Una foto espejada en el ascensor rápidamente se hizo viral: Wanda Nara y Martín Migueles posaron en el Armani Hotel Milano y la postal recordó de inmediato a la que, hace unos meses, habían compartido Mauro Icardi y La China Suárez en el mismo escenario. El encuadre, el cartel luminoso del hotel y la pose replicada alimentaron la lectura de “guiño” o mensaje indirecto que recorrió las redes en pocos minutos.

La imagen llegó en el contexto de una escapada romántica por Milán que Wanda definió en redes como “mi segunda casa”. En sus historias, la conductora de MasterChef Celebrity mostró desde el look elegido para la primera noche —abrigo de peluche beige, gorro tejido y cartera negra— hasta el clásico plato de espaguetis con el que celebró el arribo a su ciudad fetiche. También compartió la vista al Duomo desde la habitación y un rótulo breve, “Hogar”, que reforzó la señal emocional con una capital que marcó su vida pública y privada.

Migueles, por su parte, aportó una cuota de humor en una foto tomada en Piazza del Duomo: con bolsas de compras en mano, escribió “Podés parar, mi amor”, etiquetando a Wanda y confirmando que el itinerario incluyó recorridos por boutiques de lujo, además de la ruta gastronómica. Ese mismo espíritu quedó registrado en la cobertura de medios locales que replicaron el tour de compras, el room service y las cenas íntimas que la pareja compartió en el hotel.

El Armani Hotel, con su estética minimalista, spa panorámico y suites de líneas puras, fue un protagonista silencioso del álbum: desayunos de diseño, camas XXL y rincones que los seguidores reconocieron enseguida —y que, justamente por eso, potenciaron el eco de la selfie “picante” que abrió el viaje. La coincidencia de locación con Icardi y Suárez no fue un dato menor: varios sitios destacaron que Wanda y Migueles posaron frente al mismo espejo que había sido escenario de las fotos del futbolista y la actriz.

Más allá del ruido, las postales del día a día construyen una narración de disfrute sin agenda: cenas sencillas, paseos, descanso en la suite, compras y ese tono confesional que Wanda suele imprimirle a sus viajes. La elección de Milán no es caprichosa: la define como “segunda casa”, porque es una ciudad donde forjó parte de su carrera y su familia, y que suele reactivar recuerdos y referencias que sus seguidores conocen de memoria.

En las últimas semanas, la pareja había reaparecido en modo reconciliación después de versiones cruzadas. Aunque Wanda había evitado rótulos en entrevistas recientes, las imágenes desde Italia cuentan otra historia: cercanía, complicidad y humor privado hecho público. El tono general de las coberturas fue el de la “dolce vita” compartida, con foco en los gestos que confirman que Migueles volvió a ocupar un lugar central al lado de la conductora.
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