La vida de Paloma López Fabián, la maquilladora sin manos que asombra con sus tutoriales de belleza: «Sueño con hacer el make up para alguna serie» – GENTE Online
 

La vida de Paloma López Fabián, la maquilladora sin manos que asombra con sus tutoriales de belleza: "Sueño con hacer el make up para alguna serie"

Cuando tenía tres debieron amputarle las extremidades por una enfermedad. Pero eso no le impidió soñar y, mucho menos, disfrutar. Hoy, a los 20, sus tutoriales muestran al mundo que nada es imposible, aunque haya que luchar.

La idea de mi perfil es mostrar que todo se puede”, dice convencida de sus palabras Paloma López Fabián (20). No le preocupa contar qué le pasó ni le molesta que la miren: está acostumbrada y sabe que para muchos es poco común cruzarse con una persona a la que le faltan las extremidades. Pero cree que es importante que la gente conozca más del día a día de las personas con discapacidad. 

Cuando era chica le diagnosticaron Síndrome Antifosfolipídico Catastrófico. Se trata de una enfermedad autoinmune descrita por Ronald Asherson en 1992 que se caracteriza por la presencia de trombosis en la la microvasculatura, con falla multiorgánica y alta mortalidad, aunque con buen pronóstico si hay un diagnóstico temprano y  tratada a tiempo. 

Paloma comparte sus tips de beauty y make up en sus tutoriales de belleza.
Paloma comparte sus tips de beauty y make up en sus tutoriales de belleza.

A Paloma le amputaron los miembros superiores e inferiores cuando tenía tres años. No recuerda cómo fue esa intervención. Pero sí se acuerda que cuando tenía 7 u 8 años volvió al quirófano por una necrosis. “Tenía que hacerme baños de inmersión y usar pañales con azucar para ayudar a la cicatrización”, explica intentando recordar. Enseguida, más relajada, admite que lo que más recuerda es que cuando salía del Hospital Italiano (a donde sigue yendo para sus controles mensuales) “comía un sandwich de milanesa enorme que era lo único que me encantaba en ese momento”.

Poco antes se mudó de La Reja a Castelar y comenzó a ir a la Escuela Almafuerte, a donde asistió hasta terminar quinto año. “Había escaleras, yo usaba las prótesis y mi papá me ayudaba a subirlas. Puedo hacer eso perfectamente. Una de mis mejores amigas, cuando ya éramos más grandes, me contó que antes de que yo entrara al aula la maestra les explicó que iba a llegar una chica con mis características. Y que ella pensó que iba a entrar Robocop”. Se ríe al contar la anécdota. “A mí me gustaba mucho ir a la escuela: nunca me descalificaron por no tener manos ni piernas. Me sentí siempre muy acompañada”, enfatiza. 

Paloma con su familia en la fiesta de 15.
Paloma con su familia en la fiesta de 15.
Fue al mismo colegio desde segundo grado y pudo ir de viaje a Bariloche.
Fue al mismo colegio desde segundo grado y pudo ir de viaje a Bariloche.
Aprendió a hacer surf. Para Paloma, definitivamente, no hay imposibles.
Aprendió a hacer surf. Para Paloma, definitivamente, no hay imposibles.

Prefiere escribir con sus brazos antes que usar adaptaciones porque no cree que con las prótesis la letra le salga tan prolija como la suya. Tampoco le gusta mucho usar la adaptación que en el Centro de Rehabilitación Las Araucarias, al que asiste desde hace años, le hicieron para cortar la comida. “Hay que cortar todo y recién después comer. Y yo soy demasiado ansiosa para eso”, confiesa. 

Dice que tiene mecha corta y que eso era causa de peleas fuertes con su hermana Candela, seis años mayor, cuando eran más chicas. “Mis papás, Maribel (maestra jardinera jubilada) y Guillermo (empresario en el sector del agro) nos tenían que separar. Ahora nos llevamos mejor”, comenta Paloma. 

Paloma agradece que en su familia sean tan unidos y que siempre la apoyen y acompañen en sus proyectos.
Paloma agradece que en su familia sean tan unidos y que siempre la apoyen y acompañen en sus proyectos.

Su look devela la pasión por el maquillaje: un arte en el que fue metiéndose de a poco a los 14 o 15 años. “Era fanática del rimel y no me daba cuenta de que las pestañas me quedaban horribles. Después empecé a usar cremas para la piel, más tarde incorporé bases y ahora me encanta maquillarme los ojos con mucho color”, cuenta. Sus primeros pasos los hizo mirando tutoriales “con un pincel y una sombra que no pigmentaba nada”. Después tomó un curso de automaquillaje en Laca y más tarde comenzó a estudiar maquillaje profesional en la escuela de Regina Kuligovski. 

La profesora me decía que le avisara si necesitaba ayuda, pero yo trato de hacer todo sola para no depender”, señala. La falta de autonomía le pesa. Y por eso sentencia: “Me molesta más que me falten las piernas que los brazos. Con los brazos (N. de la R.: prefiere es palabra a muñones, aunque tampoco le molesta) puedo hacer todo lo que quiero. A ver, capaz no puedo ponerme aros, pero es mínimo. Con las piernas, en cambio, siento que me faltan para movilizarme sola”. 

Paloma sigue cuentas de maquilladores que la inspiran para probar nuevos looks.
Paloma sigue cuentas de maquilladores que la inspiran para probar nuevos looks.

Usa la silla de ruedas más que las prótesis. Este año tenía previsto aprender a colocárselas sola. Aunque ese proyecto quedó en suspenso por la pandemia, trata de usarlas más aún estando en su casa donde puede moverse sin problemas por sus medios. 

Pero no todo fue malo en cuarentena: se ahorra el viaje a la facultad, a donde está estudiando Trabajo Social con el objetivo de ayudar en lugares llenos de necesidad como las cárceles y las villas. Y puede dedicar más tiempo a sus tutoriales de belleza. “Hace como dos años que maquillo. Hacía tutoriales que ahora, cuando los miro, pienso que son un desastre. Fui avanzando de a poco”. 

Paloma aprendió a maquillarse con tutoriales.
Paloma aprendió a maquillarse con tutoriales.
Luego hizo cursos con profesionales en Laca y Regina.
Luego hizo cursos con profesionales en Laca y Regina.
Lo que más le gusta es sumar mucho color a sus ojos.
Lo que más le gusta es sumar mucho color a sus ojos.

Todavía no puede creer cómo se amplifican los mensajes en las redes. “Empecé con 440 seguidores. Un día Lucía Numer compartió lo que yo hacía y cada vez hay más personas que miran lo que hago”, cuenta.

Dice que le gustaría decirle a los niños con discapacidad “que se preparen para todo lo que viene, la van a tener que pelear. Desde que te despertas sabés que estás limitado en algnuas cosas. Y también hay quienes te lo hacen saber”. No tiene resentimiento, pero sí sabe que las cosas pueden costar un poco más. 

Admira al maquillador estadounidense James Charles (21) y sigue muy de cerca a dos marcas: Urban Decay, por sus videos con tonos vibrantes, y Natura, por su apuesta más “natural”. Tiene la ilusión de tener un día un espacio para maquillar a todos los que quieran. “O dar clases… O maquilar para alguna serie”, sueña Paloma.

Además de hacer automaquillaje, realiza make up social.
Además de hacer automaquillaje, realiza make up social.
Fotos y video: Alejandro Carra

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