A tan solo 30 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, en pleno Turdera, en el partido de Lomas de Zamora, se levanta Casa Negra, un espacio donde la historia se mezcla con la cultura y la buena gastronomía, creando una experiencia interesante en un entorno cargado de magia.
Es para destacar teniendo en cuenta que la propuesta es digna de una zona turística. Lo que alguna vez fue el Colegio San Jorge y también la residencia de la emblemática familia Origone, hoy revive con nueva vida como un destino imperdible para quienes buscan algo diferente y no tienen ganas de trasladarse hasta la Capital Federal o la zona norte.
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Ubicada en Reconquista 69, Casa Negra llama la atención desde el primer vistazo: una fachada negra custodiada por dos leones marca la entrada a un universo de historias.

Sus paredes atesoran recuerdos que van desde la visita de Jorge Luis Borges hasta sets de filmación, como el de la serie La Condena de Gabriel Doyle en la que actuaron Luis Luque, Lito Cruz, Jean Pierre Noher y María Socas.

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Actualmente, bajo el cuidado de Gustavo Bracamonte, la casona mantiene intacta su esencia y su llamativa fachada en tono negro.

Rincones repletos de libros originales, arañas de época y espejos labrados conviven para mantener viva la memoria de sus años dorados.

Mariela Blanco -quien se encuentra recopilando estas joyas del Área Metropolitana de Buenos Aires para su próximo libro Tan Buenos Aires- le cuenta a Revista GENTE: “A apenas 30 minutos del Obelisco, hay casonas como este edificio que nos recuerdan que lo inolvidable no se limita al centro porteño. Forman parte de la geografía extendida de Buenos Aires”.
“Aquí se conservan pisos originales, vitrales de la vieja casa familiar y mobiliario de época. La vajilla histórica y algunos libros forrados de cuero recrean aires de los tiempos de esplendor. Hoy funciona un restaurante, pero cada rincón mantiene la impronta de quienes pasaron por aquellas salas”, agrega.

“Lo fascinante de Casa Negra no es solo su arquitectura y decoración, sino cómo ha sabido reinventarse sin perder su esencia. Ya sin pupitres, cada rincón de este edificio parece contar historias que esperan ser descubiertas por quienes cruzan sus puertas. Es un recordatorio de que el Gran Buenos Aires guarda sus propios tesoros, listos para sorprendernos a cada paso”, redondea.
Que este lugar haya sido una escuela no es un dato más: a pesar del tamaño reducido de la localidad, con una superficie de apenas 2,1 km² y 9.339 habitantes, hay que decir que Turdera se distingue por su alta concentración educativa, ya que alberga 25 centros educativos, lo que le ha valido el título de "ciudad escuela" del Conurbano, destacándose por tener la mayor cantidad de colegios por habitante del GBA.

Una experiencia gastronómica rodeada de historia
Casa Negra no es solo un viaje en el tiempo: también es un punto de encuentro para los amantes de la buena mesa. Allí se organizan catas de vino, noches de sushi, meriendas buffet en cinco pasos, encuentros literarios, presentaciones de libros, catas de tés y hasta milongas.
Los camareros se manejan con los carritos que usan las azafatas de aviones para trasladar los platos hasta las mesas para el disfrute de los comensales.
Todo pensado para disfrutar en un ambiente íntimo, lejos del ruido y rodeado de naturaleza e historia.

Tal es así que los libros que se pueden observar recorriendo los ambientes de la mansión pertenecieron a los alumnos que estudiaron en la escuela. En parte, todo es una promesa cumplida del actual dueño a los anteriores: se comprometió a mantener viva la historia.
"Mi objetivo es atraer el público de todos lados a Turdera, que conozcan el barrio y además puedan sumergirse en un espacio distintivo con historia y vivir una experiencia de comunicación, de conexión con el otro que sea única", afirma Bracamonte.

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"Quiero que sea el lugar para reencontrarse con amigos, para que vengan las parejas y tengan esa sensación de estar de vacaciones, esperando esos desayunos riquísimos y relajándose sin pensar en la rutina diaria", agrega el propietario.


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