La historia de amor que nació en las calles de Rosario, entre bicicletas y tardes de juego, la conocemos todos. Ella era la prima de Lucas Scaglia, el mejor amigo de él. Él, un pequeño crack que le escribía cartas prometiéndole que algún día serían novios. El resto es historia: en 17 años de amor formaron una de las familias más queridas y sólidas del espectáculo internacional. Sin embargo, reducir a Antonela Roccuzzo (37) únicamente a su rol de compañera de Lionel Messi (38) es perderse la mitad de la película.
Es que mientras Leo conquistaba los estadios del planeta, Antonela comenzó a trazar su propio camino en el mundo de los negocios. Y con un perfil extremadamente bajo, sin dar entrevistas ni protagonizar escándalos, logró lo que pocas: convertir su imagen en una marca global que compite en las grandes ligas del lifestyle, la moda y el fitness.

En esta nota, repasamos la cartera de inversiones y proyectos que demuestran que la "primera dama del fútbol" tiene luz (y billetera) propia.
El negocio familiar
Enfans es la marca de ropa infantil que fundó en 2014 junto a su prima, Andrea Lo Menzo, su hermana, Paula Roccuzzo, y su mamá, Patricia Blanco.
Lejos de ser una marca a la que solo le presta su nombre, este es su proyecto más personal. Desde sus inicios, Antonela se involucró en la curaduría con una estética que la define: prendas simples, colores neutros y calidad premium.

La empresa, con base operativa en Rosario, crece de manera sostenida vistiendo a los "mini influencers" de Argentina y exportando el estilo sobrio que ella misma le inculca a sus hijos, Thiago, Mateo y Ciro. En este momento tiene presencia en más de treinta locales multimarca.
Su primer gran paso
Para entender su presente empresarial hay que mirar el pasado. En 2017, Anto se alió con Sofía Balbi (esposa de Luis Suárez y gran amiga) para abrir la primera tienda de Ricky Sarkany en Europa, ubicada en la exclusiva Avenida Diagonal de Barcelona.

Si bien el local bajó la persiana en 2019, fue un máster de negocios en tiempo real. Y Antonela demostró ahí su capacidad para gestionar franquicias internacionales y moverse en el mundo del retail de lujo europeo, una experiencia que le dio las herramientas claves para las alianzas que vendrían después.
La reina del "Athleisure"
Si hay una faceta que explotó en los últimos años -y se potenció con su mudanza a Miami- es la de referente del bienestar. Antonela es hoy la embajadora latina por excelencia de Alo Yoga, una marca estadounidense que redefine la ropa deportiva de alta gama.

Y no es un simple canje de Instagram: es una alianza comercial de cifras millonarias. Roccuzzo no solo modela los conjuntos (que suelen agotarse horas después de que ella los postea), sino que promueve un estilo de vida saludable que incluye rutinas de entrenamiento y yoga. Su feed de Instagram -donde la siguen casi cuarenta millones de personas- es a todas luces una vidriera fitness en la que también se ven otros socios globales de peso pesado como Adidas.
Enraizada en su herencia argentina
La noticia más fresca de su portafolio es quizás la que mejor sintetiza su presente, ya que es una fusión entre la tradición argentina y el estilo de vida americano.
Este 13 de enero (¡hace solo días!) se lanzó "Stanley 1913 x Anto", una colaboración de diseño en la que la rosarina curó cada detalle. La sorprendente colección de la marca estadounidense presenta piezas como "el Termo Mate System", "el Maté Clásico" y "el vaso Quencher" en un tono que fue creado especialmente para ella: el "Antonela’s Green" (verde Antonela).

¿El mantra que Antonela eligió para esta campaña? "El equilibrio es un músculo que se construye con el tiempo".
Abrazó la tecnología de manera solidaria
Antonela entendió antes que muchas que el celular es el accesorio de moda más visible de esta era. Por eso, su colaboración con CASETiFY fue un acierto rotundo.

Bajo el lema "Maternidad real pero con estilo", lanzó una cápsula de fundas para teléfonos cuyos beneficios fueron donados a Equality Now, una organización que promueve los derechos de niñas y mujeres.
En esta oportunidad, Anto combinó su olfato comercial con su faceta filantrópica y voluntaria, diseñando productos con frases empoderadoras en colores pastel.
El desembarco en el ultra-lujo
La estadía en París (durante la etapa de Leo en el PSG) le abrió las puertas de la haute couture de par en par.
Primero, se convirtió en embajadora de la casa francesa Guerlain, siendo la cara de su línea capilar y capitalizando así uno de sus rasgos más impolutos. A esto sumó su alianza con Lancôme, consolidándose como rostro de belleza para campañas internacionales de fragancias y cuidado de la piel.

Luego, ya instalada en Estados Unidos, subió la apuesta al vincularse con Tiffany & Co., la legendaria joyería neoyorquina. Verla en los eventos de la marca codeándose con celebridades de Hollywood y luciendo diamantes de miles de dólares, consolidó su estatus definitivo como una celebridad clase A requerida por las marcas más exclusivas del planeta.

Hasta en los oídos
Su influencia es tal que hasta Spotify la buscó para generar contenido. Sí, la empresaria tiene su propia playlist oficial, curada por ella misma, con la música que escucha para entrenar. ¿El resultado? Cientos de miles de guardados (saves) y la demostración de que su nombre es capaz de mover audiencias en cualquier plataforma.

Con casi 40 millones de seguidores en Instagram (superando a figuras como Georgina Rodríguez o Victoria Beckham) y una presencia que no pasa inadvertida, Antonela Roccuzzo construyó un ecosistema de negocios que va mucho más allá de ser "la mujer de". Ella es Antonela, Antonela Roccuzzo, y su nombre ya factura por sí solo.
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