda. Incluso admite que a veces se pregunta si su exposición pública puede incomodarlo: “Quiero pensar que no le damos vergüenza como familia, pero son pensamientos que a uno le pasan”.

-¿Cómo viviste el ascenso de tu hermano Mauro en el fútbol?

-Siempre fue un orgullo ver a mi hermano que la rompe en el fútbol, que es un goleador. Yo siempre fui el hermano de Mauro, en el sentido de que lo conocían desde siempre porque siempre la rompió en la cancha.

-¿Llegaste a sufrir en algún momento los escándalos mediáticos por ver el apellido Icardi tan expuesto?

-Obviamente eso no está bueno. A nadie le gustaría eso, pero llegar a sufrir, no. Ni llegar a tomármelo personal con nadie. No nos influye en nuestra vida cotidiana los escándalos que tenga Mauro. Nosotros vivimos nuestra vida, trabajamos. Yo desde mi lado lo veo siempre con calma y, como se dice acá, repito: me lo tomo con soda y ya está.

-¿Y cómo definirías el vínculo de ustedes?

-Cuando éramos chicos éramos más unidos, más cuando recién llegábamos a España. Íbamos a la misma escuela, hacíamos todo juntos. Mauro era el que iba un poco el camino en casa. Ahora, con Mauro es con el que menos vínculo tengo. Pero después con mi hermana Ivana, con mi madre, con mis hermanitos chicos, me llevo muy bien. El vínculo nunca se va a romper, por lo menos de mi parte.

Mauro Icardi hoy juega en Turquía, en el Galatasaray.

-¿Te gustaría tener más cercanía con él?

-Sí, me gustaría que levante el teléfono y diga: "Guido, ¿querés venirte?". Que se vea también esa actitud de su parte de querer juntarse con nosotros. Claro que lo extraño. Es mi hermano.

-Días atrás dijiste una frase fuerte: que creías que le daba vergüenza su familia. ¿Por qué pensás eso?

-Me refiero a que si le molesta que yo salga a hablar estando él tan expuesto, pienso que quizás le demos vergüenza como familia, o que pueda llegar a pensar que no estamos a un nivel o que podamos decir alguna cosa que le pueda llegar a perjudicar. Quiero pensar que no le damos vergüenza, pero son pensamientos que a uno le pasan por la cabeza al ver las actitudes de la otra parte.

El reencuentro con Wanda Nara y sus sobrinas

El reciente acercamiento con Wanda Nara dio que hablar. Pero Guido prefiere enfocarse en lo esencial, ese momento en que vio por primera vez a sus sobrinas, las hijas de Mauro. "Me recibieron como ‘el tío Guido’”, dice emocionado Además, destaca el rol de Wanda para que ese encuentro sucediera.

-¿Cómo fue ese acercamiento?

-Fue algo bonito que esperaba hace muchos años. A Francesca, que tiene 11 años, nunca la había visto. Tanto Fran como Isa son un amor. Me recibieron con los brazos abiertos: "el tío Guido". Jugamos, hicimos piruetas. Gracias a la madre se pudo concretar, algo que en 11 años no se pudo concretar por parte de los dos.

Guido junto a su excuñada, Wanda Nara, y sus sobrinas, Francesca e Isabella.

-¿Cómo se sienten tus padres con eso?

-Mi papá está "chocho" de tener a sus nietas cerca, de poder disfrutarlas. Estar en Buenos Aires es una distancia que se puede atravesar. Tener a sus nietas cerca le hace bien tanto al corazón como al ánimo.

-¿Realmente hablaron de todas las polémicas esa noche como todos creen?

-No. Yo estuve centrado en ser "baboso" con mis sobrinas. Hablamos mucho de mí, de mis proyectos. Dejamos todo lo que pueda haber sido una pelea de ella con mi hermano a un lado para poder disfrutar en familia.

-Justo en esa cena estaba Maxi López también. ¿Participarías en la serie que lanzarán juntos?

-Por ahora no me han dicho nada, pero estaría dispuesto a participar si me invitan.

-Ahora, ¿cómo sigue tu vida?

-Estoy viendo qué me depara el futuro en Buenos Aires con medios y redes. Volveré a Europa a visitar a mi madre. Tengo una nena allá con la que tengo buena relación. Me gustaría instalarme en Buenos Aires. Que mi vida comience acá de nuevo.

-Tenías un perfil bastante bajo. ¿Cómo se encendió esa chispa de querer estar ahora en los medios?

-Siempre fui un chico carismático. Por no querer perjudicar a mi hermano nunca me metí en el medio. Ahora uno va buscando su camino. También me sirve para mi trabajo que soy tatuador; exponerme me puede traer clientes y beneficio laboral.

-¿Qué tenés ganas de hacer?

-Me gustaría trabajar en redes, si sale algo en televisión, algún reality. Mi hermana cuando entró a Gran Hermano quedó segunda y yo tengo esa pica de que quiero la revancha, que haya un Icardi que haya ganado Gran Hermano.

Fotos: Rocío Bustos.



 
 

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