Por qué ordenar tu casa reduce el estrés: lo que dice la psicología del hogar y cómo empezar hoy – GENTE Online
 

Por qué ordenar tu casa reduce el estrés: lo que dice la psicología del hogar y cómo empezar hoy

El desorden no solo afecta el espacio físico, también impacta en la mente. Qué dice la psicología del hogar sobre el orden y cómo empezar a organizar sin abrumarte.
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El desorden en casa no es solo una cuestión estética. La psicología del hogar sostiene que el entorno físico influye directamente en las emociones, la concentración y el bienestar mental. Un espacio caótico puede generar sensación de saturación, mientras que un ambiente ordenado transmite calma y control.

Diversos estudios muestran que el exceso de estímulos visuales aumenta el estrés y dificulta la concentración. Cuando hay demasiados objetos a la vista, el cerebro procesa más información, lo que puede generar cansancio mental y ansiedad. En cambio, los espacios despejados ayudan a relajar la mente y a mejorar la productividad.

El orden también está vinculado con la sensación de control personal. Organizar el hogar puede dar una percepción de estructura y estabilidad en momentos de incertidumbre o estrés. Por eso, muchas personas sienten alivio emocional después de ordenar un ambiente o deshacerse de cosas que ya no usan.

Desde la psicología, se habla del “efecto refugio”. Un hogar ordenado funciona como un espacio seguro donde el cerebro puede descansar. La casa no solo es un lugar físico, sino un entorno emocional que influye en el descanso, el sueño y el estado de ánimo.

Para empezar a ordenar sin abrumarse, lo recomendable es hacerlo por partes. Dividir la casa en zonas pequeñas y dedicar solo 10 o 15 minutos al día evita la sensación de tarea interminable. Un cajón, una mesa o un estante pueden ser un buen punto de partida.

Otro consejo es reducir la cantidad de objetos. Tener menos cosas facilita el orden y disminuye la carga mental asociada al mantenimiento del hogar. Revisar qué se usa realmente y donar o descartar lo que no aporta valor ayuda a simplificar los espacios y la rutina diaria.

La organización también puede convertirse en un hábito saludable. Asignar un lugar fijo a cada objeto y devolverlo después de usarlo previene el desorden acumulado. Pequeños gestos cotidianos, como ordenar la cocina antes de dormir o preparar la ropa del día siguiente, generan una sensación de control y tranquilidad.

Además, ordenar no tiene que ser una tarea solitaria. Involucrar a todos los miembros del hogar distribuye la carga y crea hábitos compartidos, especialmente en niños y adolescentes, que aprenden a responsabilizarse por sus espacios.

Finalmente, el orden impacta directamente en el bienestar emocional. Un hogar organizado puede mejorar el descanso, reducir la ansiedad y aumentar la sensación de bienestar general. No se trata de buscar la perfección, sino de crear un entorno funcional que acompañe la vida diaria.

Empezar a ordenar hoy, aunque sea con un pequeño espacio, puede ser el primer paso para transformar no solo la casa, sino también la mente.



 
 

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