Hay lugares que tienen historias que merecen ser contadas. Casa Cavia es uno de ellos. Por eso, GENTE charló con Lupe (Guadalupe) García Mosqueda, directora creativa y dueña de la vivienda de 1927 que hoy alberga Casa Cavia.

“Esta casa mi papá se la regaló a mi mamá para que pusiera una editorial, y fue ella quien tuvo la visión de que teníamos que abrirla al público para que otros pudieran disfrutarla, ¡porque es una maravilla!”, nos cuenta la empresaria gastronómica.
“Yo de entrada pensé en algo mínimo —un cafecito y recalentar tortas—, porque teníamos una cocina de 1x1 metro y la casa está ubicada en una zona súper anti comercial. Pero cuando la abrimos... la gente enloqueció”, recuerda y se nota en su voz que lo que sucedió superó todas sus expectativas. El jardín se llenó, los salones se volvieron mesas y se dieron cuenta de que la residencia que creó el arquitecto Alejandro Christophersen pedía otra cosa.

Hubo que cerrar y hacer la cocina de nuevo. Y después vino el aprendizaje: tras seis meses de obra, abrieron y no apareció nadie: "Teníamos una cocina gigante y el salón se quedó vacío. Fue un año y medio de remar y remar hasta que encontramos el punto justo entre la cocina moderna que queríamos ofrecer y el paladar porteño".
Por qué se convirtió en recomendado de la Guía Michelin
“Nosotros nos aseguramos de que esta residencia brinde prestaciones comerciales, pero sin perder el alma. Por eso siempre la pensé como una casa abierta con salones chicos y rincones privados a los que, con el tiempo, se le sumaron la barra, el café y una florería que marca el pulso de la temporada… Ah, y arriba, donde antes funcionaba la editorial de mi mamá, hoy están la cava y el privado”, detalla García Mosqueda sobre este rincón de Palermo Chico que ya visitaron clientes internacionales de la talla de Michelle Obama, los Rolling Stones y los Red Hot Chili Peppers.

El trabajo que sostiene la experiencia es sumamente artesanal. Lupe no duda en describir cuáles son las obsesiones que la hacen única: “Cada miércoles cambiamos toda la instalación de flores de la entrada. Por otro lado, en la cocina usamos productos de estación. De hecho, tenemos una huerta agroecológica que queda en Saavedra (a 13 kilómetros) en la que cuidamos cada uno desde la semilla hasta la cosecha. Obviamente, nos gusta sorprender: por ejemplo, a nuestra tira de asado la marinamos tres días con jengibre, salsa de ostras y ananá, logrando un sabor que seguro no probaste nunca. Después, en la barra usamos técnicas de cocina -clarificados y cocciones controladas- para que el cóctel hable el mismo idioma del plato. Y la cava es una caja de sorpresas con más de doscientas etiquetas locales e internacionales”.

A diez años de su apertura, aquel gesto familiar se volvió destino gastronómico: Casa Cavia hoy figura en la selección de la Guía Michelin y, sin perder su esencia, se permite jugar e innovar. Es por ello que esta temporada presenta “Dime quién eres y te diré qué comes”, un menú‑juego que propone qué vas a cenar a partir de tus elecciones.
“Dime quién eres y te diré qué comes”: jugá y dejá que la casa elija por vos
El 2 de septiembre Casa Cavia estrenará un menú‑juego nocturno que cruza preguntas lúdicas con platos de la chef Julieta Caruso.


La dinámica es simple y adictiva: pedís "El juego", respondés dos preguntas que arman un código para la entrada, otras dos que revelan el principal y, al final, tirás los dados para descubrir el dúo postre + cóctel.
El precio de esta novedad que incluye aperitivo, entrada, principal, postre, infusión y dos cócteles (que pueden cambiarse por mocktails o limonadas) es de 60 mil pesos. Además, por 20 mil extra te ofrecen dos copas seleccionadas por Delvis Huck (Sommelier del Año 2025 según Tim Atkin) o dos cócteles de autor de Flavia Arroyo.

Qué comer (y cuánto sale)
La carta se mueve con la estación. Entre las entradas de la noche brillan los langostinos curados con yema cremosa y chili oil (25 mil pesos); el calamar tostado con puerros, edamames y caldo de cedrón (también 25 mil); topinambur asado, vieiras tostadas, castañas frescas y aliño de miso blanco (30 mil) y el hojaldre de hongos y queso azul (35 mil).


En principales: pasta casera con lardo y alcauciles tostados y crujientes (35 mil), pesca del día con espinaca acuática, edamames y shiso en tempura (también 35 mil), carrillera de ternera glaseada, vegetales, oxalis y caldo de carne (42 mil) y porchetta de cerdo con puerros confitados, hinojos y manzana asada (55 mil). Para compartir, dos clásicos de la casa: tira de asado marinada con verduras de la huerta y hierbas frescas (90 mil) y mollejas fritas con mojo rojo, ensalada de hierbas frescas y limones en conservas (45 mil).


En postres, espíritu limpio y fresco: helado de lychee con gajos de pomelo; migas de coco con helado de mandarina; manzanas caramelizadas, espuma de castañas y salsa de vainilla; mil láminas de chocolate; o pieles de limón con helado e infusión de hojas de limoneros (todos a 18 mil).


“Los chicos de hoy piensan la cocina de manera global”, define Guadalupe refiriéndose a los cocineros, y acota: “Julieta (Caruso), para el caso, trajo técnicas de Mugaritz y de Asia, y las adaptó al paladar argentino sin perder modernidad”.
Un logro femenino
“Somos un grupo de mujeres pensando cosas en conjunto”, resume la directora creativa que todo el tiempo pone en valor los logros individuales de sus compañeras: la mencionada Julieta Caruso en la cocina, Flavia Arroyo en la barra, Delvis Huck en la cava y Camila Gassiebayle en la florería Blumm Flower Co, que impregna la casa de pétalos y perfumes naturales.
Agradecemos a Bernabela Sugasti e Irina Alvárez de Gastronomique
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