Hacer arroz blanco parece una de las tareas más simples de la cocina, pero es también una de las que más fallan. El resultado suele ser conocido: granos pegados, textura pastosa o un arroz sin gracia. En la mayoría de los casos, el problema no está en los ingredientes ni en la olla, sino en un gesto casi automático que muchos repiten sin darse cuenta: revolver el arroz cuando ya está hirviendo.
Entender por qué ese movimiento arruina la cocción es la clave para lograr un arroz blanco suelto, parejo y bien cocido, ideal para acompañar carnes, verduras o platos con salsa.
El error más común al preparar el arroz
Cuando el arroz entra en contacto con el agua caliente, comienza a liberar almidón. Si en ese momento se lo revuelve, los granos se rompen levemente y ese almidón se dispersa en el líquido, lo que genera una textura espesa y pegajosa. Por eso, una vez que el agua rompe hervor, el arroz debe cocinarse sin ser tocado.

El secreto está en respetar los tiempos y dejar que el grano haga su trabajo solo.
Ingredientes
-1 taza de arroz largo fino
-2 tazas de agua
-1 cucharada de aceite
-Sal, a gusto
Cómo prepararlo, paso a paso
1-Colocar el aceite en una olla y llevar a fuego medio.
2-Agregar el arroz y revolver durante 1 a 2 minutos, hasta que los granos estén apenas translúcidos. Este paso inicial sí es importante y ayuda a sellarlos.
3-Incorporar el agua caliente y la sal. Mezclar una sola vez para integrar.
4-Cuando el agua comience a hervir, bajar el fuego al mínimo y no volver a revolver.
5-Cocinar destapado hasta que el líquido se haya absorbido casi por completo.
6-Tapar la olla y dejar cocinar 5 minutos más a fuego muy bajo.
7-Apagar el fuego y dejar reposar otros 5 minutos sin destapar.
8-Antes de servir, soltar suavemente los granos con un tenedor.
El detalle que marca la diferencia
El reposo final es tan importante como la cocción. Durante esos minutos, el arroz termina de absorber la humedad restante y se acomoda sin romperse. Saltearse este paso suele arruinar incluso una buena cocción previa.
Tip GENTE
Si necesitás agregar algún sabor extra, hacelo al principio (una hoja de laurel o un diente de ajo aplastado). Evitá sumar ingredientes a mitad de cocción para no tener que revolver.

