La calabaza es uno de esos ingredientes que permiten resolver un plato atractivo sin demasiadas vueltas. Su color, su forma y su sabor suave la convierten en una base ideal para preparaciones al horno que lucen bien en la mesa y no requieren técnicas complicadas.
Al cocinarla entera o en mitades, la calabaza se vuelve protagonista y deja de ser solo un acompañamiento. El relleno, en cambio, puede adaptarse según lo que haya en la heladera: verduras salteadas, queso, legumbres o incluso restos de otras comidas. Esa versatilidad es parte de su encanto.
Esta versión al horno apunta a un equilibrio entre sabor y presentación. Es una receta que queda bien tanto para una comida cotidiana como para cuando se busca algo distinto sin pasar horas cocinando.
Ingredientes
-1 calabaza chica (cabutia, anco o similar)
-1 cebolla
-1 diente de ajo
-Queso rallado o en cubos
-Aceite de oliva
-Sal y pimienta
-Hierbas secas o frescas (opcional)
Cómo prepararla
1-Lavar bien la calabaza, cortarla a la mitad y retirar las semillas con una cuchara.
2-Condimentar la pulpa con sal, pimienta y un chorrito de aceite de oliva.
3-Colocar las mitades en una fuente y llevar a horno medio (180 °C) durante 35 a 40 minutos, hasta que estén tiernas.
4-Mientras tanto, picar la cebolla y el ajo y rehogarlos en una sartén con un poco de aceite hasta que estén transparentes.
5-Retirar la calabaza del horno, rellenarla con el salteado y sumar el queso.
6-Volver al horno unos minutos más, hasta que el queso se derrita y gratine levemente.
Tip GENTE
Para levantar aún más la presentación, podés terminar la calabaza con un puñado de semillas, hierbas frescas o un chorrito de aceite de oliva. También queda muy bien servirla directamente en la fuente, para reforzar ese efecto rústico y casero.

