La Barby se quebró en vivo al hablar de la agresión que sufrió: “Lo único que quería era escapar” – GENTE Online
 

La Barby se quebró en vivo al hablar de la agresión que sufrió: “Lo único que quería era escapar”

En medio de LAM, la panelista reconstruyó el ataque homofóbico que padeció en la puerta de Radio Pop.
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La mañana “empezó rara”, comenzó relatando La Barby en LAM (América TV), visiblemente emocionada por lo vivido este viernes cuando fue agredida a salida del programa que conduce Elizabeth "La Negra" Vernaci en Radio Pop. Un hombre se acercó a la ventana que da a la calle, golpeó el vidrio y comenzó a gritar.

Desde el piso de LAM (América), La Barby relató, con la voz quebrada, que el agresor insistía en “hablar con Vernaci” para “erradicar a los homosexuales del programa”. La cortina del estudio se bajó para evitar la tensión, pero el episodio no terminó ahí. Minutos después, cuando ella salió con una caja de pizzas, el hombre se le plantó enfrente y la increpó con insultos: “gordo p***, dame pizza”. “Yo lo único que quería era escapar, escapar, escapar, porque veía la agresión venir”, reconoció.

Me empezó a decir todos los sinónimos que se les ocurran de homosexual”, reconstruyó. A partir de ese intercambio, la violencia escaló: “Tenía una botella de esas de dos litros de agua… y empezó a pegarme. En el cuerpo, y después me pegó en la cara un botellazo”. Ella quiso dejar las pizzas en el piso para defenderse, pero el instinto de supervivencia le ganó: “Lo único que quería era correr, salir de esa situación”. Subió al auto y el hombre siguió gritando. La Policía llegó rápido —“ya venían siguiéndolo”, detalló— y lo demoró; más tarde, cuando la llamaron para ampliar datos, había “seis o siete patrulleros” y el agresor reducido.

La Barby contó detalladamente cómo fue el episodio de violencia que sufrió.

En el vivo, La Barby sumó un dato que terminó de helar la sala: “Me dijeron que no estaba bien psiquiátricamente”. Le preguntaron si haría la denuncia y respondió que no. “¿Qué voy a hacer? Me dio pena el hombre. No voy a conseguir nada”, explicó. Volvió a su casa con el pómulo dolorido y una certeza incómoda: “Nunca me pasó esto en la vida. Voy a cumplir 60”. Su decisión de no judicializar, aclaró, no fue por miedo a exponer el caso, sino por descreimiento en que el circuito institucional brinde respuestas ágiles cuando hay padecimientos de salud mental del otro lado. Ese punto —advirtió el panel— es una zona gris que víctima y testigos terminan recorriendo a ciegas.

Si en vez de una botella de plástico hubiera sido de vidrio, me clavaba un pico; o sacaba un arma”, dijo, para dimensionar el riesgo. También agradeció los mensajes que recibió —“Moria fue la primera en escribirme”— y contó que, como medida de autoprotección, ahora lleva gas pimienta. En ese sentido, la lectura del panel remarcó que el episodio no es aislado: “Hay una ola de homofobia. Hay que estar atentos”, plantearon, enlazando su caso con agresiones recientes a figuras del colectivo. Y remarcaron que los discursos de odio encuentran eco en la calle; lo vivido por La Barby es, por eso, un llamado de alerta.

La reconstrucción minuto a minuto deja imágenes nítidas: el vidrio golpeado desde la vereda; el cruce tenso en la salida; la botella usada como arma; la carrera hacia el auto; el cordón policial conteniendo la escena. Pero, sobre todo, deja una frase que sintetiza el shock y la indefensión: “Lo único que quería era escapar”. Hay, sin embargo, una contracara esperanzadora: la reacción social que siguió a la agresión —repudio en redes, apoyo de colegas y oyentes— y el gesto de contar todo en cámara, con dolor pero sin rencor. Porque nombrar también es una forma de defensa: la de quien, pese al miedo, decide no callar.



 
 

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