Con la llegada del verano, muchos porteños empiezan a planear sus escapadas de fin de semana o vacaciones sin alejarse demasiado. Y entre todas las opciones, San Clemente del Tuyú se posiciona como la elección más conveniente: está a solo 325 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, tiene playas anchas, propuestas para toda la familia y precios accesibles.
Ubicada en el Partido de La Costa, San Clemente es la primera localidad balnearia que recibe a quienes recorren la Ruta 11. Se trata de una ciudad costera con aire tranquilo y familiar, muy buscada por aquellos que quieren descansar lejos del ruido sin renunciar al mar.
Playas amplias, menos bullicio y todo al alcance
Lo que más valoran quienes eligen San Clemente son sus playas extensas, de arena fina y mar calmo, que permiten disfrutar del día con espacio suficiente incluso en temporada alta. Su muelle pesquero, que se interna 250 metros mar adentro, es otro de sus puntos fuertes: allí se pueden alquilar cañas, comer algo en el restaurante del lugar o simplemente mirar el atardecer.

También hay paradores y balnearios equipados, aunque muchos eligen el sector de playa libre por su comodidad y amplitud. Al no ser un destino tan masivo como Pinamar o Villa Gesell, San Clemente mantiene un perfil bajo que lo convierte en una opción más relajada, sin filas eternas ni precios elevados.
Naturaleza, historia y termas
Además del mar, San Clemente ofrece otras propuestas que enriquecen la experiencia. Una de ellas es el Faro San Antonio, inaugurado en 1892. Esta torre de 58 metros, con más de 290 escalones, ofrece vistas panorámicas del Cabo San Antonio y la Bahía de Samborombón, y hoy forma parte del complejo Termas Marinas. La visita al faro se puede combinar con una jornada de relax en aguas termales.

Y si se trata de planes en familia, no puede faltar una visita a Mundo Marino, el parque temático que es parte del ADN del lugar y sigue convocando a miles de visitantes cada temporada.
Una opción accesible y con identidad propia
San Clemente del Tuyú tiene todo lo que se necesita para una escapada costera sin estrés: buenas playas, alojamiento variado, gastronomía local y un entorno amable. Además, conserva ese espíritu de pueblo que permite bajar el ritmo, disfrutar de los paseos, caminar al atardecer por la costanera o simplemente leer un libro bajo la sombrilla.
Con precios más bajos que otros balnearios de moda, es una excelente opción para quienes buscan una escapada cerca del mar sin recorrer largas distancias ni vaciar el bolsillo.
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