“Me defino como alguien a quien le gusta crear: amo el arte”. El que habla es Fernando Dente. Años de trayectoria, formación y acompañamiento del público lo terminan catapultando como un sello indiscutido del espectáculo. Brilló en ficción, teatro, dirigió, condujo un programa de tevé en el primetime y hasta hace días estuvo al frente de uno en streaming.
Pero este verano es distinto. Ya se lo nota expectante por lo que va a pasar. Luego de los primeros días de puesta a punto de Company -que estrenó la semana pasada en El Nacional Sancor Seguros-, mañana jueves tiene la función de prensa frente a colegas y figuras del medio, donde mostrará cómo combina la función de director y protagonista.

“Estoy muy entusiasmado porque vuelvo a lo mío, al ruedo de acostarme y despertarme tarde. Amo hacer temporada en Buenos Aires”, afirma en una cálida entrevista con GENTE.
-Es un verano un tanto atípico para vos, ¿te costó cambiar el plan de descanso por el trabajo?
-No, para nada. De hecho, lo otro es la excepción. Participé en muchas temporadas porteñas de teatro: una plaza maravillosa para los musicales. Yo amo estar en Buenos Aires en verano. Es como entrar a los parques de Disney con poca gente. Un lujo. De día vacío y de noche llegan todos para disfrutar de las propuestas de la ciudad. Planazo.
-¿Que planes de ocio encontraste ya con Company en funcionamiento?
-Recién arranco y voy cambiando entre entrenar, caminar, alguna pileta de algún amigo. Aunque también ando con mucho trabajo por delante por Hairspray, así que ya encarando eso también. Aparte, Company me demanda mucho físicamente, por lo que todo tiene que estar pensado para llegar bien a la función.

-La obra se da en el marco del cumpleaños 35 del protagonista: festeja con sus amigos y se hace planteos existenciales sobre la vida. ¿Cómo fue debutar justamente el día real de tu cumpleaños?
-Genial, divertido, porque el día del estreno para amigos (8 de enero) literalmente fue el día de mi cumpleaños. Y la obra empieza con todos los personajes diciéndole "feliz cumpleaños" al mío. Mi primer texto de la obra es: “Hoy es mi cumpleaños”. Un lindo giro del destino estrenar ese mismo día sólo con un año más de edad.
-Ya que hablamos de festejos, ¿Qué deseos pediste cuando brindaste?
-Poder seguir haciendo lo que hago cómo lo hago y con quienes lo hago. Tengo una compañía que me representa, me potencia y me acompaña. Soy muy afortunado. Poder estrenar éste, nuestro quinto musical juntos, es una maravilla. En menos de cuatro años construimos algo que nos da mucho orgullo y sobre todo nos representa…
-¿Y hubo deseos personales durante el brindis?
-Claro, pero esos me los guardo para mí (risas).


Entretanto, Fer habla del proceso de moverse entre diferentes roles en el espectáculo y de su relación con el teatro después de tantos años de carrera: “Se trata de algo natural y paulatino. Básicamente el teatro es mi espacio, mi lugar, es mi hábitat, así como la gente con la que trabajo hace veinte años. Empecé de muy chico, a los 15, y aunque tengo 36, hace dos décadas que todos los años estoy en el escenario, ya sea arriba o debajo. Éste último fue el tiempo en que más estuve sin actuar, cuatro años. Company, es un poco el regreso.
-¿Hubo miedos en la previa del debut después de tanto tiempo fuera del escenario?
-Cuando algo no se revisa, se juntan telarañas. Fueron cuatro años en los que mi vínculo con el público creció mucho por la tele, así que me generaba mucha ilusión encontrarme con esa gente desde arriba del escenario. Es como cuando invitás a alguien a tu casa porque le vas a cocinar eso que sabés que te sale bien. Company es una bomba con música de Stephen Sondheim y un elenco que bien podría definirse como un seleccionado del musical argentino. Es un lujo que me estoy dando.
-En su momento, ¿cómo lograste compaginar la dirección teatral con tu labor como conductor de televisión?
-Son cosas que coincidieron y macheaban muy bien porque la demanda del programa diario a la noche no atentaba con dirigir una obra en la que yo no tenía que estar sobre el escenario. Ahí se armó todo este nuevo universo donde la faceta de director, creador y formador de una compañía tomó protagonismo. Hoy te diría que Company es la excepción de lo que vengo construyendo hoy, porque lo inusual es estar arriba del escenario... Me hacen más ruidito de emoción en la panza las cosas que me imagino para otros.

-¿Te generaba una frustración esto de no poder encontrarte? Porque, al mismo tiempo que buscabas qué hacer frente a múltiples tareas, cada una de ellas era acompañada de un resonante éxito.
-Obviamente que me importa el resultado de las cosas. Por venir del teatro y de la disciplina del teatro mi manera de abordar los proyectos es no dejar demasiado al azar: me ocupo porque es lo que me tranquiliza. Desde muy chico me ayuda ponerme en el lugar de que no sé nada y que necesito que siempre me enseñen, encontrando mentores. En la tele fue clarísimo con José Núñez y todo el equipo: me entregué a eso entendiendo que ellos eran los que sabían. Cuando tenés la suerte de contar con un equipo que cultiva un mismo objetivo las cosas salen y no se te cae la casa. El teatro me hizo animarme a un montón de cosas. Me divierte empujarme a nuevos universos.
-¿Cómo manejas la vanidad en una profesión donde estás tan expuesto?
-Con los años aprendo a entender cuáles impulsos vienen de la panza y cuáles nacen de la vanidad. Convivo constantemente con ella porque estoy en la tele, ¡pero en el teatro es más grande! Por momentos es divina y por momentos me hace dar algún paso falso porque hay mucho sustento más que estar, que te miren y que te digan algo lindo.

-¿Sentís una presión extra por mantenerte arriba?
-Los impulsos están porque es una cuestión social relacionada a la profesión, pero el tema es cuánta importancia se le da. Si uno se engancha en que siempre hay otro al que le va mejor o es más querido, entra en un camino horrible. Yo estoy muy conectado a que soy el hijo de un italiano con una gomería que se escapó de la guerra y una hija de italianos que se recibió de abogada. No había manera de que yo fuera actor, por eso estoy conectado con la gratitud. El éxito se parece mucho a la suerte que tengo de hacer lo que quiero hacer, cómo lo hago y con quienes lo hago.
-¿Cómo ves a la nueva generación?
-Son mi materia prima en todo sentido. Como espectador estoy muy entusiasmado con la nueva generación que va al teatro y consume arte con una mente seteada sin prejuicios, muy sensible e inteligente. Con Despertar de primavera fue conmovedor ver grupos de amigos o familias enteras. Me emociona generar esos espacios de unión que quizás yo no tuve de chico: en mi casa mis hermanos eran mucho más grandes y crecí medio solo. Me parece impensado que una familia entera vaya a ver una obra de teatro.

-¿Y por qué era impensado?
-Porque mi viejo trabajaba todo el día y mis hermanos eran casi adultos y ya no le daban bola a mis papás. Era otra dinámica. Alguna parte mía hubiera querido que fuera distinto. Sin embargo ahora siento que la vanidad se corre para generar estos espacios de encuentro y que un espectáculo puede destrabar a la gente. El arte está para eso.
-¿Qué pieza artística te remonta a un hecho emotivo?
-Mi gran despertar fue a los diez años, cuando vi Chicago por primera vez en el Teatro Ópera, con Sandra Guida y Alejandra Radano. Cambió mi vida, la iluminó. Vi algo que quería que fuera mi destino. Tuve la suerte de que mi primera experiencia teatral fuera de una calidad extrema.


-¿Llegaste a hablar de esto con Alejandra Radano?
-Sí, hace muchos años que la conozco y se lo he escrito. Fue un momento bisagra que también compartí con Sandra. Los integrante de aquel elenco para mí son ídolos totales.
-¿Cómo es tener esta tarea hoy de enseñar a las nuevas generaciones?
-Siempre fui precoz: a los 20 años ya daba clases. Luego empecé a pensar en un espacio para que la gente se pueda formar como no pude yo, una escuela con una técnica que realmente sirva. Como Ricky Pashkus es un maestro, mentor y padre para mí, siempre supe que quería desarrollar ese proyecto con él. Hoy la escuela IAM es la más grande de teatro musical de Latinoamérica. En 2026 superaremos los 700 alumnos y ya hay muchísimos egresados trabajando en la industria.
-... Me hace acordar al trabajo de Cris Morena en formación e integración laboral de los nueos artistas.
-En ese sentido, Cris lo ha hecho mucho tiempo, sí.

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Cómo es la nueva casa “soñada” de Fer Dente

Con vista al Río de la Plata y una panorámica del Puerto de Buenos Aires, Dente amanece desde fines del año pasado en el que es su nuevo hogar. Y no se trata de cualquiera, sino el propio. Fueron largos meses en los que le dio forma y se ocupó se seguir atentamente cada detalle para que los ambientes fueran tal cual los imaginó.
-Yendo a lo personal, tener una casa también resulta un logro. ¿Cómo fue ese proceso?
-Se trató de una reforma larga de un año y dos meses. La compré en mayo de 2024 y me mudé hace pocos meses, el día del cumpleaños de mi mamá. Mi prima se encargó de la dirección de obra. Siento que la gente que trabajó lo hizo con mucho amor. Estar ahí hoy es como cuando tenés un cachorrito: quiero llegar a mi casa. El día de la mudanza encontré una caja con mis guiones musicales y sentí que todo ese trabajo se convirtió en esto.

-¿Hubo algo puntual que le pediste a los arquitectos?
-¡Dinamita! Lo que quería era luz sí o sí y una vista abierta. Alquilo desde los 18 años y nunca fue una prioridad, siempre tenía un placard que era un quilombo, así que acá pedí un cuarto con vestidor para estar ordenado. Integramos la cocina y cambiamos medidas de cosas.
-¿Tenés vista abierta a Uruguay, no?
-Da al río y se ve Carmelo. Yo pensé que era Montevideo, pero se ve Carmelo (risas).
Cómo está su vínculo con Pablo Turturiello y la verdad del proyecto de ser padres

-Leí notas sobre el deseo de ser padres con Pablo. ¿Es un proyecto serio?
-El titular fue fuerte, pero sí es un deseo que tenemos como proyecto de pareja y familia. Ya sucederá. Me llama la atención que resalte tanto porque forma parte de nuestro cotidiano: deseamos que en algún momento suceda.
-¿Viviste esta relación de una forma distinta?
-Pablo es mi gran amor, mi compañero y mi mejor amigo. Nunca me había pasado que mi mejor amigo sea la persona de la que estoy enamorado. Me río mucho con él; nos vemos prácticamente los fines de semana y siempre hay una carcajada que no me sale hasta que estoy con él.
-¿Cómo es la desconexión cuando ambos se dedican a lo mismo?
-No es algo que nos quite el sueño. A veces somos adictos al trabajo, pero también solemos pedir algo rico y vemos Las Kardashian y TikToks. Sabemos poner el cerebro en nada y no estar todo el tiempo hablando de trabajo.

-¿Pensás en desligarte de compromisos laborales para hacer espacio a un hijo?
-Cuando eso suceda, la prioridad va a ser la bendición.
La otra gran apuesta de Fer Dente: elegir a Damián Betular para Hairspray
“No quiero dejar de decir que voy a dirigir un musical que se estrenará en mayo en el Coliseo, con Damián Betular y desde una coproducción de Media y OLGA. Es la primera vez que OLGA produce un musical. En febrero haremos audiciones abiertas para buscar a la protagonista”, cuenta.
-¿Te convocaron al proyecto o fue tu idea?
-Hairspray fue mi idea, junté a las partes y armé todo con mis socios: soy el responsable al 100 por ciento.
-¿Por qué elegiste a Betular?
-Tengo una fascinación con él. Es un ser genuino, noble, educado y sin vicios del medio porque entró de grande. Lo vi bailando y supe que ahí había algo. El rol está pensado para su personaje, la obra gira alrededor de él. Él está entrenando hace meses y, te aseguro, es muy profesional.

Fotos: Chris Beliera (@chrisbeliera)
Video: Martina Cretella (@mcretellaph)
Estilismo: Ale García (@alegarcia360)
Retoque y diseño de tapa: Silvana Solano (@roshisolano)
Maquilllaje: Chris Tapia (@christapia_mua), para Vero Fioravanti @verofioravanti
Peinado: Cris Cagnina (@criscagnina) para @cerininet
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