Cada sábado y domingo, mientras Juana Viale y Mirtha Legrand deslumbran con los diseños de alta costura de Gino Bogani en Almorzando con Juana y La Noche de Mirtha, su cocinera, Jimena Monteverde, hace lo suyo con las exclusivas piezas de Romina Savastano.
Esta alianza estética no nació bajo las luces de los estudios de televisión, sino mucho tiempo atrás, al calor de las cocinas reales: "Nuestra relación surgió en realidad hace casi treinta años", recuerda Romina, la actual directora de la marca que lleva su apellido. "En ese momento todavía mi mamá estaba en la empresa y Jime tenía un restaurante en Zona Norte que se llamaba 'Lo de Jimena', y yo ahí ya le hacía los uniformes".
El tiempo pasó, las carreras de ambas despegaron y, como suele suceder en la era digital, las redes sociales hicieron de celestinas para el reencuentro profesional. "Cuando estaba por comenzar en lo de Mirtha una conocida me dijo: '¿Por qué no la llamás para hacerle las chaquetas?'", cuenta Savastano. Y ella no lo dudó: "Le escribí por Instagram y al segundo me respondió". El timing fue perfecto y la química, instantánea: "Ese primer fin de semana ya tenía una chaqueta glamorosa, espectacular. Y ahí empezó toda una relación mágica y de pasión por lo que hacemos", comparte desde su taller en Villa Devoto.

Desde entonces, los programas se transformaron en vitrina de moda gastronómica y, a la vez, en el laboratorio donde Romina prueba ideas, texturas y guiños inesperados: "Me inspiro en las grandes marcas. Viajo mucho a Milán -cada dos años seguro-, y ahí me sumerjo en todas mis tiendas favoritas. Investigo costuras, botones, ojales, telas, cortes, tendencias… y todo lo que descubro lo plasmo en mi musa Jimena".

Cuando el universo "y la moda" conspiran
Algo que llama la atención es la increíble sincronía cromática que suele haber entre la cocinera y las conductoras de ambos ciclos. Y lo sorprendente es que no hay llamados previos ni acuerdos de producción: es pura conexión.
"Con Gino (Bogani) coincidimos como por arte de magia en los colores", reconoce la diseñadora. "Por ahí le hago una pieza rosa a Jimena y Mirtha justo usa rosa. O realizo algo verde con brillos y Juana tiene un vestido verde con brillos. Es como que el universo conspira mutuamente para que todas nos podamos lucir al aire en un mismo momento, totalmente engamadas".


Hoy Monteverde ya cuenta con un vestidor repleto de chaquetas que, aunque tienen brillo y fantasía, no dejan de cumplir su función original: "Siguen siendo prendas de trabajo, porque se pueden usar diariamente para cocinar", aclara Romina con firmeza, al tiempo que subraya el impacto emocional de vestir bien: "Eso sí, ¡te hacen sentir una princesa!".
Tour por el vestidor de Jimena: Los secretos de sus mejores diseños
Romina Savastano analiza frente a GENTE las piezas más icónicas que creó para Monteverde, revelando la inspiración oculta en cada diseño.













Quién es Romina Savastano y por qué lleva 29 años marcando tendencia
A sus 51 años, y transitando la maternidad de un bebé de dos años llamado Rocco que revolucionó su agenda, Romina es la cara visible de una marca que enarbola el "Hecho en Argentina" como bandera. Su proyecto, Savastano, no nació de un frío plan de negocios, sino de un sueño familiar cimentado en años de oficio.

Comenzaron con un pequeño taller, guiados por la experiencia de su madre, "con mucha pasión y cero glamour", pero con una certeza innegable: la obsesión por hacer las cosas bien, con amor y con calidad.
Mantenerse vigentes durante casi tres décadas en una industria tan competitiva y volátil es, en sus palabras, "casi un milagro". Atravesaron crisis económicas, cambios tecnológicos y modas pasajeras, pero la esencia se mantuvo intacta gracias a la pasión por el detalle -hasta los botones se cosen a mano- y una apuesta inquebrantable por la industria nacional.

Para Romina, cada prenda exportada lleva consigo no sólo diseño, sino también el alma y el talento argentino. Y su mayor logro, quizás, haya sido redefinir el concepto de vestimenta laboral en la gastronomía. Es que cuando comenzaron nadie imaginaba que la indumentaria de cocina podía ser bella, moderna y personalizada. Rompieron con el paradigma del uniforme aburrido bajo la premisa de que "un uniforme no tiene por qué uniformar: puede inspirar".
Hoy, chefs y equipos enteros buscan en sus diseños una identidad propia, confirmando que Savastano marcó un antes y un después en cómo se viste la gastronomía argentina. Cuenta de ello, dan los reconocidos chefs que visten sus prendas: Francis Mallmann, Cristián Petersen, Damián Betular, Pamela Villar, Narda Lepes, Dolli Irigoyen, German Martitegui, Mauro Colagreco y Gonzalo Aramburu, entre muchos otros.



Agradecemos a Diego Zuccari de Diez Comunicación


