En el camarín se respira una mezcla eléctrica de "emoción y ansiedad". Afuera, el murmullo crece: fans expectantes, celulares en alto y una fila de nombres propios de la escena actual —Nicki Nicole, Tiago PZK, Dillom, Valentina Zenere— que anticipan una noche especial.
Adentro, en cambio, el clima es otro. Taichu recibe a revista GENTE con una copa de espumante en la mano, relajada, sonriente, como si estuviera a punto de compartir un secreto más que de subirse a un escenario. Faltan apenas minutos para la presentación en vivo de HOTCORE, su segundo álbum, y la artista de 24 años se toma el tiempo para abrir las puertas de su mundo.

Tras un breve shooting en el backstage, la charla fluye con naturalidad. Hay entusiasmo, pero también una calma que no siempre estuvo ahí. “Emoción, ansiedad, pero de la buena, de la super mega mejor y muchas ganas de disfrutar por fin este disco en vivo”, resume sobre lo que siente en esta noche bisagra.
Detrás de esa energía está Taís López Miranda, la chica a la que desde siempre llamaron Taichu y que convirtió ese apodo en identidad artística casi sin pensarlo. Hoy, con colaboraciones junto a figuras como Lali, María Becerra, el DJ Skrillex y Nicki Nicole, entre otros, su nombre dejó de ser promesa para convertirse en una presencia consolidada dentro de la escena urbana alternativa. Pero el camino no fue lineal: dejó el colegio, trabajó haciendo uñas y construyó su carrera desde un impulso visceral y "a pulmón", que hoy mira con otra perspectiva.
Ese recorrido es, justamente, el corazón de HOTCORE. “Mi primer álbum, RAWR, era fuego, caos, descontrol… y HOTCORE es ese mismo fuego, pero sabiendo qué quemar”, explica, marcando una evolución clara respecto a su primer disco. Y profundiza: “Siento que hay algo de madurez en eso, es como ese mismo fuego, pero sabiendo dónde apuntar, dónde quemar y cuándo”.
La idea de crecimiento aparece una y otra vez en su discurso, aunque sin perder la esencia que la definió desde el inicio. “Creo que esta es una versión mucho más madura de Taís, un poco más relajada también, que disfruta, más conectada con lo que siempre fue la primera llama”, dice, en una síntesis que condensa presente y pasado, en cuanto a la artista que cree que es hoy.
—¿Creés que estás en el lugar en el que creías que ibas a estar cuando arrancaste o sentís que tuviste ese 'golpe de suerte' con el que algunos artistas son bendecidos?
—Por suerte, a pesar de tener mucha ansiedad, me siento muy conectada con el presente. No sé si alguna vez miré para adelante y dije: "sí, tengo mis nortes, mis metas', o lo que sea. Creo que nunca miré al futuro y dije, 'quiero tal cosa, quiero tal otra'. Yo me mantengo mucho en el presente, es un ejercicio que practico muchísimo, así que no sé si me imaginé mucho este presente, pero estoy feliz con él.
El balance de Taichu sobre su presente y la gran apuesta de fe tras dejar el colegio: "Taichu solamente hizo lo que hizo"

—¿Qué dice tu familia? Porque hiciste algunas apuestas jugadas en tu vida para llegar dónde estás.
—Mí familia… yo soy una niña abandonada. (Hace un chiste entre risas). No, mentira. Tengo padres muy jóvenes que han tenido su vida y la verdad que por suerte tengo su apoyo, pero bueno, creo que me he sabido hacer muy de abajo y muy sola desde muy chica, y estoy feliz con eso. Y ellos igual contentos con eso y felices con todo lo que he logrado. Menos mal, mirá si se preocupaban dos segundos, ¿no? (comenta nuevamente con ironía).
—Tenés una historia muy interesante de tus comienzos y las apuestas que hiciste en pos de tus sueños: dejar el colegio, ponerte a trabajar haciendo uñas y en paralelo toda la parte artística. ¿Qué balance hacés de tu camino?
—Esa Taichu sabía lo que quería hacer pero no lo entendía. O no sé si no lo entendía, no sé si entender es la palabra, pero esa Taichu solamente hizo lo que hizo. Como que si me despersonalizo por completo de esa Taichu, yo creo que ella solamente hizo lo que quería. Y hay algo de esa irreverencia que traigo de vuelta en este nuevo álbum, porque bueno, obviamente en el medio de todo el camino uno se va amoldando a muchas cosas por lo que quiere y lo que no quiere. Entonces en Hotcore yo decidí como volver a lo que me prendió por primera vez.
Me entusiasma mucho este nuevo reto de la actuación"

—¿Qué sentís que viene por delante en este camino tuyo?
—Un montón de cosas, espero. Pero sin pretensiones. Quiero tocar este disco muchísimas veces más. Y te doy una primicia: este año arranca mi carrera de actuación también.
—Una doble faceta… ¿Así que querés incursionar en el mundo actoral?
—Quiero, no. ¡Estoy incursionando! Ya se van a enterar, pero estoy muy contenta con eso. Siento que me viene bien porque la verdad que desde que existo como Taichu, solamente me dediqué a la música y de pronto me voy a enfocar en este mundo de la actuación, que es otro challenge que me entusiasma. Yo soy bastante perfeccionista, entonces me interesa mucho que me salga bien y ponerle y estoy muy feliz por tener esa oportunidad.
Sobre la competitividad y rivalidad entre artistas, Taichu opina: "Todos nos manejamos diferente"

—Bueno, una de las grandes referentes de esta combinación de pop star o cantante y actriz es tu gran amiga Lali. ¿Hablaste quizás con ella sobre este nuevo reto? ¿Cómo está su vínculo?
—De la actuación todavía no le conté, pero obvio que tengo mi diálogo con ella. Es una persona que amo y que le agradezco por todos los lugares que me ha dado y por haber confiado en mi proyecto. Con todos los colegas que han confiado en mi proyecto, como María (Becerra), Lali o Skrillex (famoso DJ estadounidense). Ellos tres somos como los más pilares para mí, de los artistas que me han acompañado y de los que más me gustan, porque los reconsumía antes, y que de pronto apuesten a mi y que se me dé trabajar con ellos, la verdad que estoy muy feliz y muy agradecida porque me hayan dado el espacio y el voto de confianza.
—En su momento se hablaba de una nueva camada de artistas surgiendo en un ambiente o una escena menos competitiva y más colaborativa entre todos. ¿Lo sentís así?
—Depende. Yo creo que eso es algo muy personal y que depende de cada uno, porque somos todos diferentes. Aunque parezcamos que todos tenemos medio lo mismo, la verdad que todos somos personas diferentes, que sentimos diferente, que nos expresamos diferente, que nos manejamos diferente. Así que yo te diría que depende.
Fotos: Martina Cretella
Agradecemos a Lorenzo Netto, de NETT Agency
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