A más de 3.000 metros sobre el nivel del mar, en el oeste de la provincia de Salta, existe un pueblo donde el silencio, la altura y la historia se combinan de una manera difícil de olvidar. La Poma se presenta como una de las joyas menos transitadas de los Valles Calchaquíes, ideal para quienes buscan paisajes imponentes y una experiencia auténtica en pleno norte argentino.
Ubicada a unos 194 kilómetros de la capital salteña y atravesada por la mítica Ruta Nacional 40, La Poma conserva una identidad andina muy marcada. Caminar por las calles de tierra del sector conocido como “La Poma vieja” permite descubrir viviendas sencillas y construcciones tradicionales que hablan de la vida en altura. Gran parte del pueblo original fue devastado por un fuerte sismo en 1930, y ese pasado todavía se percibe en su trazado y en la memoria colectiva de la comunidad.

El entorno natural es uno de los grandes protagonistas. Dos volcanes, conocidos como Volcán Los Gemelos, custodian el pueblo y dominan el paisaje. A sus pies se extiende un impactante “campo negro” de piedra pómez, vestigio de antiguas erupciones volcánicas. El ascenso a estas formaciones es una de las actividades más buscadas por los viajeros: llegar a la cumbre y contemplar la vista panorámica de la Puna salteña es una experiencia que combina esfuerzo físico y recompensa visual.
Otro de los imperdibles de La Poma es el Puente del Diablo, una caverna natural que sorprende por su valor geológico. En su interior, estalactitas de diversas formas y tamaños enmarcan una corriente de agua que atraviesa la cueva, creando un escenario tan misterioso como fascinante. El recorrido incluye tramos de espeleología y no es autoguiado, por lo que se recomienda realizar la visita con agencias habilitadas y guías profesionales.

La región también guarda huellas de civilizaciones prehispánicas. Muy cerca del pueblo se pueden visitar los Graneros de La Poma, parte del Qhapaq Ñan, declarado Patrimonio de la Humanidad. A esto se suma el nacimiento del Río Calchaquí, que aporta un contraste verde al paisaje árido característico de la zona, y la cercanía con escenarios impactantes como el Abra del Acay y las Salinas Grandes.
La propuesta turística se completa con una fuerte impronta cultural. A lo largo del año, La Poma celebra fiestas tradicionales como la Fiesta Patronal de Santa Bárbara, el Festival de la Trucha y el Festival de la Copla, dedicado a la Pachamama y profundamente ligado a la figura de Eulogia Tapia, inspiradora de la zamba La Pomeña. La gastronomía regional, basada en productos andinos, platos con trucha y recetas criollas, acompaña esta experiencia de inmersión cultural.
Lejos de los grandes circuitos turísticos, La Poma ofrece una manera distinta de conocer el norte argentino: con paisajes extremos, tradiciones vivas y un ritmo pausado que invita a mirar, escuchar y quedarse un poco más.

