Las papas fritas son un clásico infalible, pero no siempre salen como uno espera. A veces quedan blandas, se humedecen rápido o pierden esa textura crocante que las hace irresistibles.
La buena noticia es que no hace falta cambiar de receta ni usar ingredientes raros para mejorar el resultado. Existe un truco simple, de cocina tradicional, que marca la diferencia y ayuda a que las papas queden doradas por fuera y tiernas por dentro.
Ese detalle tiene que ver con la cocción y con cómo se maneja la temperatura del aceite, un punto clave que muchas veces se pasa por alto.
El truco clave
¡Se debe hacer doble fritura!
Primero se cocinan las papas a temperatura media para que se hagan por dentro, y después se sube el fuego para dorarlas y volverlas bien crocantes.
Este método evita que se quemen por fuera mientras siguen crudas por dentro, y además logra una textura firme que se mantiene mejor incluso unos minutos después de servirlas.
Cómo prepararlas
1-Pelar las papas y cortarlas en bastones parejos.
2-Secarlas bien con papel de cocina (clave para que no salpiquen y queden crocantes).
3-Calentar el aceite a fuego medio y freír las papas 5–6 minutos, sin dorarlas demasiado.
4-Retirarlas y dejarlas reposar 5 minutos.
5-Subir la temperatura del aceite y freírlas de nuevo 2–3 minutos hasta que estén doradas.
6-Escurrir y salar al final.
Tip GENTE
Para mantener la textura crocante, la sal se agrega al final y conviene no taparlas al servir: el vapor las humedece y hace que se ablanden más rápido.

