La Cámara Nacional de Casación en lo Criminal y Correccional, Sala III, otorgó prisión domiciliaria bajo vigilancia electrónica a Braian Nahuel Paiz, uno de los imputados en la causa que investiga el suministro de estupefacientes al músico británico Liam Payne (1993-2020), fallecido en Buenos Aires el 16 de octubre de 2024.
La decisión revoca parcialmente el rechazo de primera instancia al pedido de contemplación de la prisión preventiva formulado por la defensa de Paiz, a cargo de los abogados Juan Pablo y Fernando Madeo Facente, y sustenta su fallo en la ausencia de antecedentes penales, arraigo familiar y domicilio estable del imputado.
El tribunal de casación –integrado por los jueces Pablo Jantus, Alberto Huarte Petite y Gustavo Alfredo Bruzzone– consideró que no se acreditaron, de manera suficiente, riesgos procesales que justifiquen el mantenimiento de la detención en una alcaidía policial.
En diálogo con GENTE, Fernando Madeo Facente celebró el logro "casi excepcional" y aseguró: "Llegamos a Casación por un recurso de queja". Se trata de una medida que se interpone directamente ante el tribunal superior frente a un recurso (la excarcelación) que había sido denegado.

La noticia que se confirmó hace horas (y se da a un año y dos meses del deceso del ex One Direction al caer del tercer piso del hotel palermitano) llega luego de que la justicia rechazara la excarcelación del segundo imputado en la causa, el ex empleado de Casa Sur Ezequiel Pereyra.
En conocimiento de la noticia y en diálogo con GENTE, la madre de Paiz dijo: "Imaginate cómo está mi garganta. Me cayó todo de sorpresa y me enteré durante el viaje en el que vine a ver a mi flaco" (por su visita diaria a Braian). Madre de siete hijos, Sandra agradeció "a Dios" y compartió: "Se nos tenía que dar".
Según la defensa de Braian Paiz, la prisión domiciliaria se hará efectiva "entre hoy y mañana". En la tarde del jueves 11 de diciembre, la madre del imputado aseguró ante este medio que "ya le están por probar la tobillera electrónica".
El impacto procesal de la medida alternativa
Aunque la fiscalía se había opuesto inicialmente al beneficio de la prisión domiciliaria, el tribunal superior entendió que no se habían presentado graves indicios de fuga ni riesgos de entorpecimiento del proceso que no pudieran ser controlados mediante medidas cautelares alternativas.
En relación al impacto procesal de la medida, la concesión de la prisión domiciliaria a Paiz no modifica la imputación, pero sí altera el equilibrio del expediente: reduce el peso de la prisión preventiva como herramienta coercitiva, obliga a reforzar la producción de prueba independiente y, de alguna manera, acelera la expectativa de fijación de una fecha para el juicio oral.
La vigilancia electrónica impone restricciones estrictas, entre ellas el control de desplazamientos y la prohibición de contacto con los otros imputados o testigos, lo que se considera fundamental para garantizar la integridad probatoria.
A la espera del juicio oral: el contexto judicial en el que se dio la prisión domiciliaria a Braian Paiz
En la causa, tanto Paiz como el otro imputado están acusados del delito de suministro de estupefacientes a título oneroso, figura que en el Código Penal argentino contempla penas de entre 4 y 15 años de prisión. El expediente se encuentra en etapa preparatoria de juicio oral debido a cuestiones de competencia, lo que prolonga la duración de la detención preventiva.

La defensa de Paiz argumentó ante la Cámara que la negativa inicial del Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N°30 se apoyó excesivamente en la escala penal del delito y no evaluó pormenorizadamente otros factores relevantes, como el arraigo y los vínculos familiares del imputado ni las condiciones bajo las cuales se encuentra alojado en la alcaidía de la Policía de la Ciudad.
En ese sentido, se destacó el informe de la Dirección de Asistencia de Personas bajo Vigilancia Electrónica del Ministerio de Justicia de la Nación, que consideró que estaban dadas las condiciones socioambientales para la imposición de la medida alternativa.

El video desde la cárcel que prueba las condiciones en las que Paiz esperaba el juicio
"Nadie de los que estuvo el último día fue investigado. Yo, que estuve tres días antes, estoy detenido. No tengo antecedentes. No me resistí. Fui a la inspección ocular. No tengo pasaje ni plata para fugarme. Pero no me dan domiciliaria. No tengo agua caliente. La comida llega fría. Vivo rodeado de violencia. Y me acusan de algo que no hice”, reveló Paiz en junio pasado GENTE al otro lado del teléfono.
El imputado, quien manifestó que espera que su historia se escuche, que alguien perite los dispositivos “como corresponde” y que “la verdad se imponga sobre la tragedia mediática”, comparte la alcaídía con otros quince detenidos. Las condiciones en las que viven, según contó en su momento, son infrahumanas. El joven relató que los retenidos no cuentan con agua caliente ni pueden tirar la cadena cuando hacen sus necesidades. A continuación, el video exclusivo de GENTE que fue evidencia de la situación carcelaria que mantiene.
La situación carcelaria que atraviesa Paiz, tal como narró ante este medio, es extrema: "Me quemaron con agua hirviendo. Me pegaron con un bidón. Me quisieron electrocutar por no brindar cigarrillos. Vivo con 15 personas en una celda y me tratan como a una rata”.
Cómo Braian Paiz conoció a Liam Payne y cómo fueron sus últimas horas juntos
El imputado relató que conoció a Payne en el restó Cabaña Las Lilas en Puerto Madero, donde trabajaba a doble turno. El músico, a quien Paiz percibió como alguien "solitario" y en busca de amigos, se le acercó varias veces hasta que le pidió su Instagram. Paiz enfatizó la importancia de la comunicación: "Nunca usamos WhatsApp, como dijeron en la causa. Siempre fue por Instagram y luego por iCloud". Los dos encuentros que tuvieron incluyeron una gran carga creativa, con Paiz recordando que en la primera visita en el Palacio Duhau, Payne le mostró temas nuevos y juntos "remasterizamos un beat". El artista incluso le dedicó tiempo a hacerle un retrato a mano alzada.
En el segundo y último encuentro, en la suite de Casa Sur, dos días antes del fallecimiento de Payne, Paiz ofreció detalles sobre la intimidad compartida. La noche se resumió en cinco minibotellas de whisky, menos de dos gramos de cocaína compartidos y música. Sin embargo, la insistencia del músico se centró en un punto específico: "El quería que llamáramos chicas para tener intimidad. Me lo pidió varias veces”. Paiz, que no estaba en desacuerdo con la idea, se negó a hacer los contactos, enfatizando: "Yo le decía que no conocía a nadie, que si quería las consiguiera él. No estaba en desacuerdo, pero no soy dealer ni proxeneta, sólo compartimos un rato".

En ese último encuentro, según contó Braian, hubo intimidad compartida, pero no sexual. "Hubo acercamiento. Me mandó fotos en contexto adulto. Me dijo que cuando estaba drogado se sentía bisexual. Y me ofreció su Rolex, pero no lo acepté”, detalló. Pero todo terminó a las 8AM: “Me insistió para que me quede, pero yo tenía que ir a trabajar”.
El camarero aseguró que, si bien vio al músico "sentado en el inodoro, un momento en el que se quedó pensativo", no lo notó "desestabilizado" ni fuera de sí. Además, Paiz recordó un detalle que le pareció extraño: había trabado la puerta de la suite con papeles, lo que sugiere una posible paranoia.
Siempre en diálogo con GENTE, Paiz contó que se enteró de la muerte del artista dos días y medio después por un compañero de trabajo que le dijo en shock: "'Se tiró el chabón que conociste'". El joven se considera un "chivo expiatorio", destacando la ironía de que él, que no tiene antecedentes y que colaboró con la justicia, esté detenido mientras "nadie de los que estuvo el último día fue investigado".
Fotos y video: archivo Atlántida y gentileza familia Paiz


