Juliana Awada eligió un vestido exclusivo del diseñador Javier Saiach para la fiesta de 15 años de su hija Antonia, fruto de su relación con Mauricio Macri. Con una silueta sofisticada, encaje francés y detalles artesanales, la empresaria apostó por un look negro que combinó elegancia, modernidad y una cuidada arquitectura.
La fiesta de 15 de Antonia Macri tuvo varios protagonistas, pero el look de Juliana Awada también captó la atención. Para acompañar a su hija en una noche especial, la empresaria eligió un vestido de Alta Costura de la firma Saiach, una creación que se destacó por el trabajo artesanal, las transparencias sutiles y una estructura de líneas contemporáneas.
El diseño negro se alejó de los vestidos clásicos de fiesta a través de una construcción geométrica y detalles que aportaron textura y movimiento. La propuesta combinó la sofisticación del encaje francés con una silueta de apariencia minimalista, en la que cada elemento tuvo un papel central.

Encaje francés, transparencias y una silueta arquitectónica
Uno de los detalles más distintivos del vestido fue el escote bote, una elección que aportó elegancia y enmarcó los hombros. A partir de allí, la prenda se construyó con una estructura geométrica de laterales cuadrados que dejaban entrever sutilmente la piel, un recurso que sumó modernidad sin perder sobriedad.
El bustier, íntegramente trabajado a mano, fue otro de los puntos centrales de la creación. La pieza incorporó encaje francés Solstiss con un delicado trabajo de calados, flores y hojas en volumen. Estos detalles aportaron relieve y riqueza visual, mientras que los bordes del encaje Chantilly se realzaron con una guarda confeccionada artesanalmente en hilo de seda.

La combinación de materiales y técnicas permitió que el vestido se destacara sin necesidad de sumar grandes accesorios o adornos. El negro funcionó como hilo conductor de una propuesta en la que el trabajo textil y la construcción de la prenda concentraron toda la atención.
En el bajo, varias capas de tul negro aportaron volumen, movimiento y vuelo. Este recurso contrastó con las líneas más depuradas de la parte superior y le dio dinamismo al conjunto, sin alterar su estética elegante.
La combinación entre una estructura definida y la ligereza del tul reflejó el equilibrio entre modernidad y tradición artesanal que caracteriza a la Alta Costura. La elección de Awada se destacó precisamente por ese contraste: una pieza de líneas mínimas que, al observarse de cerca, exhibía una complejidad técnica notable.






















































