En los SAG Awards 2026, la alfombra roja fue una demostración de elegancia con una clara inspiración en el glamour de Hollywood de los años 20 y 30 –ese fue el dresscode, impuesto por primera vez–, pero también con tendencias contemporáneas como los looks boudoir y vestidos lenceros reinterpretados, que eligieron actrices como Jenna Ortega.
Demi Moore fue una de las grandes protagonistas de la noche con un vestido de Schiaparelli Couture de la colección Primavera-Verano 2026, firmado por Daniel Roseberry. Se trató de una pieza escultural pieza rematada con un enorme polisón de tul blanco salpicado de negro en la espalda que atrajo todas las miradas y complementó con impactante joyería de Harry Winston.
Con su reciente aparición viral en el desfile de Gucci, a los 63 años la actriz de La sustancia continúa fortaleciendo su identidad fashion. Quien la asesora en esta nueva etapa es Brad Goreski, clave en sus apariciones de alto perfil en red carpets.

Gwyneth Paltrow y Emma Stone aportaron dos estilos muy distintos a la narrativa del evento. Paltrow apostó por la sofisticación clásica con un vestido de encaje negro de Givenchy firmado por Sarah Burton, equilibrando sensualidad y sobriedad dentro del tema vintage impuesto.

Por su parte, Stone optó por un enfoque más inesperado: un conjunto lila brillante de Louis Vuitton que mezcló un vestido slip con un cárdigan a juego, reinterpretando el glamour con un guiño más relajado y noventero.

Las figuras jóvenes también marcaron tendencia. Jenna Ortega deslumbró con un vestido satinado crema de Christian Cowan, con detalles de encaje y medias altas que reforzaron la estética boudoir.

Teyana Taylor capturó atención con un vestido trompe l’oeil de Thom Browne, que parecía pintura en el cuerpo gracias a su corsé impreso y falda de lentejuelas metálicas, acompañado de un collar de diamantes.

Por su parte, Kate Hudson brilló en un diseño personalizado de Valentino con un aire etéreo y capa fluida que evocaba el glamour romántico de la época dorada de Hollywood.

Michelle Williams aportó un toque de sofisticación etérea a la alfombra roja con un elegante vestido rosa de Prada adornado con delicados bordados y aplicaciones que realzaron una silueta clásica y femenina. Esta elección no solo se alineó con el tema “Reimaginar el glamour de Hollywood de los años 20 y 30”, sino que también subrayó su imagen de estilo refinado, suavizando la paleta general del evento frente a looks más dramáticos o vanguardistas.

Chase Infiniti fue una de las estrellas fashionistas más comentadas de la noche, presentándose en la ceremonia con un vestido de gala mermaid a medida de Louis Vuitton, tejido con cerca de 92 mil perlas y resultado de más de 300 horas de trabajo artesanal.
Su silueta ceñida al cuerpo y el impresionante tocado a juego rindieron homenaje al estilo Old Hollywood sin dejar de lado una estética moderna y lujosa. Además, su reciente nombramiento como embajadora de la maison francesa reforzó el impacto de su elección, consolidándola como uno de los momentos de moda más memorables de la alfombra.

Irina Shayk sorprendió con una apuesta audaz y teatral: un vestido negro con corsé, escote profundo en V y abertura pronunciada, diseñado por Jean Paul Gaultier en colaboración con Duran Lantink.
Su look potenció una silueta escultural y dramática –incluidos guantes en cuero negro– con un maquillaje saturado muy Morticia Adams. Una lograda estética femme fatale contemporánea que se apartó de las propuestas más tradicionales de la noche.

En el décimo lugar de las mejores vestidas seleccionamos a Aimee Lou Wood, quien se destacó con un look que se alejó de los tonos clásicos para abrazar una paleta primaveral fresca: lució un vestido largo en celeste pastel firmado por Versace. El diseño, con hombros descubiertos y un drapeado delicado que aportó movimiento y ligereza a su silueta, fue una opción ajustada al dresscode y encantadora.

Los 6 estilismos que generaron "incertidumbre"






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