El caso de Erika Antonella Álvarez conmocionó a Tucumán y al país. La estudiante de enfermería, de 25 años, fue encontrada muerta en un basural del barrio Manantial Sur, en San Miguel de Tucumán, luego de haber sido buscada intensamente durante 48 horas. Con el correr de las horas, comenzaron a conocerse detalles que estremecieron aún más: los últimos mensajes que la joven le envió a su mamá y el miedo con el que convivía antes de ser asesinada.

Este lunes por la tarde, familiares, amigos y allegados de Erika se concentraron en la Plaza Independencia para exigir justicia. La convocatoria fue a las 19:30 y reunió a decenas de personas con pancartas y cánticos que reclamaron celeridad en la investigación judicial. La causa, por el momento, no tiene personas detenidas ni sospechosos identificados, una situación que profundizó la angustia y el temor de la familia.
Durante la manifestación, la mamá de Erika habló con los medios y relató, entre lágrimas, los mensajes y confesiones que su hija le había hecho antes de morir. “Me dijo ‘mamá, yo te voy a decir algo, tengo miedo, a mí me persiguen’ y yo le dije ‘ay, no hija’ y ella me dijo ‘sí mamá’, y ella vio un auto que se acercó y eran los de esa casa y ella tenía miedo. Ella no nos decía nada porque nos quería proteger a nosotros”, contó, visiblemente quebrada.

El testimonio se volvió todavía más desgarrador cuando la mujer recordó el último mensaje que recibió de su hija. “En el último mensaje me dijo ‘mamá mañana voy a comer’ y al otro día le empecé a mandar mensajes ‘hija dónde estás, ¿por qué no me contestás?’. Yo lo presentí”, dijo la señora, con la voz rota por el dolor.
Entre sollozos, la mujer también reveló una frase que hoy adquiere un peso devastador: “Ella siempre decía ‘mamá no me gusta la injusticia’, por eso sabía algo”. Palabras simples, cargadas de una intuición que terminó siendo trágica.

Los resultados de la autopsia al cuerpo de Erika
En las últimas horas, la Unidad Fiscal de Homicidios confirmó los resultados preliminares de la autopsia al cadáver de la víctima.
Según los peritos, Erika murió como consecuencia de un traumatismo craneofacial grave combinado con una luxación cervical. El cuerpo presentaba golpes de gran intensidad en la cabeza y el rostro, compatibles con una agresión extrema y reiterada.
La lesión en las vértebras del cuello fue considerada decisiva y mortal, lo que refuerza la hipótesis de un ataque particularmente violento antes de que el cuerpo fuera abandonado.
La joven había sido vista por última vez dos días antes del hallazgo de su cuerpo. Los especialistas estimaron que el crimen se produjo entre 36 y 40 horas previas a que fuera encontrada sin vida en un predio de residuos.
En el lugar trabajaron distintas áreas del Equipo Científico de Investigaciones Fiscales, que levantaron rastros, recolectaron pruebas y tomaron muestras biológicas para avanzar en la identificación de los responsables.
La noticia del hallazgo se difundió rápidamente en redes sociales y fue así como los familiares se enteraron del peor final. Su padre y una de sus hermanas se acercaron al lugar y reconocieron el cuerpo por tatuajes y señas particulares.
La investigación quedó a cargo de la Unidad Fiscal de Homicidios de Feria, bajo la conducción de la fiscal Reuter. Mientras la Justicia avanza, la familia insiste en que no quiere silencio ni impunidad. Y los mensajes finales de Erika, atravesados por el miedo, hoy resuenan como un pedido urgente que todavía espera respuesta.
Mirá También

