Lo que debía ser la previa perfecta de una boda soñada terminó convirtiéndose en una historia de tensión, incertidumbre y resiliencia. A través de sus historias de Instagram, Paloma Goycochea reveló el inesperado episodio que vivió junto a su esposo Felipe apenas horas antes de su casamiento.
Según contó la hija de Sergio Goycochea en primera persona, todo comenzó el jueves por la noche, apenas dos días antes de la ceremonia, cuando Felipe empezó a sentir un fuerte dolor abdominal.
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“Nosotros nos casábamos el sábado a las seis de la tarde. El jueves a la noche Felipe empezó con dolor de panza. Yo pensé que le había caído algo mal”, relató.
Sin embargo, el malestar continuó al día siguiente y comenzó a intensificarse. “El viernes a la mañana me dijo: ‘Mirá, me duele mucho acá, tengo una puntada que nunca tuve’. Entonces le dije que fuéramos al clínico”, recordó Paloma.

La idea inicial era descartar algo simple, quizás relacionado con los nervios propios de los días previos al casamiento. Pero la consulta médica terminó cambiando por completo el panorama.
“Llegamos al clínico y le dijeron que tenía apendicitis. Eran las diez de la mañana del viernes”, contó.
A partir de ese momento todo sucedió con rapidez: estudios, confirmación del diagnóstico y una decisión inevitable. Felipe debía ser operado de urgencia.
La decisión de no suspender la boda: "Él no quería saber nada de posponer la fiesta"
A pesar de la situación, el novio tenía una idea clara: no quería postergar el casamiento.
“Él no quería saber nada de posponer la fiesta. Teníamos un montón de amigos que habían viajado desde afuera exclusivamente por el casamiento”, explicó Paloma.
La influencer reconoció que en ese momento todo parecía una locura, pero decidió acompañar la determinación de su pareja.
“Yo no sé cómo hice para seguirle esa locura, porque en ese momento realmente parecía una locura”, admitió.

La cirugía se realizó ese mismo viernes por la tarde. “Lo operaron a las cinco y a las siete recién se despertó. Por suerte la operación salió bien”, señaló.
Esa noche ambos se quedaron en la clínica y, al día siguiente, llegó la noticia que cambiaría el ánimo de todos: Felipe recibió el alta médica.
Del quirófano al altar en menos de 24 horas
Con el alta en la mano y la boda a pocas horas de comenzar, la pareja tomó una decisión que hoy recuerdan con incredulidad: seguir adelante con todos los planes.
“Volvimos a casa, fingimos demencia y empezamos con los preparativos del casamiento”, contó entre risas.

Cada uno siguió su rutina tal como estaba planeada. Felipe se preparó con sus amigos y Paloma hizo lo mismo junto a sus amigas. Para que a las seis de la tarde, tal como estaba previsto, el novio la esperara en el altar.
“Si vieron las historias se habrán dado cuenta de que fue todo mágico, parecía que nada había pasado”, expresó.
Una fiesta inolvidable: “Felipe le puso muchísimo huevo. Bailó hasta las cuatro de la mañana contra toda indicación"
La boda se desarrolló con total normalidad y terminó siendo, según la propia Paloma, una noche inolvidable.
Felipe incluso desafió algunas recomendaciones médicas para disfrutar al máximo de la celebración. “Le puso muchísimo huevo. Bailó hasta las cuatro de la mañana contra toda indicación”, contó Paloma.

Claro que hubo algunas restricciones: no pudo beber alcohol ni excederse físicamente. Pero eso no impidió que ambos vivieran su gran día con intensidad.
“Disfrutó y eso es lo más importante. Disfrutamos mucho y fue realmente la mejor noche de nuestras vidas”, concluyó Paloma, aún sorprendida por la increíble historia que terminó teniendo su boda.
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