El miércoles 19 de marzo, la edición de Gran Hermano: Generación Dorada mostró uno de los momentos más hablados de la temporada: Andrea del Boca dejó la casa entre lágrimas y subió a una ambulancia para realizarse estudios médicos. La decisión se tomó luego de que un control con tensiómetro —procedimiento que ya se le venía realizando en días previos— arrojara resultados “no favorables”. En su comunicación oficial, el programa aclaró que, de acuerdo con el protocolo sanitario, la participante debía salir del aislamiento para ser evaluada en una clínica y que su continuidad se definiría en el corto plazo.
La secuencia al aire fue particular. Primero, Andrea reunió a sus compañeras más cercanas —Yipio, Daniela De Lucía y Jenny Mavinga— para decirles en voz baja: “No me dieron bien los parámetros, así que tengo que salir para que me hagan estudios. Calculo que serán dos días”. Luego, ya frente al resto de la casa, explicó que el médico había detectado irregularidades y que debía hacerse chequeos complementarios, con una promesa que buscó llevar calma: “Voy a volver para ganar el domingo el presupuesto”. Antes de subir a la ambulancia, recibió el abrazo contenedor de Pincoya y, por protocolo de aislamiento, se retiró con los ojos cubiertos.
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Desde el inicio se habló de monitoreos por presión arterial y molestias intestinales que ya venían afectando a la actriz adentro de la casa; al respecto se especula que su evaluación clínica sea en una institución de zona norte y se remarcó que permanecía en observación a la espera de estudios complementarios. El parte de Gran Hermano reforzó que no se trataba de una mecánica excepcional, sino de un protocolo que el ciclo ya había aplicado ante episodios de salud en otras ocasiones.
Las palabras de Anna Del Boca, la hija de Andrea
En paralelo, la palabra más buscada llegó desde el streaming de Telefe. Anna Del Boca, hija de la actriz, se presentó para poner paños fríos ante la avalancha de versiones. Remarcó que su madre padece hipertensión —“el cuerpo habla y esas cosas no se actúan”— y confirmó que estaba “internada, aislada”, por lo que ella misma no tenía contacto directo.
También subrayó la voluntad de regresar de Andrea: “Ella quiere volver a entrar. Si no, no hubiese entrado”. Fue un testimonio que buscó desactivar sospechas y que, a la vez, transmitió tranquilidad a su entorno familiar: “Si fuese grave, yo sería la primera en estar al lado de ella, y la producción me lo avisaría”.
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