Rocío Hazán vivió uno de los días más importantes de su vida. La hija de Lucía Galán se casó por civil con Damián Aramendi en una ceremonia íntima en el Registro Civil central de la Ciudad de Buenos Aires, rodeada por su círculo más cercano.
Con un ramo de rosas en la mano y visiblemente emocionada, Rocío selló su unión mientras su flamante esposo sostenía la libreta roja. A la salida, familiares y amigos los recibieron con una tradicional lluvia de arroz, en una escena cargada de alegría.

La ceremonia, realizada en la sede de la calle Uruguay, en el barrio de San Nicolás, reunió a figuras clave de su familia: su madre, Lucía Galán; su padre, Alberto Hazán; su tío Joaquín Galán y su primo Francisco. El encuentro, de perfil bajo, potenció la emoción de un momento que marcó un antes y un después para todos.
Para la cantante de Pimpinela, se trató de un acontecimiento profundamente movilizador. La boda de su única hija condensó recuerdos, orgullo y felicidad en partes iguales. De hecho, la propia artista compartió postales del día en sus redes y escribió: “Imposible describir este día”.

Rocío, de 28 años, había viajado desde España junto a su pareja especialmente para celebrar su unión en el país donde nació. En la previa, también había mostrado en redes algunos momentos de su despedida de soltera, donde se la vio con lentes temáticos, diadema de “bride” y un velo de tul, anticipando el clima festivo.
El "clean look" de Rocío para su boda de civil
Para dar el sí, Rocío Hazán apostó por un estilismo minimalista y elegante, alineado con la impronta íntima de la ceremonia. La novia eligió un conjunto de inspiración sastrera en tonos neutros: camisa blanca de líneas puras, perfectamente abotonada, y pantalón de corte amplio en gris claro, que aportó sofisticación sin perder frescura.
El beauty look acompañó esa estética depurada. Llevó el cabello recogido en una cola tirante, que dejó el rostro completamente despejado, y un maquillaje en tonos tierra con acabado luminoso que resaltó sus facciones de manera natural. Los labios en nude y la piel con efecto glow completaron una imagen moderna y delicada.

Una historia de amor que empezó en secreto
La relación entre Rocío Hazán y Damián Aramendi tuvo un origen muy ligado al mundo artístico. Él se desempeñaba como mánager de gira de Pimpinela cuando se conocieron, en el marco de un viaje a Las Vegas por la entrega del Grammy a la Trayectoria al dúo.

Lucía Galán recordó ese inicio con humor en más de una oportunidad: "Ellos creían que ninguno sabía, pero nosotros sabíamos hace un montón. Cuando oficializaron, les dijimos: chicos, relájense. Lo más lindo es ver que se quieren, que se acompañan. Y yo, como madre, no puedo pedir más que eso”.

