Griselda Siciliani rompió el silencio este jueves al aire de La mañana con Moria (El Trece) y habló por primera vez del audio que se filtró en las últimas horas de Luciano Castro, en el que el actor seducía a la actriz danesa Sarah Borrell. En una charla distendida, pero atravesada por el ruido mediático, la protagonista de “Envidiosa” (Netflix) salió en vivo desde Mar del Plata y explicó cómo atravesó la situación. El momento más esperado, sin embargo, llegó sobre el cierre, cuando Luciano apareció en cámara.
Desde el inicio de la entrevista, Siciliani dejó en claro su postura frente a la polémica. “Estoy involucrada porque estoy en pareja con él, pero en realidad es algo que le pasó a él, hay algo de esto que yo no lo siento muy propio”, dijo, marcando distancia del escándalo que estalló tras el viaje del actor a Madrid. Y sumó: “Yo soy alguien y él es otra persona que viene con cosas que no sé, yo no se las voy ni a analizar ni a ni a juzgar. Son sus cosas. Él pensará qué le pasa a él con eso”.

La actriz también habló del impacto de la exposición pública y fue honesta con lo que le generó el revuelo. “Y lo que me pasa a mí es que la exposición me da un poco de fiaca, eso sí es real. No es que me da lo mismo, no me da lo mismo que estén hablando de mi novio o de mí o escuchar, porque digo, nosotros no tenemos ni pareja abierta, ni poliamor, ni nada de eso. No sé ni siquiera lo que es”, afirmó.
Al relatar cómo se enteró de la filtración, Siciliani sorprendió con una anécdota que mezcló humor y complicidad. “Hay algo de que cuando empezó a suceder esto hace dos días, yo de golpe veo, además retarde me enteré, estaba viendo con Luciano que Messi había dicho que que le gustaba Envidiosa, entonces yo estaba viendo con el teléfono así todas las réplicas que había de Messi diciendo eso y de golpe me aparece la noticia: ‘Se filtra audio de Luciano Castro’, y yo digo, ¿qué es esto? Le pregunto a él. Entonces empezamos a leer y le digo, ‘¿Y es cierto?’. Me dice, ‘Sí, es cierto.’ Y le digo, ‘Uh, no, boludo, esto va a ser un quilombo’”.
Cuando la charla parecía llegar a su fin, Moria Casán fue por más. Con picardía, le preguntó a Griselda si Luciano podía saludarla. Siciliani explicó que su novio estaba preparando un saludo para sus hijos, Esperanza y Fausto —fruto de su relación con Sabrina Rojas—, que estaban vacacionando con ellos en Mar del Plata. Todo indicaba que el actor no iba a salir en cámara.
Pero, contra todo pronóstico, Luciano Castro cedió. Con una sonrisa tímida, se acercó a Griselda, saludó con la mano, le dio un beso y miró a cámara para decirle a la conductora: “Hola Moria. Yo también te quiero, gracias por tus palabras”. Fue un gesto breve, sin declaraciones, pero suficiente para convertirse en la imagen más buscada del día.
La irrupción inesperada selló la entrevista y dejó la primera postal pública de la pareja después del escándalo. Un saludo simple, casi doméstico, que habló por sí solo y marcó el tono con el que ambos decidieron atravesar el momento.
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