“Es muy fuerte la palabra heterosexual. Pasamos toda una vida intentando escapar de esa etiqueta que nos ponen apenas nacemos… y ahora nos la van a poner de vuelta”, dice Aaron entre risas. “Lo hablamos y yo le digo: la gente nos ve como mejores amigos. Si ella es lesbiana y yo soy gay, somos transbos”.
Aaron Armeya (23) y Coni Ros (25), protagonistas de una nueva entrega de +GENTE, se conocieron el 21 de marzo de 2021 en un encuentro de la comunidad trans en el Centro Cultural Recoleta. A Aaron lo habían invitado como influencer, y allí se cruzó con Coni, que aún no había realizado su transición social completa. “Yo estaba en una etapa medio no binaria, descubriéndome. Ahora soy mujer -aclara-. Mi transición física había empezado a los 14, así que ya tenía encima algunos años de proceso”.
Coni agrega: “Cuando decimos que somos una pareja bisexual, la gente se confunde. Tampoco entienden bien qué es lo queer. Entonces, un día me dijo: ‘Empecemos a decir pareja heterosexual, que con suerte entienden lo que es heterosexual’”.
-¿Fue amor a primera vista?
Aaron: Yo quedé flechado. Es real, yo quedé reflechado.
Coni: Pasó mucho tiempo hasta que nos pusimos de novios porque yo estaba loca. La hormona me bajó y ahora estoy muy centrada, pero la verdad que yo en esa época estaba loca. Nunca había estado con un varón trans. Perdón a las señoras que están leyendo esto, pero nunca había estado con una persona con vulva. Siempre había estado con personas con pene, que se autopercibían varones. Entonces, de repente, que me empezara a gustar Aaron o un chico como Aaron hizo que me preguntara qué me pasa.

-¿Tenías prejuicios?
Coni: Sí, obvio. Y cosas que resolver. Tuve que despojarme de un montón de cosas que estaban metidas en mi cabeza. Ahí empecé a redescubrir mi sexualidad, qué cosas me gustan, qué cosas no, y me di la oportunidad de conocerlo.
-Y en tu caso, Aaron, ¿ya lo tenías más claro?
-Yo sabía que soy bisexual, pero nunca había estado con una mujer trans sis. Cuando estuvimos juntos por primera los dos teníamos miedo porque, en parte, claro, al mismo tiempo era como otra primera vez nuestra. Así que tuvimos que aprender el uno del otro.
-¿Te costó permitirte esto?
Aaron: No, no me costó. Nosotros salíamos mucho, teníamos citas, y medio que nos empezamos a encariñar. Había esa cosa de que no estábamos enamorados como pareja, pero nos queríamos mucho. Éramos amigos, compartíamos el mismo grupo de amigos -amigos también trans como nosotros- y estábamos muy juntos.
-Y cuando lo contaron para el afuera, ¿qué respuesta tuvieron?
Aaron: Son lo mismo, pero al revés: "¿Para qué hacen esto?", "Me confunden"...
Coni: En el caso de mi mamá, ya lo conocía a él. Un día voy y le digo: "Estoy saliendo con Aaron, es mi novio". Y me dice: "Tanto lío que hiciste, al final era todo lo mismo, pero al revés…”. Cuando no estás tan vinculada o vinculado a personas queer es difícil entender la diferencia entre orientación sexual e identidad de género. Hay personas que no lo tienen tan incorporado. Nosotros quizás por nuestro día a día y por nuestras propias experiencias lo vivimos como algo natural. Respectyo a la charla con mi mamá, en ese momento me reí. Y le dije: "La verdad es que tenés razón; mirá, no te voy a venir a contradecir. ¡Ténes razón!”.
Aaron: Esta experiencia fue similar y al principio toda mi familia pensaba que Coni era una mujer sis. Después, cuando empezaron a ver su contenido me dijeron: "Ah, es una chica trans". “¿Hay un problema con esto?", pregunté. No, hubo ninguno porque la adoran. Hoy en día nuestras familias lo tienen naturalizado.

-¿Más allá de sus círculos han sufrido de discriminación?
Aaron: Yo transicioné siendo menor de edad y me agarraban a la salida del colegio, me pegaban y me escupían comida. Me decían que no me querían tomar en otras escuelas porque se me notaba lo trans. Esa cosa de que “no se sabe si era hombre o si era mujer”. Y si me contrataban en un laburo era “andate al fondo, que los clientes no te vean”. Con el paso de los años, las cirugías y las hormonas, ya no me pasa en la calle… pero sí en las redes cuando cuento públicamente quién soy.
Coni: Bueno, yo recién venía caminando hasta este sitio y me gritaron “qué asco, sidoso”. Me gritaron sidoso. Sí, fingí demencia y continué caminando.
-¿Te dio miedo?
Coni: Un poco. Más aún siendo un varón el que está del otro lado, y probablemente con más fuerza. Fue duro. Aunque no es la primera vez que me sucede, no me suele pasar en la calle. Sí, también, más en redes, porque ahí la gente se cree impune.
La relación abierta, la forma que eligieron de amar

“Lo hemos hablado antes de ponernos de novios. No queríamos sorpresas. Más o menos que firmamos un contrato: nosotros tenemos una relación abierta”, cuentan.
“¿Vos estás para hacer ésta?”, fue la pregunta qué él le hizo a ella. “La gente piensa que la relación abierta es más fácil, cuando en realidad tenés que ponerte de acuerdo en tantas cosas... La gente piensa es un viaje a la Pepa”, compara.
Y confiesa: “A mí en algún momento me gustaría ser mamá, así que pienso en adoptar para darle una oportunidad a un chico grande, también.
-¿Por qué?
-Me parece un acto súper noble. Me interesa, de algún modo, más que egocéntricamente realizarme como mamá, darle una oportunidad a una persona que no la tuvo.
-¿Y vos Aaron?
-No, yo no quiero ser padre. Nunca me llamó la atención. Tenemos como la fantasía del mundo ideal, que sería que ella adopte a su niñez grande y ser como una familia ensamblada y yo ser el novio, el novio de mamá. Pero la verdad es que no quiero ser padre y ella respeta mi deseo. Tengo 24. No me parece un problema a resolver ahora.
Fotos: Cande Petech
Retoque digital: Darío Alvarellos
Maquillo y peinó: Guille Parra @guilleparraa

