Roberto Pettinato volvió a quedar en el centro de la polémica por un posteo que realizó en su cuenta de Instagram y que generó fuerte rechazo en redes sociales. El músico y conductor intentó hacer un chiste en medio de la delicada situación que atraviesa Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro, pero el resultado fue leído por muchos usuarios como desubicado, despectivo y con tintes xenófobos.
En la imagen publicada, Pettinato aparece posando frente a cámara con un texto sobreimpreso que decía: “¿Nos quedamos sin Rappi y está cerrando Cabify? Trump no puede hacerle tanto daño a varios países al mismo tiempo, cheee”. El mensaje, escrito con tono irónico, mezclaba la crisis política venezolana con el funcionamiento de aplicaciones de delivery y transporte.
El “chiste” fue interpretado como una referencia directa a la gran cantidad de trabajadores venezolanos que, en Argentina, se desempeñan como repartidores o choferes en plataformas como Rappi y Cabify. En ese sentido, muchos usuarios señalaron que el posteo sugería —de manera burlona— que esas personas “volverían a su país”, una lectura que encendió la indignación.

Lejos de generar risas, la publicación acumuló más de 100 comentarios -la mayoría críticos- en pocas horas. Casi su totalidad apuntó a marcar límites claros: no todo es material para el humor, y mucho menos una crisis humanitaria que forzó a millones de personas a emigrar.
Entre las respuestas que recibió Pettinato se destacaron mensajes como uno que decía “increíble que te creas con derecho a hablar de los demás”, en alusión a las propias polémicas que rodearon su figura en el pasado.

Otros fueron más directos: “¿Y la gracia? Estás quemado mal” o “Me caías bien, Pettinato… bye”.
También hubo comentarios que buscaron correr el foco del estereotipo: “Soy argentina y trabajo de Rappi. No hace falta hablar despectivamente del trabajo del otro”.
El repudio no se centró solo en la falta de humor del posteo, sino en algo más profundo: la banalización del trabajo, la estigmatización de la migración y el uso de una tragedia ajena como remate irónico. En tiempos donde la sensibilidad social está más atenta que nunca, el episodio dejó en evidencia que el humor que “pega para abajo” ya no pasa inadvertido.
