La polémica por el cumpleaños de Magnolia Vicuña había arrancado como un ruido de redes y terminó convertida en un nuevo episodio de alta tensión mediática. En el centro de la escena quedó un detalle mínimo —y por eso mismo explosivo—: la malla de frutillitas que usó la nena durante el festejo. En las últimas horas, el tema sumó un giro clave porque Wanda Nara, según el periodista Guido Záffora, confirmó que esa prenda era de su hija Isabella.
El dato no cayó en el vacío. De hecho, había sido exactamente el punto que detonó el cruce entre La China Suárez y Juariu (Victoria Braier), después de que la panelista publicara una seguidilla de historias con versiones sobre la ausencia de las hijas de Mauro Icardi en el cumpleaños y un supuesto trasfondo judicial.

El dato que Wanda le confirmó a Záffora
Fue Záffora quien lo contó desde su cuenta de X y lo presentó como una confirmación directa de Wanda. “Wanda me dice que la malla era de Isabella. La nena es fan de las frutillas. Tenía una en su casa y la otra en la casa del papá. Y es la que uso la hija de Eugenia. #MallaGate”, escribió el periodista.

Así, siempre según ese intercambio que relató Záffora, Wanda sostuvo que la malla de frutillas pertenecía a Isabella y que habría existido incluso más de una en sus casas. El hashtag se expandió rápido y el asunto volvió a instalarse en la agenda, ya no como un simple detalle de vestuario infantil, sino como un símbolo del conflicto entre adultos que, inevitablemente, salpicaba a los más chicos.
Lo que había dicho Juariu y por qué estalló La China
Antes de esta supuesta confirmación atribuida a Wanda, la primera en poner el tema sobre la mesa había sido Juariu. En una de sus historias, la panelista había escrito: “Bueno. Parece ser y está confirmado por fuentes cercanas que la malla que tiene puesta Magnolia es un regalo de Icardi a Isi”.

Ese posteo formó parte de una cadena de publicaciones donde Juariu también mencionó que, según lo que le llegaba, existía un “ida y vuelta” judicial y el impacto emocional que habría tenido para una de las nenas ver cosas en redes.
Horas después, La China salió al cruce con una historia durísima, en la que apuntó directo contra la panelista y dejó una frase que se replicó por todos lados: “Victoria Braier, alias ‘Juariu’, de hostigar a una menor de edad y fomentar el bullying no se vuelve. Hay que ser muy mier**”.
Es decir: la actriz no había reaccionado por “rumores en general”, sino por ese núcleo específico —la asociación de la malla con Isabella y el contexto que se armó alrededor— que, a su entender, exponía a una menor.
La comparación de fotos y la duda que persistió
Ahora bien: aunque el mensaje que Záffora atribuyó a Wanda pareció cerrar el círculo del #MallaGate, en redes apareció una aclaración inevitable. Porque al comparar las imágenes que circularon —la foto de Magnolia con su malla (izquierda) y la de Isabella con la suya (derecha)— muchos usuarios señalaron que los estampados no eran idénticos.

En esa lectura, más allá del tema “frutillas”, se advertían diferencias en el diseño: tamaño, distribución o disposición del dibujo. Esa observación abrió otra interpretación: que quizás se trataba de modelos similares o de una prenda parecida, pero no exactamente la misma.
Con todo, el impacto mediático no se explicó solo por una malla. El punto es que el dato que Wanda, según Záffora, afirmó como verdadero, coincidió con el mismo elemento que había encendido el enojo público de La China contra Juariu. Y otra vez quedó a la vista cómo, en una trama donde sobran versiones, cualquier detalle se amplificó y se convirtió en disputa.
Al final, el #MallaGate dejó una escena clara: los adultos hablaron, los periodistas interpretaron, las redes compararon estampas, y el cumpleaños de Magnolia —que debía ser un momento de juegos y torta— terminó atrapado en un debate que, por más “frutillitas” que tuviera, se volvió muy serio.
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